El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante el desfile del 12-O con Vivas al fondo.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante el desfile del 12-O con Vivas al fondo. Eduardo Parra Europa Press

Política

Sánchez admite que ha ocultado 74 días que buques de guerra marroquíes entraron en aguas de Ceuta durante la invasión

El presidente ha asegurado que hubo interlocución a alto nivel entre las fuerzas armadas de ambos países.

Más información: Buques militares marroquíes irrumpieron en aguas de Ceuta en plena invasión migratoria a finales de julio

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Pedro Sánchez admite que buques de la Marina Real de Marruecos entraron sin autorización en aguas de Ceuta a finales de julio, coincidiendo con la crisis migratoria.

España desplegó una fragata y el Buque de Acción Marítima Rayo para disuadir las incursiones militares marroquíes, que casi provocan una colisión naval.

El presidente del Gobierno ha reconocido que las informaciones y la tensión militar en la zona se mantuvieron ocultas durante 74 días.

Sánchez restó importancia al incidente asegurando que la interlocución a alto nivel fue muy fluida y descartó que un episodio similar haya vuelto a repetirse.

Buques de guerra de Marruecos navegaron sin autorización por aguas de Ceuta los días 30 y 31 de julio, coincidiendo con la llegada masiva de migrantes, según ha confirmado este lunes el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Hecho que provocó que la Armada española tuviera que desplegar una fragata para responder a las incursiones de la Marina Real marroquí.

En una conversación informal con periodistas durante la recepción por el día de la Fiesta Nacional, el presidente del Gobierno ha reconocido que aquellos días fueron "muy intensos y muy difíciles" y ha asegurado que hubo interlocución a alto nivel entre las fuerzas armadas de ambos países.

"Somos vecinos geográficos y evidentemente fueron días muy intensos y muy difíciles, pero la interlocución fue muy fluida y afortunadamente, no ha vuelto a pasar nada parecido", ha sentenciado.

Al menos una fragata y varias patrulleras de la Marina Real de Marruecos entraron repetidamente en aguas de soberanía española cercanas a Ceuta sin solicitar autorización, según la información adelantada por El País este lunes; sin embargo, Sánchez no ha llegado a explicar por qué entraron esos buques, ni si existió alguna relación entre esas maniobras y la crisis migratoria.

Según fuentes conocedoras de los incidentes citadas por el periódico, no se trató de un tránsito accidental, sino de una "vulneración intencionada" del espacio marítimo español que ocurrió a finales de julio pero que se prolongó durante los primeros días de agosto, por lo que supone que ha ocultado esa información durante 74 días.

La situación elevó la tensión entre las fuerzas navales de ambos países y estuvo a punto de provocar una colisión entre embarcaciones militares. Ante estos movimientos, España activó un dispositivo de vigilancia y disuasión para reforzar su presencia en la zona y evitar nuevas incursiones.

El primer refuerzo fue el Buque de Acción Marítima (BAM) Rayo, que llegó a Ceuta el 3 de agosto. Posteriormente, el Ministerio de Defensa desplegó la fragata Santa María y la sustituyó por la Navarra después de que la primera sufriera una avería. Según la información publicada, las incursiones marroquíes cesaron tras el despliegue naval español y las gestiones realizadas por Defensa con las autoridades marroquíes.

La coincidencia temporal entre los movimientos navales y las entradas de migrantes ha alimentado las sospechas sobre el papel de Marruecos durante la crisis. No obstante, las fuentes citadas por El País no han confirmado que las incursiones de los buques estuvieran coordinadas con la llegada de personas a Ceuta.

A pesar de no poder establecerse una relación directa entre ambos episodios, es relevante resaltar las declaraciones que dio Pedro Sánchez en la entrevista concedida el 14 de septiembre a El Intermedio. En ella, defendió la actuación de las autoridades marroquíes durante la crisis migratoria de Ceuta —calificándola de "inteligente"— y aseguró que existió coordinación entre ambos países.

El presidente del Gobierno explicó que Rabat alertó a España de la llegada de migrantes durante las horas previas a la avalancha del 30 y 31 de julio, aunque reconoció que la respuesta marroquí cambió a lo largo de la jornada.

Según su relato, durante las primeras diez horas las autoridades del país vecino trataron de gestionar la concentración de personas para reducir los daños, mientras que posteriormente, se volvió "más activa" e intensificaron sus esfuerzos para contener las entradas.

Sánchez sostuvo que la cooperación con Marruecos resultó fundamental para afrontar las consecuencias de la crisis, especialmente para gestionar el retorno de quienes no reunían los requisitos para obtener protección internacional en España.

