Federico Trillo, el 1 de junio de 2010 a su llegada al TC para presentar el recurso contra la ley del aborto.

Federico Trillo, el 1 de junio de 2010 a su llegada al TC para presentar el recurso contra la ley del aborto. Efe

Política PARTIDO POPULAR

Federico Trillo encabeza la reacción de la vieja guardia del PP contra Feijóo por el aborto

Pide paralizar la sentencia de Constitucional favorable a la Ley del aborto, lo que supone un revés a la postura asumida por el PP actual.

17 febrero, 2023 02:26
Pepe Luis Vázquez Daniel Ramírez

Federico Trillo ha decidido encabezar la reacción de la vieja guardia del PP contra la sentencia de Tribunal Constitucional favorable a la Ley del aborto, lo que supone un revés a la postura asumida por Alberto Núñez Feijóo.

Este jueves, Trillo registró un escrito ante el TC en el que pide paralizar su resolución por no haber sido informado de que el Pleno rechazó las recusaciones que  presentó contra cuatro magistrados: Cándido Conde-Pumpido, Concepción Espejel e Inmaculada Montalbán, que dictaminaron la norma desde la Fiscalía y el CGPJ; y Juan Carlos Campo, que era secretario de Estado de Justicia y directamente participó en su redacción.

Truillo dice actuar en calidad de máximo responsable jurídico del PP hasta 2012, pues él fue el encargado de presentar en su día el recurso a las órdenes del equipo de Mariano Rajoy contra la ley de plazos que impulsó José Luis Rodríguez Zapatero

[Espejel se abstiene sobre el aborto porque ya tomó postura: otros jueces del TC no harán lo mismo]

Con esta maniobra, Trillo muestra su disconformidad con el giro dado por Feijóo en cuanto al aborto, un tema especialmente sensible en las filas conservadoras. 

El rechazo a la ley de Zapatero en 2010 fue unánime, de ahí que fueran 70 los diputados que pusieron su rúbrica al recurso en el TC. Entre quienes avalaron esa estrategia estaban desde Soraya Sáenz de Santamaría a un miembro de la actual dirección de Feijóo, como Esteban González Pons, vicesecretario de acción institucional del PP. 

Según ha podido saber este periódico, Trillo ha informado en todo momento a la actual cúpula de Génova de los pasos judiciales que ha dado, que fuentes jurídicas advierten ya de que no tendrá recorrido. El Constitucional resolverá próximamente a favor de la ley, que sigue en vigor con un ligero cambio que introdujo el Ejecutivo de Rajoy: el consentimiento de las menores de edad. 

Este jueves el Congreso de los Diputados aprobó de forma definitiva una reforma que vuelve a despenalizar a las menores de 16 y 17 años que aborten sin el permiso de sus progenitores. El Hemiciclo también dio luz verde a una enmienda procedente del Senado que pretendía blindar la ley del aborto de protocolos en favor de la vida como el que intentó aplicar Vox en Castilla y Léon. 

Tres 'indisciplinas'

En ese sentido, la sorpresa vino de la mano de tres diputados del PP -cuatro en la práctica- que decidieron abstenerse y saltarse la disciplina del grupo, que votó a favor. Fueron José Ignacio Echániz, Joaquín María García y María de la O Redondo.

Más lejos fue el diputado por Navarra Suma y próximo candidato del PP a la alcaldía de Pamplona, Carlos García Adanero, que votó en contra. 

Desde el entorno de Feijóo descartan que la decisión de avalar la ley de Zapatero haya causado problemas internos. "Si estuvimos siete años en el Gobierno y no se derogó es por algo, ¿no?", remarcan a este diario desde la cúpula de los populares. En ese sentido, cuando el tema se trató en un reciente comité de dirección no hubo ninguna voz discordante.   

No obstante, Feijóo ha tratado de contentar a los más conservadores dentro de su partido al afirmar que el aborto "no es un derecho fundamental" de las mujeres. Esto modifica sustancialmente lo que recoge la última ponencia del PP sobre este asunto, que data de 2017 y niega cualquier tipo de derecho al aborto. 

Eso sí, varios dirigentes populares consideran que sobre un tema tan trascendental como este sería conveniente realizar un debate en el que se puedan expresar todas las voces y así actualizar la ponencia de forma unánime. Pero eso no ocurrirá, al menos, hasta pasadas las próximas elecciones generales.