El exsenador y exdirector de la Policía, Ignacio Cosidó, a su llegada a la Audiencia Nacional.

El exsenador y exdirector de la Policía, Ignacio Cosidó, a su llegada a la Audiencia Nacional. Efe

Tribunales CASO KITCHEN

Cosidó, exdirector de la Policía y exsenador del PP, niega que conociese u ordenase el espionaje ilegal a Bárcenas

Como testigo, obligado a decir la verdad, ha señalado que no tenía una especial relación de confianza con Villarejo, con quien sólo recuerda un "saludo protocolario".

Más información: El investigador del 'caso Kitchen' que cree que Rajoy "conoció" la operación: "Villarejo le apodó 'El Asturiano' y 'El Barbas'"

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Las claves

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Ignacio Cosidó, exdirector de la Policía Nacional, ha negado conocer o haber ordenado el espionaje ilegal a Luis Bárcenas durante su mandato.

Cosidó ha asegurado que su relación con el excomisario Villarejo fue únicamente protocolaria y que no le dio instrucciones ni recibió información de él.

Otros mandos policiales, como Enrique Barón y Mariano Hervás, también han declarado no tener conocimiento directo de espionaje a Bárcenas o su familia.

Vigilancias a Rosalía Iglesias, esposa de Bárcenas, se realizaron por orden de superiores, pero los testigos insisten en que desconocían la existencia de una operación parapolicial organizada.

Ignacio Cosidó, exsenador del PP y director general de la Policía Nacional entre 2012 y 2016, ha negado conocer, durante su etapa como máximo responsable del Cuerpo, ningún espionaje ilegal contra Luis Bárcenas.

Cosidó ha declarado este miércoles como testigo en el juicio del caso Kitchen, que aborda el supuesto dispositivo parapolicial destinado a vigilar al extesorero del Partido Popular y robarle documentación sensible que pudiera resultar perjudicial para el PP.

Obligado a decir la verdad, Cosidó ha señalado que tan sólo conocía que, desde 2013, la UDEF (la Unidad de Delincuencia Económica y Financiera de la Policía Nacional) realizaba pesquisas sobre Bárcenas, actuando como Policía Judicial en el marco del caso Gürtel, en el que el excontable del partido estaba siendo investigado por orden de la Audiencia Nacional.

Asimismo, Cosidó ha explicado que no tenía "una especial relación de confianza" con uno de los principales acusados en este juicio, el excomisario José Manuel Villarejo.

Tan sólo ha reconocido un "saludo protocolario" con él en la ceremonia en la que Cosidó fue nombrado director general de la Policía. "Pero ni él [Villarejo] me da ninguna información ni yo a él ninguna instrucción", ha señalado el testigo.

Además de por el Ministerio Fiscal, Cosidó ha sido interrogado por la abogada del PSOE, que ejerce la acusación popular en esta causa.

—¿Oyó usted sobre operaciones con confidentes policiales que se denominansen Kitchen, cocina o cocinero?— ha preguntado la letrada.

Según consta en el sumario de esta causa, Villarejo habría captado como confidente policial a Sergio Ríos, el entonces chófer de Bárcenas, también acusado en este juicio y al que puso el apodo de El cocinero (Kitchen significa cocina en inglés).

—No tengo constancia de haberlo oído. Recuerdo perfectamente Gürtel— ha respondido Cosidó.

La abogada del PSOE, Gloria de Pascual, ha preguntado al exdirector general de la Policía por qué aparece anotado en las agendas de Villarejo. En concreto, en las fechadas en 2013.

"Villarejo apunta que usted considera que la señora Cospedal está politizando la Policía...", ha recordado la letrada del Partido Socialista, en alusión a la exministra de Defensa, expresidenta de Castilla-La Mancha y exsecretaria general del PP, María Dolores de Cospedal.

El PSOE ha tratado —hasta, incluso, la primera sesión de este juicio— que esta exdirigente se sentase en el banquillo de los acusados del juicio a la Operación Kitchen.

La magistrada Teresa Palacios, presidenta del tribunal de la Sección Cuarta de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, ha reprendido a De Pascual por su pregunta: "A la señora Cospedal no se la está enjuiciando...".

El extesorero del PP, Luis Bárcenas, en una imagen de archivo.

El extesorero del PP, Luis Bárcenas, en una imagen de archivo. Efe

No obstante, Cosidó ha respondido, escuetamente, que su principal intención al frente de la Policía Nacional fue revestirla de "la máxima profesionalidad".

Asimismo, se ha desvinculado de la gestión de los fondos reservados, de los que provendrían los 2.000 euros mensuales que Ríos cobró durante dos años por suministrar información a la red parapolicial.

