Rodrigo Rato en la Audiencia Nacional

Rodrigo Rato en la Audiencia Nacional Efe

Tribunales

El fiscal compara a los usuarios de las black con "depredadores" que hicieron "pillaje y rapiña"

Sostiene que eran conscientes de la ilegalidad de percibir retribuciones, "pero querían cobrar como los profesionales de las entidades mercantiles".

El fiscal anticorrupción Alejandro Luzón ha sostenido esta mañana que los 65 acusados por el uso de las tarjetas black, con Rodrigo Rato y Miguel Blesa a la cabeza, eran conscientes de la "ilegalidad" de cobrar retribución alguna por ser miembros de los órganos de dirección y gobierno de Caja Madrid y Bankia, pese a lo cual utilizaron los plásticos como si de una retribución se tratara.

En su informe final ante el tribunal de la Audiencia Nacional que juzga a los ex directivos y consejeros de Caja Madrid y Bankia por una apropiación indebida que ascendió a 12 millones de euros entre 2003 y 2010, el representante del Ministerio Público ha sostenido que las visas que se entregaban a los consejeros y directivos de la entidad de ahorro madrileña fueron creadas en 1988 para atender exclusivamente "gastos de representación en el desempeño de sus funciones y con justificación documental".

"Lo que sucedió", ha indicado el fiscal, "es que, como nos han explicado Rato y Blesa, les parecía que las retribuciones eran escasas y había que 'acompasarlas' a las responsabilidades que se ejercían y a las dimensiones de la entidad". "Las cajas no son entidades mercantiles", ha recordado, "pero ellos querían cobrar como profesionales".

Luzón ha subrayado que tanto la ley como los estatutos de la caja vetaban la percepción de cualquier retribución que no fueran las dietas por asistencia efectiva a las sesiones de los órganos de gobierno y a las indemnizaciones por compensación de gastos previa justificación documental.

Por ello, ha señalado, optaron por "ocultar" los gastos de las tarjetas black, que no seguían el circuito de control del resto de las tarjetas, que no se llevaron nunca a la Asamblea y que no aparecieron jamás en las memorias económicas.

El fiscal ha levantado protestas en el banquillo en varias ocasiones. Así, cuando ha sostenido que los gastos realizados con tarjetas black "tienen poco que ver con justificaciones jurídicas y sí con una actitud más primitiva, casi depredadora, que se puede resumir en el mail que Ildefonso Sanchez Barcoj [ex director general de Caja Madrid] envía a Blesa el 23 de febrero de 2005: 'Disfrutemos por si algún día vienen las vacas flacas'". Y también cuando ha calificado los gastos realizados como "pillaje y rapiña", expresiones que ha repetido en dos ocasiones.

Para el fiscal es claro que los acusados "eran conscientes" de la "clara ilegalidad" en la que incurrían con las tarjetas black, no solo por la naturaleza privada de los gastos (supermercados, salas de fiestas, etc) sino también por la coincidencia de que ninguno de ellos la declaró en su IRPF. "No podían declarar esos gastos como retribución", ha dicho, "porque si lo hubieran hecho estarían poniendo de manifiesto que era una retribución ilegal, opaca o, como se dice ahora, en B".