José Manuel Casañ, cantante de Seguridad Social

José Manuel Casañ, cantante de Seguridad Social Cedidas

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José Manuel Casañ, cantante de Seguridad Social: "¿Chiquilla? No es oro todo lo que reluce. Me he arruinado dos veces"

"En 2008, tuve que vender todo lo que tenía, y con el Covid, estuve dos años sin trabajar. Esto es una empresa pequeña y sin ingresos no podemos funcionar" // "Hemos entrado en una crisis. Las generaciones más jóvenes lo intuyen, lo ven y no tiene esa alegría de ir hacia arriba".

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Las claves

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José Manuel Casañ, líder de Seguridad Social, vuelve con nuevo disco y libro, ambos titulados 'Vamos a Marte', y prepara una gira de 80 conciertos en España y América.

Casañ relata que, pese al éxito de canciones como 'Chiquilla', ha sufrido dos ruinas económicas, especialmente durante la crisis de 2008 y la pandemia del Covid.

El músico defiende la importancia de reinventarse y afirma que la música lo salvó en su juventud, y que no piensa abandonar los escenarios mientras pueda.

Casañ critica la hegemonía de estilos como el reguetón, celebra el regreso del rock y destaca la aparición de nuevas bandas jóvenes en España.

José Manuel Casañ ya no va a disco por año, ni bebe tanto como antes, ni sale cada viernes. A veces, hasta sus hijos le "echan la bronca" por tomarse dos cervezas. "El mundo al revés", bromea. Pero es lo normal cuando uno cumple 62 años. La leyenda del "rockero canalla" se ha ido diluyendo. Ahora puede quedarse feliz en casa "viendo una película". Pero, eso sí, lo que nunca piensa abandonar son los escenarios. "Para este 2026 haremos 80 conciertos por toda la geografía española, hasta el mes de noviembre, y luego iremos a América", cuenta.

Después de pasar años sin dar a luz a nada nuevo, el líder de Seguridad Social vuelve con nuevo disco y un libro —ambos titulados Vamos a Marte— y, obviamente, con un repertorio que incluirá las "10 canciones que se sabe todo el mundo". Ya saben, Chiquilla, Quiero tener tu presencia... y les animo a completar el resto de memoria. "Pero no es oro todo lo que reluce —confiesa en esta entrevista con EL ESPAÑOL—. Me he arruinado dos veces".

Ahora, aprovechando que son "mejores tiempos para las guitarras", Seguridad Social hará parada en Madrid en el Huellas Music Fest el próximo 16 de mayo. Le acompañarán Desorden Público, Modestia Aparte, Los Toreros Muertos, Vinolo Versus y King Changó. "Hay tiempos para todo, para estar abajo y para estar arriba. Estamos ante la última gran subida...". Y lo piensan aprovechar, por los viejos tiempos, pero también por los que están por llegar.

PREGUNTA—Sacan disco y libro, tienen por delante 80 conciertos... ¿Está más activo ahora que cuando tenía 25 años?

RESPUESTA—Entonces hacía más cosas y sacábamos un disco cada año. Ahora llevaba 9 años sin publicar nada nuevo. Sí que escribí La encrucijada junto a Paco Roca y tuve la oportunidad de haber puesto en marcha un disco hace cinco años, pero eran 'tiempos reguetoneros' y no procedía. Afortunadamente, hemos seguido tocando sin nada nuevo.

P.—¿De verdad el reguetón lo ha tenido tan apartado?

R.—Sí, porque cada cierto tiempo hay una moda que se impone y que absorbe la mente de los más simples. Y eso implica que no se desarrollen otras cosas con normalidad. Pasó con Operación Triunfo y ha pasado con el reggaetón. Hay años en los que parecía que sólo existía eso en la música popular. Los medios sólo atendían a eso. Afortunadamente, ha vuelto el rock and roll de siempre porque esto es cíclico. Todavía hay chavales jóvenes que quieren instruirse en la música y evolucionar. Ahora son mejores tiempos para las guitarras.

P.—¿Qué opinión tiene del reguetón?

R.—A priori me parecía una falta de respeto, pero luego he ido viendo que hay gente que lo hace con dignidad. Hay quien fusiona cosas y ofrece resultados interesantes. No me gusta la banalización de las letras, aunque también es verdad que cada vez son más simples. Y el reguetón lo ha venido a demostrar. Es una música que no me atrae, pero también es importante el baile y restregarse.

