El gran museo oculto en las profundidades del Metro de Málaga sale por fin del atasco
La Junta activa la redacción del proyecto constructivo del espacio expositivo que permitirá visitar más de un centenar de restos arqueológicos hallados durante las obras del suburbano, entre ellos las murallas del arrabal de Attabanim.
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El día en que los malagueños podrán bajar a las profundidades para disfrutar de algunos de los extraordinarios tesoros desenterrados durante la construcción del Metro parece algo más cercano.
Más de tres años pasan ya desde el momento en que la Junta de Andalucía formalizó el contrato para redactar el proyecto básico y de ejecución del espacio expositivo destinado a albergar buena parte de los restos arqueológicos que fueron rescatados de la destrucción.
Frente a la voluntad reiterada por parte de los responsables de la Administración regional de ir adelante con esta significativa apuesta cultural (muestra de ello es la reserva de dinero en los presupuestos autonómicos varias anualidades), los hechos ponen en evidencia la demora en las actuaciones.
Ahora, sin embargo, se abre un nuevo escenario que puede acelerar los movimientos. Y ello después de que, como confirman desde la Consejería de Fomento a EL ESPAÑOL de Málaga, a finales de 2025 recibiese el visto bueno al proyecto básico tanto por parte del Ayuntamiento de Málaga como de la Consejería de Cultura.
En el caso del Consistorio, ha emitido un pronunciamiento favorable de compatibilidad urbanística que declara viable el espacio expositivo previsto en el túnel del suburbano.
Cultura, por su parte, ha aprobado otro informe en el que considera la propuesta del proyecto básico "compatible" con la preservación de los valores culturales protegidos, una garantía clave en un ámbito donde afloraron en 2020 las dos murallas del arrabal de Attabanim, declaradas Bien de Interés Cultural, y que ya fueron objeto de una minuciosa labor de consolidación y protección.
Con este doble aval, la Junta asegura que dará orden de inicio a los trabajos de redacción del proyecto constructivo, la fase que debe bajar al detalle: definir con precisión los equipamientos, las instalaciones y las obras necesarias.
La idea, ya avanzada por la Administración autonómica, es que el museo se ubique en una zona del túnel próxima al cauce del Guadalmedina y cuente con un acceso independiente de la línea de validación del Metro, de forma que cualquier ciudadano pueda visitar los restos sin necesidad de ser usuario del ferrocarril urbano.
El encargo del proyecto básico del espacio museístico se formalizó a finales de marzo de 2023, cuando el servicio fue adjudicado a la empresa Civile ICF por 120.637 euros (IVA incluido). El plazo inicial era de cuatro meses.
Desde entonces, el calendario ha quedado ampliamente superado. Y vuelve a ampliarse ahora después de que la Junta haya dado luz verde a una prórroga del contrato por otros cuatro meses.
A la espera de que se culmine esta larga cuenta atrás, todas las estructuras seleccionadas —las que presentaban mejor estado de conservación y mayor valor representativo— siguen depositadas justo en el punto elegido para el museo.
La elección de este emplazamiento buscaba aprovechar la presencia in situ de las dos murallas del arrabal de Attabanim.
Entre las más de cien estructuras que formarán parte del futuro espacio destacan una vivienda asentada en el antiguo barrio musulmán y una calle completa del arrabal de los siglos XI y XII, un horno islámico del siglo XI, una vivienda nazarí, una calle cristiana moderna (siglos XVI‑XVII) y una curtiduría de los siglos XVIII‑XIX con tinajas y piletas.
La superficie expositiva prevista ronda los 2.165 metros cuadrados, con 5,2 metros de altura y unos 13 metros de anchura media, y el objetivo oficial es construir un relato pedagógico sobre la evolución histórica de esta zona de Málaga utilizando recursos tecnológicos y una museografía que haga legible la secuencia del arrabal y su posterior etapa industrial.