Felipe González y el presidente andaluz Juanma Moreno, este jueves en el teatro Cajasol de Sevilla.

Felipe González y el presidente andaluz Juanma Moreno, este jueves en el teatro Cajasol de Sevilla. IL

Política AMNISTÍA

Guerra insta a presionar al Gobierno, el PSOE expulsa a Redondo y González sale en su defensa

González critica la expulsión de Redondo del PSOE. Recordó que su padre le convocó una huelga general "y nunca se me ocurrió pensar que eso se penalizaba con expulsión y era una cosa seria, no era una opinión".

15 septiembre, 2023 03:17

La sola posibilidad de que se apruebe la ley de amnistía que exige Carles Puigdemont para que Junts apoye la investidura de Pedro Sánchez sigue tensionando al PSOE. Este jueves, nuevas manifestaciones de Alfonso Guerra y de Felipe González y la expulsión de Nicolás Redondo hicieron patente la fractura.

La imagen de los dos líderes sevillanos y del hijo del histórico Nicolás Redondo Urbieta enfrentados al PSOE de Sánchez es toda una metáfora. Fue precisamente el acuerdo entre los socialistas andaluces y vascos en el congreso de Suresnes de 1974, conocido como "pacto del Betis", lo que permitió resucitar entonces al PSOE y convertirlo en un partido de Estado.

Alfonso Guerra fue ayer el primero, cronológicamente, en avivar la polémica. Lo hizo instando a presionar al Gobierno. El exvicepresidente se pronunció a favor de la manifestación contra la amnistía y la autodeterminación convocada en Barcelona por Societat Civil Catalana para el 8 de octubre. En una entrevista a la agencia EFE, Guerra deseó "lo mejor" a los convocantes y confió en que tenga "éxito y reúna a mucha gente".

Los socialistas catalanes ya han anunciado que no acudirán a esa convocatoria -a la que sí se han adherido dirigentes del PP como Isabel Díaz Ayuso y Vox-, y el Gobierno y el PSOE han llamado "golpistas" a quienes, como Aznar, han pedido una movilización ciudadana. 

Guerra subrayó que estas manifestaciones son "un derecho constitucional". Además, calificó de "espantoso" que la vicepresidenta segunda en funciones, Yolanda Díaz, se reuniera con Puigdemont.

[Nicolás Redondo: "Me he enterado por la prensa, no tenía constancia ni tengo comunicación del PSOE"]

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A primera hora de la tarde, se conocía la expulsión de Nicolás Redondo del PSOE, una decisión que había adoptado el Comité Ejecutivo Federal "por su reiterado menosprecio" al partido. El ex líder de los socialistas vascos manifestó en declaraciones a EL ESPAÑOL que había conocido la noticia por los medios de comunicación. "No tenía constancia ni tengo comunicación del PSOE", dijo.

Redondo ha sido muy crítico con la posibilidad de aprobar una amnistía para los líderes del procés, que había calificado de "aberración jurídica" y "atentado político a la democracia". 

Por la noche, en la entrega a Felipe González del Premio Iberoamericano Torre del Oro de la Cámara de Comercio y la fundación Cajasol, se añadió más leña a la hoguera socialista.

En plena tormenta por sus recientes críticas a una posible amnistía a líderes independentistas, González mostró su contrariedad por la expulsión de Redondo. Lo hizo al final del acto, en declaraciones a los periodistas. Recordó que Nicolás Redondo Urbieta, como líder de UGT, convocó una huelga general en diciembre de 1988 contra la reforma de las pensiones que promovía el Gobierno que él presidía. "Nunca se me ocurrió pensar que eso se penalizaba con expulsión, y era una cosa seria, no era una opinión", subrayó.

González y Juanma Moreno

Sin embargo, lo más llamativo de la noche fue la fotografía de Felipe González junto al presidente de la Junta de Andalucía. Un presidente del PP, entregando un premio a un "líder vitalicio" del PSOE, como Juanma Moreno lo definió en su discurso.

Felipe González y Juanma Moreno, anoche en Sevilla,  en el homenaje al expresidente del Gobierno.

Felipe González y Juanma Moreno, anoche en Sevilla, en el homenaje al expresidente del Gobierno. EFE

Para muchos de los asistentes fue la imagen de lo que podría ser el entendimiento entre el PP y el PSOE. Un espejismo hoy. Dirigentes del PP reconocieron a este periódico el simbolismo del acto, sobre todo tras las palabras que Juanma Moreno dirigió a González.

"Tenemos que hablar más, buscar puntos de encuentro entre los dos grandes partidos. Podemos y debemos porque es la dirección que esperan los ciudadanos", señaló el presidente andaluz.

"Aquellos que han hecho el camino antes de nosotros nos pueden ayudar en nuestras decisiones, y mi generación política le debe gratitud y respeto", insistió.

La palabra amnistía no se pronunció, aunque sobrevoló en todo momento por el teatro Cajasol. Apoyado sobre su codo en el atril, González copó su discurso de media hora larga con sus andanzas durante medio siglo por Iberoamérica, motivo por el que fue premiado.

Sí hubo algunas referencias que conectaron sus palabras con la realidad política española. Hablando de una anécdota con el expresidente nicaragüense Daniel Ortega, dijo: "Quien no es controvertido, traga todo".  

González habló bajo la atenta mirada de Alfonso Guerra, en primera fila. También acudieron el expresidente andaluz Manuel Chaves, cuyas apariciones son contadas tras su condena por el caso de los ERE, y el secretario general del PSOE en la región, Juan Espadas, a quien precisamente Juanma Moreno puso contra las cuerdas por la mañana al preguntarle si estaba a favor de las críticas de González y de Guerra a la amnistía.

González, junto a su pareja, Mar García Vaquero; el ex vicepresidente Alfonso Guerra y dos expresidentes andaluces,  Chaves  y Rodríguez de la Borbolla.

González, junto a su pareja, Mar García Vaquero; el ex vicepresidente Alfonso Guerra y dos expresidentes andaluces, Chaves y Rodríguez de la Borbolla. EFE

Y hubo representación notable del PP, con el alcalde de Sevilla, José Luis Sanz, a la cabeza. Estuvieron el presidente del Parlamento andaluz, Jesús Aguirre; el consejero de la Presidencia, Antonio Sanz; la consejera de Educación, Patricia del Pozo, o el delegado de la Junta en Sevilla y presidente del PP sevillano, Ricardo Sánchez; y entre los veteranos, Javier Arenas, el ex vicepresidente del Gobierno con José María Aznar.

Paralelamente, en Madrid, un homenaje a otro histórico socialista, Juan José Laborda, expresidente del Senado, reunió a la derecha y a la izquierda de la Transición en perfecta armonía. Laborda reconoció en su discurso que España está hoy ante "un drama", como al inicio de la Transición. "¿Podremos hacerlo bien de nuevo?", se preguntó.