Sánchez, durante el acto institucional del 8-M celebrado este miércoles en el Museo del Prado.
Sánchez enarbola el 'No a la guerra' para cambiar la legislatura y convierte el 8-M en una jornada pacifista
El acto institucional por el 8-M se convierte en un acto pacifista con el público coreando el "no a la guerra" y con Sánchez respondiendo a Feijóo: "Decir que hay que anteponer los derechos humanos al derecho internacional es como decir que puede haber brújula sin un norte"
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Era el primer acto institucional del 8-M -día internacional de las mujeres que se celebra este domingo- tras el caso de Paco Salazar y de otros cargos en el PSOE.
Tras un año de escándalos y fracturas internas, el auditorio feminista no parecía terreno fértil para la ilusión pero el Gobierno lo ha conseguido obviando un balance del último año y centrándose en la polémica más inmediata.
Lo que era un evento sobre la mujer se ha transformado en un acto pacifista tras las amenazas comerciales de Donald Trump a España por no respaldar los ataques al régimen iraní.
La ministra de Igualdad, Ana Redondo, fue la primera en entonar el "no a la guerra". Una frase que luego fue coreada por el auditorio con un entusiasmo que parecía el de la gala de los Goya en 2003.
Entonces, Sánchez olfateó el sentimiento y centró su discurso en la cuestión internacional.
"Si de verdad creemos en la libertad de las mujeres iraníes, la respuesta no puede ser más violencia, debe ser más diplomacia y más apoyo internacional a los que luchan desde dentro", afirmaba el presidente del Gobierno en su discurso institucional.
Sánchez quería recalcar su oposición a los ayatolás, pero también a los ataques de Israel y EE.UU.
"Siempre hemos condenado y repudiado el régimen iraní, pero con la misma convicción condenamos los ataques a escuelas que dejan miles de víctimas", remataba.
El jefe del Ejecutivo también afirmaba ante el auditorio femenino que "los derechos de las mujeres y las libertades de los pueblos nunca pueden ser coartada para lanzar guerras que responden a otros intereses".
Éste era el segundo discurso, tras el mensaje institucional de esta mañana, y es aquí donde Sánchez optaba por responder al líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo.
"Decir que hay que anteponer los derechos humanos al derecho internacional es como decir que puede haber brújula sin un norte", remataba.
Que iba a estar marcada por los ecos internacionales ya se pudo comprobar desde el arranque cuando la ministra de Igualdad arrancó su discurso al elogiar "los valores" de Sánchez "que nos hacen dignos".
Redondo lamentaba que "la violencia genera violencia". "En especial para las mujeres y las niñas", a las que ha puesto como principales víctimas de un conflicto armado.
El acoso en redes
Redondo también ha equiparado con "la violencia" que "en las calles es real" y ha puesto como ejemplo a la tertuliana Sara Santaolalla, a la que más tarde han subido al escenario para hablar del "acoso en redes".
Ante el ministro de Transformación Digital, Óscar López, han repetido "regular las redes". "Haga lo que está en sus manos", ha afirmado una de las feministas.
Sánchez les prometía que "vamos a hacerlo" y condenaba "la violencia digital", en forma "de trolls" o de desnudos creados mediante inteligencia artificial y lo achacaba al "descontrol en la revolución tecnológica".
Si en la cuestión internacional, Sánchez busca el cuerpo a cuerpo con Trump, en lo digital busca enfrentarse con el propietario de X, Elon Musk.
No es la primera vez que lo hace y este miércoles volvía a ponerlo como némesis. "Puede que haya líderes que duden entre proteger a nuestras hijas en Internet o complacer al hombre más rico del mundo. Yo no tengo ninguna duda". respondía.
"Este tema no debería ideologizarse. El acoso digital no es más que otra manifestación de la misoginia de siempre", remataba.
Ni Sánchez, ni Redondo hablaban de los casos de acoso sexual producidos tanto en el seno del Gobierno como en el partido.
El jefe del Ejecutivo sí lamentaba las últimas encuestas que alertan de una bajada del sentimiento feminista entre los más jóvenes, ya sean hombres o mujeres.
"En los últimos 5 años, el porcentaje de los jóvenes que se declaran feministas ha caído 12 puntos. Sería un error despacharlo con una cierta superioridad moral, como si no fuese relevante", afirmaba Sánchez quien lamentaba que "los reaccionarios han conseguido manchar al movimiento".
Un 8-M atípico donde las reinvindicaciones internacional opacaban, por primera vez, la agenda nacional. Justo cuando el Gobierno menos interesado estaba en hacer un balance sobre el último año y la cuestión feminista.