Asimismo, defendió que la relación bilateral debía mantenerse en términos constructivos y rechazó las peticiones de romper vínculos con Rabat. A su juicio, la colaboración del país vecino es necesaria tanto para controlar la presión migratoria en la frontera como para evitar que se repitan episodios de esta magnitud.

Es por eso que, el hecho de que Sánchez admita que buques de guerra marroquíes entraron en aguas de Ceuta durante la invasión y que España tuvo que responder militarmente a unos movimientos de la Marina Real marroquí en aguas próximas a Ceuta, no se trata únicamente de un incidente migratorio o de un desacuerdo diplomático, es un hecho que afecta a la seguridad marítima y a las relaciones entre ambos países.

Además, el reconocimiento de Sánchez permite establecer que el episodio tuvo una dimensión militar y que se produjeron contactos de alto nivel entre las Fuerzas Armadas de España y Marruecos.

La coincidencia entre ambos episodios plantea una cuestión relevante: mientras Sánchez defendía en septiembre la colaboración de Rabat para controlar la inmigración irregular, las informaciones sobre los movimientos navales apuntan a que buques marroquíes entraron sin autorización en aguas que España considera propias.

Esto no demuestra por sí solo que Marruecos actuara de forma coordinada en ambos frentes. Sí permite explicar por qué el incidente adquiere especial relevancia política: pone bajo escrutinio la relación bilateral y plantea interrogantes sobre el grado de cooperación real entre los dos países durante aquellas jornadas.

La primera reacción a la información adelantada por El País ha sido del alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, quién se ha preguntado si "hay alguien que dude que no hubo complicidad por parte de Marruecos y las autoridades marroquíes" y si "alguien piensa que 80.000 personas o buques de guerra pueden transitar libremente como lo hicieron sin que las autoridades marroquíes lo supieran y lo consintieran".

Almeida ha zanjado que "eso no lo duda nadie". "Lo que pasa es que ya sabemos que oye, yo una de las cosas del cambio de gobierno que aspiro es a saber qué sabe Marruecos de Sánchez. Y espero que los españoles nos enteremos de qué sabe Marruecos de Sánchez".

Según su criterio, "es más grave lo de los buques de guerra que la entrada de 80.000" personas, aunque "todo forma parte de lo mismo".

Otras declaraciones

En la misma conversación informal con periodistas durante la recepción por el día de la Fiesta Nacional, Pedro Sánchez se ha mostrado convencido de que el PSOE afronta la precampaña de las elecciones generales del próximo 29 de noviembre en mejores condiciones que en los comicios de 2023 y con una movilización de su electorado que no percibía desde 2019.

El presidente del Gobierno ha asegurado que está "muy optimista y muy ilusionado" ante la cita electoral, y ha restado credibilidad a las encuestas que sitúan a la derecha en una posición favorable. "Muchas de estas encuestas en 2023 daban al PP más de 150 escaños y se quedaron en la oposición", ha recordado, antes de asegurar que el PSOE se encuentra ahora en un escenario "muy similar al 2019".

Asimismo, Sánchez ha defendido que el adelanto electoral ha sido comprendido por sus votantes y ha acusado al PP de afrontar la campaña con "miedo y nervios" ante la posibilidad de perder. Ha reivindicado, además, la existencia de una movilización progresista que, según sus datos internos, demanda una mayoría más amplia en el Congreso y el Senado.

Aunque ha evitado pronunciarse sobre una posible candidatura unitaria de las formaciones situadas a la izquierda del PSOE, ha defendido que corresponde a esos partidos decidir su estrategia y ha insistido en que la unidad ya se está manifestando en las calles.

Sánchez ha acusado al PP de asumir los planteamientos de Vox y ha atribuido el crecimiento de la formación de Santiago Abascal a la falta de liderazgo de Alberto Núñez Feijóo y a la fuga de votos entre ambos partidos.

Frente a esa estrategia, ha anunciado una campaña centrada en las propuestas y en el futuro del país: "El miedo no gana elecciones", ha afirmado, antes de asegurar que su objetivo no es únicamente ganar los comicios, sino también gobernar.

Previo a conocerse este lunes la decisión del Supremo de que los nacionalizados por la 'ley de nietos' no votarán el 29-N —al indicar que "prevalece el interés general" de un censo legal sobre "derechos particulares"— Sánchez también ha vuelto a cargar contra el PP y Vox por la suspensión cautelar del derecho al voto de miles de españoles nacionalizados al amparo de la ley de nietos.

El presidente ha criticado que ciudadanos que ya han votado en anteriores convocatorias puedan quedarse fuera del censo electoral.