El guiño en el trono.
Del Vaticano a Málaga: el guiño de la Hermandad Salesiana al Papa León XIV y al nuevo obispo en su trono
El ángel Pablito portará este Miércoles Santo un solideo del Sumo Pontífice y objetos personales del doctor Gálvez Ginachero, uniendo la actualidad eclesial con el 150 aniversario de los Salesianos Cooperadores.
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En el seno de la Hermandad Salesiana de Málaga existe una figura que, pese a su pequeño tamaño, logra captar todas las miradas cada Miércoles Santo: el angelito Pablito. Este icono, que despierta a partes iguales ternura y curiosidad, y saca una sonrisa a todo el que se fija en él, regresa este año a las calles malagueñas convertido en un puente simbólico entre la historia de la ciudad y el presente de la Iglesia universal.
Para esta salida procesional, la corporación ha querido que Pablito sea el protagonista de un homenaje vivo al 150 aniversario de la Asociación de Salesianos Cooperadores. Lo hará portando dos objetos de un valor sentimental incalculable: las gafas personales y la cruz de plata que pertenecieron al doctor José Gálvez Ginachero.
Con este gesto, la cofradía no solo reivindica la huella de quien fuera un referente de la caridad en la Málaga del siglo XX, sino que se suma a la petición popular por su pronta beatificación, integrando esta causa entre el olor a incienso y el sonido de las marchas procesionales de la Banda de Cornetas y Tambores del Cautivo de Málaga.
Sin embargo, el mensaje del pequeño ángel no se detiene en el pasado. A sus pies figurará un solideo del papa León XIV, donado recientemente a la hermandad, con el que la corporación celebra el inicio de su pontificado. Esta referencia vaticana adquiere un matiz especial, además, este año, coincidiendo con una etapa de renovación en la diócesis malagueña tras la llegada del obispo José Antonio Satué, que está encantado con sus primeras vivencias en la Semana Santa de Málaga.
"En estos seis meses compartidos con vosotros, me habéis enseñado, y en esta mañana lo estoy viviendo, quién es el Cautivo para esta ciudad. El Cautivo es familia, raíces, reencuentros”, expresó el pasado Sábado de Pasión, cuando presidió la Misa del Alba. Para el obispo, el Cautivo son también “los abuelos que nos trajeron aquí de la mano por primera vez”. “Para nosotros el Cautivo lo es todo. Es Dios con nosotros”, ha añadido.
De este modo, Pablito vuelve a recorrer Málaga presentado en el trono del Señor de las Penas como un auténtico hilo conductor de historias, capaz de rescatar nombres importantes de la memoria cofrade y de recordar, sin necesidad de grandes alardes, que la Semana Santa también se construye desde esos pequeños detalles.