El rey Felipe VI junto a su padre, el emérito Juan Carlos I.

El rey Felipe VI junto a su padre, el emérito Juan Carlos I.

España

El Gobierno deja en manos de la Casa Real la asistencia de Juan Carlos a los actos del 6-D

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El Gobierno no cree que sea su deber ni su responsabilidad la participación del rey Juan Carlos I en los actos de aniversario de la Constitución Española. Así lo confirman fuentes del Ejecutivo consultadas por este periódico a una semana del 6 de diciembre, día en rojo en la agenda institucional cada año pero que este 2018 adquiere una particular importancia. 

A pocos días de que se celebre el acto central de homenaje a la Constitución, las instituciones implicadas no confirman aún la presencia de Juan Carlos I, el rey al que muchos historiadores y partidos políticos conceden un especial protagonismo en la llegada de la democracia a España y en el patrocinio mismo de la Carta Magna. Se trata de un detalle insólito, ya que este tipo de actos se preparan con meses de antelación, dependen de las agendas de los invitados y suelen suponer un reto para los servicios de protocolo que los diseñan. 

Pero la de Juan Carlos I se está convirtiendo cada vez más en una presencia incómoda. Por las circunstancias en las que dejó el trono, por grabaciones que apuntan a la comisión de posibles delitos y por sus relaciones personales, tanto sentimentales como políticas, como la que le llevó a saludar afectuosamente el pasado fin de semana al príncipe heredero saudí, Mohamed bin Salman, acusado por Gobiernos y agencias de inteligencia internacionales como instigador del asesinato del periodista Jamal Khashoggi. 

El Gobierno no controla su agenda

Al hilo de esa foto, este lunes el ministro de Exteriores dejó claro que el Gobierno no entra ni sale en lo que se refiere al Rey Emérito. El Gobierno "no es responsable de la agenda del rey emérito", continuó. "Ni la tenía antes, ni durante ni creo que la tenga después", según él. 

El Ejecutivo considera que ya tiene suficientes frentes abiertos como para tener que controlar los pasos del ex jefe de Estado. "Las actividades del Rey Emérito son responsabilidad de la Casa Real", explicaba el lunes un portavoz oficial.

Al ser contactados este miércoles de manera formal, los servicios de información de Moncloa declinaron responder a ninguna pregunta, pero otras fuentes del Ejecutivo, incluyendo un miembro del Gabinete, sí lo hicieron para aclarar que "es la Casa Real" quien decide si Juan Carlos I va o no va a ese tipo de actos. 

El Gobierno sólo se preocupa del jefe del Estado

Esta argumentación tiene anclaje hasta en la propia Constitución, que en su artículo 64 señala que "los actos del Rey serán refrendados por el Presidente del Gobierno y, en su caso, por los Ministros competentes". El 65 es el que explica que el rey es quien nombra a los cargos civiles o militares de su casa y administra el Presupuesto. Y es Felipe VI quien, en parte, decide dar más protagonismo a unos u otros miembros de su Familia oficial, que ahora se circunscribe al jefe del Estado, la reina Letizia, las dos hijas de ambos, entre las que está la princesa de Asturias, y los dos eméritos. 

Este miércoles, el diario La Razón informó de que el entorno del propio monarca era el que confirmaba su presencia. De nuevo otro gesto insólito que daba a entender que era básicamente él quien se invitaba tras no haber sido requerido. Así se evitaba que pase lo que ocurrió en el 40º aniversario de las primeras elecciones democráticas, que se celebró hace unos meses en la Cámara Baja y en el que su ausencia fue muy comentada. 

Entre los actos de la semana que viene, que incluyen jornadas de puertas abiertas en Congreso y Senado, dos sorteos especiales de lotería o proyecciones sobre la fachada del Congreso, hay un concierto solemne el día 5 en el Auditorio Nacional de Madrid al que se espera la presencia de Felipe y Letizia, pero no de Juan Carlos y Sofía.