P.—Cuando habla de bandas jóvenes, ¿a quién se refiere?

R.—En Murcia, por ejemplo, están saliendo bandas extraordinarias: Viva Suecia, Arde Bogotá... Son gente de primera línea. O los Sangijuelas del Guadiana, que son extremeños. Es gente que tiene ganas de hacer cosas nuevas y que a medida que pasen los años seguro que harán cosas muy originales. Hemos tenido un salto cualitativo en los últimos 10 años.

P.—¿Les viene bien a ustedes esta ola de nostalgia que ha llevado a grupos de otras épocas a estar ahora funcionando muy bien en directo?

R.—La nostalgia siempre ha existido en el rock and roll. Elvis Presley triunfó con una canción del siglo XVII, Yesterday apela al tiempo pasado... Pero creo que es nostalgia hasta cierto punto. Porque este boom también habla bien de lo que hacíamos comparado con otras cosas. Y de que somos boomers y somos buenos consumiendo en las barras. Es una conjunción de cosas. Pero los que quedamos, por algo será.

De todos modos, soy muy de vivir el presente. Sé que tengo 10 canciones que se sabe todo el mundo y voy a seguir defendiéndolas y celebrando la ceremonia de cantarlas en directo. Luego estamos preparando canciones nuevas y estamos en un momento envidiable. Jamás pensamos que a estas alturas íbamos a estar haciendo 80 bolos en directo todos los años. Pero lo dicho, son una conjunción de cosas lo que nos ha llevado a estar ahí.

P.—Permítame hablar de Madrid. ¿Recuerda la primera vez que vino aquí?

R.—Madrid nos ha tratado extraordinariamente bien y la adoro. Recuerdo algunos de aquellos primeros conciertos. Por ejemplo, uno en El templo del Gato, en el año 82-83. En este último disco tengo una canción que se llama Tienes que pasar por Madrid.

P.—Entonces ustedes eran los ‘punkis’.

R.—Yo era un inadaptado cuando empezamos. Trabajaba con mi padre en la panadería, pero me sentía fuera del mundo. Y escribir canciones me salvó. La música me salvó de mí mismo. Si no hubiera sido por la música, no estaría vivo. Luego hemos ido transformándonos a lo largo del tiempo.

No te puedes estancar. Esa ha sido nuestra filosofía. Y así, unas veces hemos estado arriba y otras abajo.

P.—¿Lo tuvieron más difícil por ser de Valencia?

R.—Sí, nos costó mucho. Veíamos a los Hombres G pegando el pelotazo y nosotros estábamos ahí aguantando. Una de las cosas de Valencia que afortunadamente ha ido cambiando es que teníamos una mentalidad muy provinciana. Pensábamos que todo lo que venía de fuera era la leche y lo nuestro no era tan bueno. Entonces Valencia era el paraíso del tecnopop y recuerdo que la primera vez que fui a Radio 3 me dijeron que si éramos del rock radikal vasco.

P.—Con casi 45 años metido en la música, ¿cómo ve la vida una estrella del rock como usted?

R—Tengo 62 tacos y una vida más tranquila de lo que parece. La ventaja que tengo es que me encanta tocar y no hago parones. Y si los hago es para que no me echen de casa. Pero tocamos casi todos los fines de semana.

José Manuel Casañ, líder de Seguridad Social.

José Manuel Casañ, líder de Seguridad Social. EFE

P.—¿A alguno de sus hijos le ha dado por la música?

R.—No, a uno le gusta el fútbol y está metido como entrenador; y mi hija está dentro del mundo de la moda.

P.—¿Qué le preocupa de sus hijos?

R.—Cuando eran pequeños pensaba: lo voy a pasar fatal como salgan igual de cabrones que yo. Pero me han salido más responsables y más decentes (risas). El otro día era mi hija la que se enfadaba conmigo porque me había bebido tres cervezas. Me echan unas broncas. Es el mundo al revés.

P.—¿Cómo ve su futuro?

