Imágenes del asalto multitudinario durante el pasado 30 de julio.
El entorno de Mohamed VI "ordenó" y "reguló" la invasión de Ceuta para presionar a la UE, dice un Informe de Inteligencia
El informe admite que el Gobierno de Sánchez tenía información y responsabiliza a Rabat de crear una "presión asimétrica" para negociar el Tratado bilateral con la UE
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Un sector del Makhzen —el entramado de poder que rodea al monarca Mohamed VI— con capacidad real de mando sobre los gendarmes marroquíes "ordenó" y "reguló deliberadamente el flujo" de la entrada masiva en Ceuta los días 30 y 31 de julio de 2026.
Así lo sostiene un Informe de Inteligencia Estratégica elaborado por el analista José María Gil Garre a partir de documentos desclasificados, interceptaciones telefónicas del Ejército de Tierra y fuentes humanas de España, Marruecos y hasta del PSOE.
La acción no obedeció a un desbordamiento espontáneo ni a la incapacidad imprevista de las autoridades marroquíes.
Según las conclusiones del informe de 10 páginas, el sector del Makhzen implicado utilizó la crisis fronteriza como un instrumento de presión asimétrica destinado a condicionar las negociaciones del próximo tratado bilateral entre Marruecos y la Unión Europea.
Sectores de inteligencia de ambos países coinciden en que Rabat busca forzar el reconocimiento pleno de los territorios nacionales que integran la UE en el Norte de África, como son Ceuta y Melilla, para garantizar la estabilidad fronteriza.
A este cálculo estratégico se sumaron incentivos de prestigio interno dentro del aparato marroquí en el marco de la festividad del Trono y el horizonte de sucesión dinástica.
España conocía la amenaza con días de antelación tal y como ya probaron los documentos desclasificados del CNI.
El documento de Gil Garre desmiente el relato oficial de sorpresa y ratifica la versión de los agentes de inteligencia.
Según afirma, múltiples vectores de información —incluyendo el Centro Nacional de Inteligencia (CNI), la inteligencia militar, reportes de frontera y redes sociales— venían convergiendo en un diagnóstico de riesgo elevado desde la segunda quincena de junio.
En particular, una unidad del Ejército de Tierra interceptó conversaciones de los agentes marroquíes destinados en la frontera del Tarajal.
En ellas se transmitían instrucciones explícitas sobre la inminencia del cruce masivo, órdenes de mantener a todo el personal en alerta y directrices operativas como la prohibición y pinchado de flotadores. La nota militar calificó de "muy probable" la invasión antes de que esta se desencadenara.
Pese a disponer de esta información clave, el Gobierno de España no ordenó un análisis formal de escenarios ni activó dispositivos de contingencia previos, limitándose a una respuesta reactiva cuando la ciudad autónoma ya se encontraba desbordada.
El informe revela además una nítida contradicción dentro del partido del Gobierno. Mientras el presidente Pedro Sánchez y sus ministros mantenían en público un discurso orientado a la exoneración de Rabat, miembros de la Comisión Ejecutiva Federal del PSOE habrían reconocido en círculos internos tanto los fallos de gestión del propio Ejecutivo español como la culpabilidad directa de Marruecos en la orquestación de la crisis. Unas afirmaciones que se hacen citando fuentes humanas.
El informe concluye fijando una dualidad de responsabilidades: la regulación deliberada de la invasión por parte del Makhzen marroquí y la inacción preventiva del Gobierno español ante la acumulación demostrada de alertas de inteligencia.