El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez interviene en la inauguración de la primera Cumbre Internacional contra el Odio.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez interviene en la inauguración de la primera Cumbre Internacional contra el Odio. Chema Moya Efe

Política

Sánchez anuncia la creación del 'odiómetro': una herramienta que medirá la crispación y la polarización en redes sociales

El presidente del Gobierno presenta (H)odio, que promete ser "transparente y rigurosa" y que permitirá sancionar a los propietarios de las redes sociales.

Más información: Los delitos de odio por motivos ideológicos en redes sociales crecieron un 71% en el último año

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Las claves

Pedro Sánchez anuncia la creación del 'odiómetro', una herramienta para medir la presencia e impacto del odio y la polarización en redes sociales.

El instrumento será gestionado por el Observatorio Español del Racismo y la Xenofobia y sus resultados serán públicos para identificar responsabilidades.

Sánchez critica a plataformas como X (antes Twitter) y a los 'tecno-oligarcas', acusándolos de amplificar el odio y reducir la moderación.

El presidente también propone un nuevo delito de “alteración algorítmica” y advierte sobre la mercantilización del odio como herramienta política.

Pedro Sánchez ha anunciado que el Gobierno va a poner en marcha una nueva herramienta para medir "la huella del odio y polarización" que permitirá analizar "el nivel de presencia, amplificación e impacto de estos discursos en redes sociales".

Este "instrumento" estará a disposición del Observatorio Español del Racismo y la Xenofobia, que "expondrá" los resultados para que se sepa "quién frena el odio, quién mira para otro lado y quién hace negocio".

Durante el I Foro contra el odio celebrado en la Galería de Colecciones Reales, Sánchez ha prometido que se tratará de una "herramienta transparente y rigurosa, basada en criterios académicos con análisis cuantitativo y expertos".

Así ha anunciado Sánchez la creación de H (odio)

Incluso la comparó con las mediciones de la huella de carbono y habló de una “huella del odio” capaz de anticipar el impacto social y democrático que estos discursos están teniendo en la convivencia.

Sánchez defendió que los resultados permitirán exigir responsabilidades, porque, según afirmó, “cuando algo se mide deja de ser invisible”.

"Delito de alteración algorítmica"

El jefe del Ejecutivo ha vuelto a criticar a Elon Musk y a los "tecno-oligarcas" y ha prometido que "las redes sociales tendrán que rendir cuentas públicamente".

También ha cargado contra X, a la que acusó de convertir el odio “en un arma de polarización masiva”. Sánchez ha recordado que, tras la compra de la plataforma por el propietario de Tesla, se redujeron los equipos de moderación y el discurso de odio aumentó un 50%.

"El odio no nace de una generación espontánea. El odio se fabrica, no es consustancial al ser humano", ha añadido.

Durante su discurso, el presidente del Gobierno ha sostenido que se trata de una dinámica lucrativa para algunos, que ha reducido el coste de odiar y facilita la canalización de ese sentimiento a través de las redes.

“Genera negocio y polariza: el odio ya no es solo una emoción, sino un producto que se mercantiliza”, ha lamentado.

Dentro de esta ofensiva contra los propietarios de plataformas digitales, Sánchez ha reiterado además la creación de un nuevo delito de “alteración algorítmica”, anunciado recientemente.

“Cuando los tecno-oligarcas decidieron imponer su agenda política en las redes sociales, pasamos de la libertad de expresión a la libertad de agresión: un espacio donde el insulto se presenta como opinión y el acoso como debate”, afirmó.

Un odio "masculino"

El jefe del Ejecutivo, arropado por varios de sus ministros, ha lamentado que "el punto de partida" del odio "son los clichés" que permiten "la deshumanización".

También ha acusado a los hombres de promoverlo porque "el odio suele ser masculino" a los que acusa de "cargar sobre colectivos enteros estereotipos" y ha puesto como ejemplo a los inmigrantes, las mujeres o los transexuales.

Durante todo su discurso ha acusado a "ellos" de polarizar "contra nosotros" y se ha eximido de cualquier tipo de responsabilidad, aunque ha afirmado que "no es patrimonio de una ideología" y que "puede instrumentalizarse desde posiciones diversas".

Sánchez cree que el odio es "una herramienta política" que sirve "para callar voces, expulsar personas, arrinconar colectivos" y que "el último paso es la violencia política".

Como ejemplo reciente ha puesto el de la localidad murciana de Torre Pacheco de este pasado verano. Como ejemplo reciente citó los hechos ocurridos el pasado verano en la localidad murciana de Torre Pacheco, donde, tras la agresión a un jubilado, varios grupos acudieron al municipio después de llamamientos contra los magrebíes difundidos en redes sociales.

Sánchez también recordó a las víctimas del 11-M, el mayor atentado terrorista ocurrido en Europa, con 193 muertos, cuyo 22º aniversario se conmemora este miércoles. El presidente afirmó que “el mejor homenaje es combatir el odio”.