El descenso de Sánchez.
Aragón agrava el hundimiento político de Sánchez pero Feijóo no logra probar su capacidad para gobernar en solitario
El resultado de Aragón es un espejo de lo visto en Extremadura: cada vez que se abren las urnas, Vox sube más y se resquebraja la idea del PSOE como barrera para frenar a la "extrema derecha".
El desgaste del Gobierno, cercado por la corrupción y la falta de apoyos parlamentarios, lo rentabiliza más Abascal que el líder de la oposición, Feijóo.
Más información: El PP de Azcón fracasa en su intento de liberarse de Vox en Aragón, pero el PSOE obtiene el peor resultado de su historia
Aragón no es una comunidad más. Es una comunidad que representa los gustos del español medio. Hasta en 11 comicios autonómicos anticipó el ganador a nivel nacional. Por eso Pedro Sánchez debe de estar inquieto.
Las elecciones adelantadas a este domingo en Aragón prueban que la brecha entre el bloque de la derecha y el de la izquierda sigue creciendo.
Y prueban también que, cada vez que se abren las urnas, Vox sube más y el PSOE se hunde, lo que resquebraja la idea de un Sánchez como barrera para frenar a la "extrema derecha".
En Aragón, la suma de PP y Vox (51%) aventaja en casi 14 puntos a la del bloque sanchista (PSOE, Chunta e IU). Una distancia cada vez más amplia en la que el PP, pese a recoger un resultado peor del esperado, sigue teniendo más diputados que toda la izquierda junta (26 frente a 25).
El resultado de los socialistas iguala el peor de su historia en Aragón: pero en 2015 los 18 representantes se debieron al auge de Podemos, que en aquella convocatoria obtuvo 14 escaños. Ahora, a la izquierda del PSOE sólo hay 7 asientos (6 de CHA y 1 de IU).
En esta ocasión, Ferraz ni siquiera puede culpar a la baja participación, que en Aragón subió casi un punto hasta el 67%, pese a que los comicios de 2023 coincidieron con las municipales.
En ese sentido, el resultado de Aragón es un espejo del extremeño de hace mes y medio: el partido de Abascal dobla sus resultados, el PSOE se hunde a su peor resultado histórico y el PP no despega de donde estaba en 2023.
El desgaste del Gobierno de Sánchez, cercado por los casos de corrupción y la falta de apoyos parlamentarios, lo rentabiliza más Santiago Abascal que el líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, que no logra probar su capacidad para gobernar en solitario.
Así pues, al batacazo socialista se le une el pinchazo del PP, que se queda lejos de las expectativas.
Jorge Azcón convocó elecciones para tratar de desembarazarse de un Vox que no le permitía pactar Presupuestos, y lograr una suma alternativa con Teruel Existe y el PAR. Y la realidad es que el PP baja dos escaños respecto a 2023 y sus potenciales socios para conformar una mayoría alternativa sin Vox desaparecen del mapa.
El PAR, que gobernó dos legislaturas en Aragón, sale por primera vez de las Cortes, mientras que Teruel Existe pierde un representante de los dos que tenía.
Vox juega a capitalizar el discurso anti-PP y anti-PSOE. De ahí que el candidato de derecha extrema, Alejandro Nolasco, presumiera de haber vencido "a la estafa del bipartidismo", mientras que Abascal, que se implicó en la campaña con 40 actos, se dirigía al PP para conminarle a "cambiar de políticas" y lograr su apoyo.
En Génova, el secretario general del PP, Miguel Tellado, mantenía anoche el discurso de que "el sanchismo se está desmoronando".
De la misma forma, Azcón reforzaba el mensaje con su "tic, tac, el sanchismo se acaba", emulando la ya lejana cuenta atrás de Pablo Iglesias contra el Gobierno de Mariano Rajoy.
La tercera vuelta en 34 días
Estos resultados llegan antes de las elecciones en Castilla y León, previstas para el 15 de marzo, donde el PSOE presenta a un candidato muy poco conocido, Carlos Martínez, a años luz de las altas cifras de conocimiento de Pilar Alegría.
La exministra admitió este domingo el "mal resultado". "Somos un partido de mayorías y es evidente que ese objetivo no se ha cumplido", afirmó desde la Casa del Pueblo del PSOE de Zaragoza.
Pese al resultado, en su entorno no se plantean la dimisión, como hizo Miguel Ángel Gallardo en Extremadura, porque consideran que es un proyecto a cuatro años vista.
El fracaso de Alegría, la primera ministra que se presenta a unas elecciones, es un aviso a María Jesús Montero, que en primavera encabezará la candidatura del PSOE en Andalucía, mientras otros como Óscar López o Diana Morant aguardan su turno en Madrid y Comunidad Valenciana, respectivamente.
Alegría comenzó la campaña lastrada por el pacto de financiación cerrado entre Sánchez y el líder de ERC, Oriol Junqueras. A los pocos días, el Gobierno anunció la regularización de 500.000 personas, lo que acabó dando alas a Vox.
Enhorabuena a @Jorge_Azcon por su resultado en las elecciones en Aragón.
— Pedro Sánchez (@sanchezcastejon) February 8, 2026
Mi felicitación también a @Pilar_Alegria y al @aragonpsoe por su gran trabajo y compromiso por y para los aragoneses y aragonesas.
Nuestro partido seguirá siendo la única alternativa progresista.
Durante sus mítines, Sánchez optó por centrarse en temas ajenos al territorio. En su primer acto defendió al ministro de Transportes, Óscar Puente, tras el accidente de Adamuz, y en el cierre de campaña criticó a los "tecno-oligarcas" y a los algoritmos.
El PSOE resiste mejor de lo esperado en Zaragoza y en Huesca capital, donde se mantiene en segunda posición, pero pincha en la ciudad de Teruel, donde Vox obtiene un 24% frente al 17% de Alegría.
En Calatayud, socialistas y derecha radical quedan prácticamente empatados. En algunas localidades metropolitanas de Zaragoza, los de Abascal quedan segundos. Incluso en La Muela, el pueblo que se hizo rico gracias a los generadores eólicos que aprovechan el cierzo, Vox fue el partido más votado.
El otro partido que dobla resultados es la Chunta, que lo hace a costa del PSOE y de Podemos. Los de Ione Belarra desaparecen de las Cortes... y hasta Alvise obtiene más votos que los morados.
La Chunta, el partido de José Antonio Labordeta, consigue un 11% en Zaragoza ciudad, lo que permite a Jorge Pueyo, hasta ahora diputado por Sumar en el Congreso, lograr seis escaños. Mientras que IU se mantiene con un diputado.
El mapa final de Aragón refleja que los extremos, a izquierda y derecha, van subiendo a costa de los principales partidos.