R.—Cada tiempo tiene su historia. Es verdad que nosotros, en los 80, veíamos que íbamos hacia delante. Las generaciones posteriores se han encontrado con las crisis. Y, aunque nunca ha sido fácil adquirir un piso; mis padres, por ejemplo, sí que pudieron meterse en una hipoteca con un sueldo. Ahora lo tienen muy complicado. Creo que hemos perdido ese optimismo. Hemos entrado en una crisis. Las generaciones más jóvenes lo intuyen, lo ven y no tiene esa alegría de ir hacia arriba.

P.—Vamos con la música. ¿Alguna vez se ha aburrido cantando Chiquilla?

R.—Para mí lo más importante es el concierto en directo; es mi ceremonia. Y Chiquilla es uno de los momentos más importantes de esa ceremonia. No me voy a cansar. Comprendo que haya algunos artistas que quieran renegar de sus éxitos, pero no es mi caso.

P.—Hábleme de Chiquilla. ¿Cómo surge aquella canción?

R.—Estábamos en la segunda gira por Europa y lo que estábamos haciendo era un rock con actitud punk, aunque Introglicerina era un punk progresivo. Era un rock anglo. Pero a mí toda la vida me había gustado la rumba. Siempre pensé que la rumba era la verdadera música española. Y dije: ¿por qué no podemos mezclar ambas cosas? Entonces le propongo al grupo cuando llegamos a Francia de hacer una canción que sea rumba y punk al mismo tiempo. Y me dijeron. ¿Pero cómo vamos a hacer eso? Nos vamos del grupo. Entonces la hice en 15 minutos y fue un exitazo. Fue cuando empezamos a jugar en primera división.

P.—¿Quién era Chiquilla?

R.—Es una persona real. Era mi exnovia. Falleció en un accidente de coche hace ya muchos años.

P.—¿Quiero tener tu presencia también es en referencia a ella?

R.—Sí, también. La hice por una bronca que tuvimos los dos en una Nochevieja en República Dominicana. Y con esta canción hicimos lo mismo que con Chiquilla pero con Juan Luis Guerra. Lo bueno del rock es que es una mezcla y se puede nutrir de otras cosas.

P.—¿Desgasta llevar casi 45 años en un escenario?

R.—Físicamente estoy bien. Pero el escenario no desgasta cuando estás arriba. Cuando estás tocando da igual si te duele algo o lo que sea. Pero cuando te bajas... Ahí es cuando desgasta. Pero intento cuidarme. Salgo con mis amigos, hago gimnasia y senderismo, ando mucho.... Soy consciente de que la vida del rockero canalla es limitada y acaba pronto.

José Manuel Casañ, cantante de Seguridad Social

José Manuel Casañ, cantante de Seguridad Social

P.—A su edad, ¿uno se parece irremediablemente a sus padres?

R.—Yo he sentado la cabeza porque era una cabra loca. No sé si me parezco a mi padre, ojalá. Pero sí es cierto que elijo mejor las salidas. Antes no salir un viernes por la noche era una prisión. Ahora me puedo quedar en casa viendo una película sin problema. Salgo, pero con control.

P.—Para terminar, cuénteme. ¿Para qué da Chiquilla económicamente?

R.—No es oro todo lo que reluce. Me he arruinado dos veces. En 2008, tuve que vender todo lo que tenía, y con el Covid, estuve dos años sin trabajar. En aquel 2008 yo me acababa de comprar una casa y la hipoteca que tenía valía el doble que la casa. Entonces no había festivales y en los ayuntamientos no te contrataban porque ¡cómo iban a hacer fiestas si la gente no tenía nada que comer! Había una psicosis tremenda.

Y luego durante el Covid estuvimos dos años sin tocar. Y esto es una empresa pequeñita y sin ingresos no podemos funcionar. No es que sea un derrochador, pero no todo el monte es orégano.

Chiquilla y todo lo demás me está dando para pagar los ICOs y para poder seguir vivo. Pero no somos millonarios por tocar mucho. Somos un grupo de rock de clase media y esperando. Luego están los que van más allá del bien y del mal, pueden opinar de todo y les consultan los políticos.

Yo me acuerdo de Status Quo. Cuando los vi, pensé: estos hacen lo que les da la gana y se mantienen. Mi idea es eso: hacer lo que me dé la gana. Porque muchas veces estar dentro de una multinacional es estar en un limbo horroroso. Me la suda tanto no estar en la industria. Lo que me interesa es seguir haciendo conciertos.