Un montaje con una imagen de Ricardo Ortiz y de la plaza de toros.

Un montaje con una imagen de Ricardo Ortiz y de la plaza de toros.

Málaga

Investigado el último responsable de la Plaza de toros de La Malagueta por la muerte del extorero Ricardo Ortiz

La instrucción investiga el fallecimiento como un posible delito contra la seguridad en el trabajo a la espera del informe definitivo de autopsia.

Más información: Un toro mata al extorero malagueño Ricardo Ortiz en la plaza de toros La Malagueta este Viernes Santo: era corralero

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Las claves

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El responsable de la empresa Lances de Futuro, concesionaria de la plaza de toros de La Malagueta, ha sido citado como investigado por la muerte del extorero Ricardo Ortiz.

La investigación judicial se centra en un posible delito contra la seguridad en el trabajo, analizando si existían las condiciones adecuadas y los protocolos de seguridad en los corrales.

Ricardo Ortiz falleció el pasado Viernes Santo tras ser corneado por un toro mientras realizaba labores de manejo del ganado en los preparativos de la Corrida Picassiana.

El informe definitivo de autopsia y otras pericias serán clave para determinar las circunstancias exactas del suceso y la posible responsabilidad empresarial.

La muerte del extorero malagueño Ricardo Ortiz, ocurrida el pasado Viernes Santo en los corrales de la plaza de toros de La Malagueta, ha dado el salto del ámbito taurino al judicial.

La Sección de Instrucción del Tribunal de Instancia número 11 de Málaga se ha hecho cargo de las diligencias tras entregar el atestado el Grupo de Homicidios y, por el momento, encauza la investigación como un presunto delito contra la seguridad en el trabajo, una calificación que sitúa el foco sobre las condiciones laborales en las que el fallecido desempeñaba sus funciones en la tarde del 3 de abril.

Según ha informado el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA), el juzgado continúa recabando informes vinculados al suceso y aguarda todavía el documento clave para determinar las circunstancias exactas de la muerte: el informe definitivo de autopsia.

Mientras tanto, ya hay una fecha marcada en el calendario judicial. El próximo 15 de mayo está citado a declarar, en condición de investigado, el responsable de la empresa donde se produjo el fallecimiento, Lances de Futuro, concesionaria por aquel entonces de La Malagueta y organizadora de la Corrida Picassiana en cuyos preparativos perdió la vida el extorero. Desde la empresa no han hecho declaraciones al respecto.

Qué ocurrió aquel Viernes Santo

Los hechos tuvieron lugar en torno a las 19.40 horas de la jornada previa a la celebración de la Corrida Picassiana programada para el Sábado Santo, 4 de abril, en La Malagueta.

Ricardo Ortiz, exmatador reconvertido en jefe de corrales y trabajador de Lances de Futuro, se encontraba realizando labores de manejo del ganado cuando fue corneado por uno de los toros del festejo.

Según las fuentes consultadas en su momento, el animal se habría desbocado mientras Ortiz lo curaba, propinándole una embestida de extrema violencia, un extremo que no llegó a ser confirmado oficialmente por la empresa. Pese a la rápida intervención del servicio de emergencias 112 Andalucía, los sanitarios no pudieron hacer nada por salvarle la vida.

La empresa concesionaria optó por mantener la corrida del día siguiente y trasladó sus condolencias en un comunicado en el que el empresario José María Garzón y todo el equipo de Lances de Futuro se sumaban "al dolor de la familia de Ricardo Ortiz y de toda la familia taurina malagueña".

Aquella era, además, la última corrida de Garzón al frente de La Malagueta, plaza que gestionaba desde 2022 y cuya concesión expiraba precisamente entonces.

La decisión del juzgado de orientar la instrucción hacia un posible delito contra la seguridad en el trabajo no es un detalle menor. Esta calificación implica que la investigación se centrará en determinar si la empresa proporcionó al trabajador los medios necesarios para desempeñar su actividad en condiciones de seguridad adecuadas y si se respetaron los protocolos de prevención de riesgos laborales propios de un entorno tan singular como los corrales de una plaza de toros. Y más concretamente si el animal debía estar en el momento en el que ocurrieron los hechos en ese lugar.

Será a partir de su declaración, y una vez incorporado el informe definitivo de autopsia y el resto de pericias laborales, cuando la instructora pueda decidir si archiva las actuaciones, cita a más personas o transforma el procedimiento en una fase posterior.

Quién era Ricardo Ortiz

La muerte de Ortiz cerró de forma trágica una biografía marcada por las luces y las sombras de la tauromaquia. Hijo del matador y banderillero Manolo Ortiz, su vocación se despertó tan temprano que, según recogen las crónicas de aquellos años, el mismo día de su Primera Comunión ya se puso delante de una becerra.

Se formó en la Escuela de Tauromaquia de Málaga y debutó con picadores el 13 de octubre de 1991 en Fuengirola.

Su proyección fue meteórica. En 1992 firmó una temporada brillante con galardones como el Zapato de Oro, el premio a la Mejor estocada de la Feria de Arnedo y el Galápago de Oro de Galapagar. El 28 de marzo de 1993 se presentó como novillero en Las Ventas, y entre 1991 y 1994 acumuló 96 novilladas, 179 orejas y 12 rabos.

Tomó la alternativa el 28 de noviembre de 1994 en la plaza de Iñaquito, en Quito, con Joselito de padrino y Juan de la Cruz de testigo, cortando una oreja al toro Bienvenido vestido de rosa palo y plata.

Como matador vivió su mejor temporada en el año 2000, con 21 corridas, 26 orejas y una actuación memorable en la Feria de Málaga, donde se llevó los premios a la mejor estocada, mejor par de banderillas y mejor faena.

En 2003 sufrió en Barcelona una de las cornadas más graves de su carrera, que llegó a poner en riesgo su vida, aunque logró reaparecer aquel mismo verano en Málaga.

También hubo episodios oscuros. A los 27 años fue detenido en la N-340 cuando viajaba con un banderillero: la Guardia Civil halló 200 gramos de cocaína escondidos en la carátula de una cinta de casete y pasó siete meses en prisión.

Volvió a vestirse de luces tras aquel paréntesis. En una entrevista a MundoToro de aquellos años reflexionaba: "Uno siempre se plantea muchas cosas, sobre todo cuando tiene tanto tiempo para pensar. Yo nací torero y vivo para el toro y por el toro".

Su carrera en los ruedos se fue disipando con los años, pero nunca se desligó de Málaga ni de La Malagueta, donde acabó ejerciendo como jefe de corrales. Era, según su entorno, un hombre muy querido en el ambiente taurino malagueño, además de devoto de Nuestro Padre Jesús Cautivo, hermandad en la que llegó a ser hombre de trono.