"Tampoco podría decirle un solo confidente que tuviera la Policía. Si hay una materia especialmente reservada es ésa...", ha indicado también Cosidó, quien ha admitido que, en 2015, cuando EL ESPAÑOL desvela la Operación Kitchen, descartó abrir una investigación interna en el Cuerpo.

"Yo no abría investigaciones exclusivamente sobre informaciones periodísticas", ha justificado el testigo.

Cosidó y Villarejo

Parte de su interrogatorio ha versado sobre su relación con Villarejo. Cosidó ha admitido que, tras aparecer en prensa información sobre las actividades privadas del entonces comisario, sí ordenó a la DAO (Dirección Adjunta Operativa) la elaboración de un informe sobre las mismas.

Finalmente, no se abrió un expediente contra Villarejo, de quien, según ha dicho, "nunca" recibió una propuesta de cese.

Cosidó también ha reconocido que el excomisario "puso querellas o denuncias" contra él, pero que no fueron admitidas. "No era de mi confianza, pero no tuve un motivo expreso para cesarle", ha declarado.

Para Ignacio Cosidó, máximo responsable de la Policía de 2012 a 2016, la Fiscalía Anticorrupción llegó a pedir, sin éxito, a la Audiencia Nacional que le investigase durante la instrucción del caso Kitchen.

¿Por qué? A raíz de que Villarejo le señalara como la persona que le dijo que se iba a encargar de captar a alguien para controlar al extesorero del PP. No obstante, Cosidó se ha desvinculado tanto del supuesto espionaje a Bárcenas como de la gestión de confidentes. Y ha dicho que jamás dio esa orden.

Este miércoles, en la quinta sesión del juicio, Gorka Vellé, abogado de Podemos —partido que también ejerce la acusación popular— ha preguntado a Cosidó sobre las funciones de la DAO. Quien fuese jefe de la misma durante la Kitchen, el exdirector adjunto operativo Eugenio Pino, está acusado en este juicio.

El excomisario José Manuel Villarejo, a su llegada al primer día del juicio de la 'Operación Kitchen', la semana pasada.

El excomisario José Manuel Villarejo, a su llegada al primer día del juicio de la 'Operación Kitchen', la semana pasada. Europa Press

Una testigo, agente de Asuntos Internos, declaró este martes que, mientras "protegía" a Rosalía Iglesias, esposa de Bárcenas, descubrió que miembros de la CGI (Comisaría General de Información) también la vigilaban.

Cosidó, por su parte, ha señalado que desconocía "que hubiera implicadas otras unidades de la Policía Nacional" en la realización de pesquisas sobre el extesorero. "Sólo sabía de la UDEF", ha indicado el exsenador.

Sin embargo, sí ha admitido que "no es habitual que coincidan" dos unidades en la misma labor. "Existe un sistema y se trata de evitar un solapamiento... Podría ser un fallo, pero no es lo habitual".

Ahora bien, a preguntas de Vellé, Cosidó ha reconocido que entre las labores de la Dirección Adjunta Operativa estaba la de "impulsar o dar apoyo" operativo a otras unidades.

El abogado de Podemos también le ha preguntado si "despachaba a menudo" con Pino. Cosidó ha señalado que tan sólo se le comunicaban "los resultados" de las operaciones más relevantes o las que iban a ser difundidas a la opinión pública.

En todo caso, ha subrayado que, más allá de 2015, fecha en la que EL ESPAÑOL desvela la Operación Kitchen, "el conocimiento" que tuvo de la misma se limitó a las noticias de prensa que leyó varios años después, una vez la Audiencia Nacional comenzó a investigar el supuesto espionaje ilegal a Bárcenas, cuando ya no era director general de la Policía.

Vellé ha tratado de preguntar a Cosidó si, como miembro del PP, le constaba "inquietud" en el partido acerca de Luis Bárcenas. La presidenta del tribunal, Teresa Palacios, ha impedido al abogado formularla.

De nuevo, esta sesión del juicio del caso Kitchen ha vuelto a resucitar la llamada guerra de comisarios, los enfrentamientos y rencillas entre varios de los antiguos mandos policiales que ahora se sientan en el banquillo.

Cosidó ha señalado que Eugenio Pino le instó a cesar a Marcelino Martín Blas, jefe de Asuntos Internos y quien mantenía un "enfrentamiento" con Villarejo. "Martín Blas me alertó de supuestos enriquecimientos ilícitos de Villarejo", ha admitido el testigo.

