Mario conduce el coche patrulla por Galapagar acompañado de su compañero Adrián.

Mario conduce el coche patrulla por Galapagar acompañado de su compañero Adrián. Rodrigo Mínguez EL ESPAÑOL

Sociedad

La ciudad que tiene a militares patrullando las calles como policías locales: quiere ser la "más segura de España"

El municipio reserva el 20% de las plazas de su Policía Local para militares y ya cuenta con agentes con experiencia en Irak, Líbano y la Guardia Real.

Más información: De patrulla con Mario y Adrián, los militares reconvertidos en policías locales: "El Ejército te jubila con 45 años y 725 €"

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Las claves

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Galapagar reserva el 20% de las plazas de su Policía Local para militares de la Escala de Tropa y Marinería que finalizan su carrera en las Fuerzas Armadas.

Esta iniciativa busca aprovechar la experiencia y preparación de los militares, además de ofrecerles una salida profesional tras los 45 años.

Mario y Adrián, con experiencia en misiones internacionales como Irak y Líbano, forman parte de esta plantilla tras superar el proceso selectivo y formativo.

El modelo de Galapagar pretende consolidarse como referente en seguridad y reinserción profesional de militares en el ámbito local.

Galapagar ha hecho de la seguridad una de sus principales señas de identidad. El municipio madrileño figura entre las localidades españolas con mejores indicadores de seguridad y, dentro de su estrategia para reforzar la Policía Local, ha apostado por incorporar a un perfil muy concreto de agentes: militares de la Escala de Tropa y Marinería que han terminado su carrera en las Fuerzas Armadas y buscan una segunda vida profesional.

Mario y Adrián son dos de ellos. Ambos llegaron a la Policía Local de Galapagar después de varios años en el Ejército, con experiencia en unidades de Infantería y destinos internacionales. Hoy forman parte de la plantilla del municipio y desempeñan las mismas funciones que el resto de agentes: patrullaje, prevención, vigilancia y atención a los ciudadanos.

Su incorporación responde a una iniciativa impulsada por el Ayuntamiento en 2024. Galapagar se convirtió entonces, junto a Madrid capital, en uno de los primeros municipios españoles en reservar plazas específicas de su Policía Local para personal procedente de las Fuerzas Armadas. En concreto, el Consistorio anunció que el 20% de las plazas se destinarían a militares.

El objetivo es aprovechar la preparación y experiencia adquiridas durante los años de servicio en el Ejército y, al mismo tiempo, ofrecer una salida profesional a quienes forman parte de la Escala de Tropa y Marinería. Estos militares tienen que abandonar las Fuerzas Armadas al cumplir los 45 años si no han conseguido continuar su trayectoria dentro de la institución.

Es precisamente esta situación la que llevó a Mario y Adrián a preparar con antelación su futuro profesional.

De Irak y Líbano a la Policía Local

Mario comenzó su carrera militar con 18 años. Durante 14 años estuvo destinado en el Regimiento de Infantería Asturias 31, en El Goloso, y posteriormente pasó ocho años en la Compañía de Fusiles, donde ascendió a cabo. También se especializó en armamento y trabajó como mecánico de armas.

En 2017 fue destinado a Irak, donde participó en una misión de apoyo al Ejército iraquí en la lucha contra el Daesh. Mientras continuaba en las Fuerzas Armadas comenzó a preparar las oposiciones para convertirse en policía local. Tardó tres años en conseguir su plaza.

La trayectoria de Adrián comenzó algo más tarde. Entró en el Ejército con 21 años y pasó seis años en el Regimiento de Infantería Cazadores de Montaña América 66, en Navarra. Después formó parte de la Guardia Real y en 2019 estuvo desplegado en Líbano.

Al igual que su compañero, decidió prepararse para dar el salto a la Policía Local. Ambos querían continuar vinculados a un trabajo relacionado con la seguridad y, sobre todo, encontrar una alternativa profesional antes de llegar al límite de edad establecido para los militares temporales.

Los dos completaron el proceso selectivo, su formación en el Instituto de Formación Integral en Seguridad y Emergencias (IFISE) y el posterior periodo de prácticas. Tras superar todas las fases, pasaron a formar parte de manera definitiva de la plantilla de la Policía Local de Galapagar.

La reserva de plazas para militares responde también a una problemática que afecta a la Escala de Tropa y Marinería. A diferencia de otros miembros de las Fuerzas Armadas, los militares temporales de esta escala tienen que abandonar el servicio al cumplir los 45 años si no han logrado acceder a otra modalidad de vinculación.

Para muchos, esto supone tener que comenzar una nueva carrera profesional después de décadas de experiencia militar. Mario y Adrián consideran que se trata de una pérdida de experiencia que podría aprovecharse en otros ámbitos de la Administración.

Galapagar fue uno de los primeros municipios en crear una vía específica para facilitar ese tránsito. La diferencia respecto a Madrid capital está en que las plazas reservadas por el municipio serrano están destinadas exclusivamente a personal procedente de las Fuerzas Armadas, mientras que en la capital los militares compiten con el resto de aspirantes.

Desde el Ayuntamiento defienden que la incorporación de estos profesionales permite sumar a la Policía Local agentes acostumbrados a trabajar en situaciones de responsabilidad y presión, además de contar con una formación específica adquirida durante años de servicio.

Los militares explican que entre los dos trabajos cambia la percepción del riesgo. Una misión internacional implica saber de antemano que se está entrando en un escenario potencialmente peligroso. En la Policía Local, en cambio, una intervención aparentemente rutinaria puede derivar en una situación imprevisible.

Ahora su uniforme es otro y su campo de trabajo también. Después de pasar por unidades militares, despliegues internacionales y años de preparación para las oposiciones, los dos han encontrado en la Policía Local de Galapagar una segunda etapa profesional.

Un modelo que el municipio quiere consolidar mientras mantiene su apuesta por la seguridad y por incorporar a sus filas la experiencia de quienes han dedicado buena parte de su vida al servicio en las Fuerzas Armadas.