Cada vez que alguien advierte de que los centros de datos nos van a subir la luz, aparece PJM. Conviene mirar el dato de cerca, porque describe el sistema contrario al nuestro.

PJM opera el sistema eléctrico del este de EEUU: 13 estados + Washington DC, 67 millones de consumidores. Su particularidad es que, además del mercado de energía, retribuye la disponibilidad de potencia mediante una subasta anual cuyo precio se traslada íntegro a la factura de todos ellos.

Ese precio pasó de 28,92 $/MW-día en 2024/25 a 325 $/MW-día en la subasta de julio para 2028/29, el tope pactado con sus gobernadores. Y lo decisivo no es el precio: la subasta quedó 6.831 MW por debajo del requisito de fiabilidad, con solo 525 MW de nueva generación adjudicada. Tres años de precios récord y la oferta no responde. Eso es un sistema corto.

España es el caso inverso: 20 GW fotovoltaicos nuevos en dos años, unos 150 GW instalados, renovables al 61,8% de la demanda en el primer cuatrimestre, 2,5 TWh vertidos en un solo semestre y más de 500 horas de precio cero o negativo. No hay escasez de energía ni de potencia. Hay un excedente que no sabemos controlar ni evacuar.

Segunda diferencia, de diseño. En PJM la previsión de demanda desplaza la curva de capacidad y sube el precio para todos. El mecanismo de capacidad español aprobado por Bruselas en mayo tiene presupuesto acotado, se dimensiona contra un estándar de fiabilidad y está abierto a generación, almacenamiento y demanda, agregadores incluidos.

Aquí un centro de datos puede estar en el lado de la oferta. En PJM solo es tomador de precios.

Tercera, la que casi nadie menciona: lo que se dispara en nuestra factura no es capacidad, son servicios de ajuste. De 6,83 €/MWh antes del apagón a más de 20 €/MWh después. Capacidad es hierro y se resuelve construyendo. Ajuste es control, y el control se hace con convertidores.

De ahí la paradoja del proyecto de real decreto. Exige cubrir el 80% del consumo, hora a hora, con nueva generación renovable: obliga a levantar más megavatios no síncronos en los mismos nudos, cuando el problema documentado por REE y por el panel de expertos de ENTSO-E es el control dinámico de la tensión y la incapacidad de absorber reactiva.

Y a cambio no pide ni capacidad grid-forming, ni envolvente de reactiva declarada, ni fault ride-through a la propia instalación de consumo, que es el mayor parque de electrónica de potencia por megavatio que existe. Pedimos certificados horarios donde hacía falta control de tensión.

Sigamos el trabajo de SPAINDC: presentó alegaciones el 10 de septiembre, nutridas de más de 300 socios, y desde el primer día pide mesa técnica. Cifras: 9.000 millones en riesgo inmediato, 66.900 millones previstos a 2030.

Es muy grave, se han cambiado las condiciones a proyectos con decisión de inversión tomada. SPAINDC sostiene un debate que también debería estar dando el sector eléctrico: esto no es una discusión digital, es una discusión de red.

*** Santiago R. Agundez es propietario de GUAYEPO HOLDING.