Enrique Barón

Tras la declaración de Cosidó, ha sido el turno de la testifical del comisario Enrique Barón, jefe de la CGI entre 2013 y 2015. Por ello, gran parte de su interrogatorio ha versado sobre las vigilancias a Rosalía Iglesias.

Barón ha declarado que la Unidad Central de Apoyo Operativo (UCAO) formaba parte de la estructura de la Comisaría General de Información. Pero, pese a ello, el testigo ha declarado que no conoció ningún espionaje a Bárcenas y su familia.

El comisario Enrique García Castaño, apodado El Gordo, era jefe de la UCAO cuando tuvo lugar la Operación Kitchen. No obstante, debido a su estado de salud, El Gordo se ha librado de este juicio. Por ese motivo, no se sienta en el banquillo de los acusados.

—¿Tuvo conocimiento, a partir del año 2013, de seguimientos realizados por la UCAO a Rosalía Iglesias?— ha preguntado el fiscal César de Rivas. Barón ha señalado que no: "En absoluto".

—¿Le solicitó apoyo la UDEF o la Policía Judicial para realizar seguimientos a Rosalía Iglesias?— ha insistido la Fiscalía.

—A mí no— ha respondido Barón, quien ha asegurado que jamás supo de ningún operativo policial sobre la mujer de Bárcenas ni de ningún confidente apodado El cocinero.

El testigo ha señalado que, de forma habitual, García Castaño, que era su subordinado, le daba cuenta de los resultados de su trabajo. "Quitando este caso...", ha matizado. "En general, sí. Había un control interno de las operaciones. Y yo despachaba con mis subordinados diariamente...", ha añadido.

García Castaño, en una imagen de hace varios años.

García Castaño, en una imagen de hace varios años. Efe

No obstante, Barón ha admitido que El Gordo se reunía, "cada semana o cada quince días", con el entonces DAO, el acusado Eugenio Pino, por motivos que nunca le comunicó. "[García-Castaño] me decía: 'Hombre, es que [Pino] me llama para tomar café...'".

"Si le llamaba para despachar, puenteándome a mí, y no digo que eso se haya producido, no me parecería muy ortodoxo...", ha reprochado Enrique Barón.

Mariano Hervás

También ha declarado este miércoles el comisario Mariano Hervás, quien fuera número dos de García Castaño.

Este testigo ha señalado que fue éste, su superior, El Gordo, quien le ordenó la vigilancia sobre Rosalía Iglesias, como una "orden directa —creo recordar— del DAO" y con una escueta explicación sobre los motivos del dispositivo.

"[García Castaño] me dijo que tenían problemas a la hora de encontrar el dinero [que Bárcenas ocultaba en el extranjero]. Había muchos millones y testaferros...", ha señalado Hervás.

En ningún caso, de acuerdo con su testimonio, El Gordo le encomendó encontrar documentos o grabaciones en poder del extesorero del PP.

Según ha manifestado Hervás ante el tribunal, asumió esta labor en agosto de 2013, mientras García Castaño estaba de vacaciones. Y la consideró "poco relevante".

En ese periodo, "no hubo nada relevante". De hecho, tal y como ha admitido, levantó los seguimientos durante "dos o tres días", en los que hubo de destinar a sus subordinados a otros asuntos, como el de un narcotraficante colombiano que había matado a 17 personas.

Sí ha reconocido "algún conflicto" con otra unidad policial debido a "vigilancias en paralelo". No obstante, Mariano Hervás ha explicado que desconocía el rol de Sergio Ríos y que nunca habló del asunto con Villarejo.

Igualmente, ha asegurado que no sabía si su superior, El Gordo, coordinó con su homólogo en la UDEF esta vigilancia al entorno de Bárcenas.

Rosalía Iglesias, en una imagen de archivo

Rosalía Iglesias, en una imagen de archivo

Por último, ha declarado el jefe de Área de Seguimientos de la UCAO, José Francisco González. Este agente —que estuvo investigado en la instrucción de esta causa— participó en la vigilancia a Rosalía Iglesias, que la acabó detectando el 11 de octubre de 2013, motivo por el que se frena el dispositivo.

En línea con Hervás, ha señalado a García Castaño como la persona que encomendó el seguimiento por orden del DAO.

Después, por orden de El Gordo, González también se encargó de efectuar vigilancias frente al despacho de Javier Gómez de Liaño, el entonces abogado del extesorero del PP. "Quiénes entraban y salían del edificio...", ha detallado.

Ahora bien, este agente sí ha admitido que conocía que Sergio Ríos, el entonces chófer de Bárcenas, colaboraba con la Policía.