Cada 8 de marzo, España se detiene a analizar sus brechas y a celebrar sus conquistas. Sin embargo, hay una realidad que suele quedar fuera del radar de las políticas de competitividad nacional: el inmenso capital de liderazgo femenino que España ha exportado y que hoy lidera en los principales centros de decisión del mundo.

La realidad es que España cuenta con una reserva de talento femenino directivo de alto nivel que permanece en gran medida invisible para empresas e instituciones nacionales. Se trata de españolas con trayectorias internacionales consolidadas, formadas en España y con gran experiencia profesional en mercados estratégicos y en sectores de futuro como el tecnológico, energético o el financiero.

También ocurre en el industrial, científico o médico y, a pesar de la distancia, siguen guardando la conexión con sus raíces. Se estima en más de 1.000 el número de altas directivas y referentes españolas desarrollando su carrera en el exterior.

Como presidenta del Club de Ejecutivas Españolas en el Exterior, nuestra misión ha sido conectar estas trayectorias individuales para transformarlas en una red de influencia real. Tras el reciente lanzamiento de nuestro primer Barómetro Internacional de Liderazgo Femenino en Madrid, que reunió a más de un centenar de directivas procedentes de Reino Unido, Francia, Alemania, Estados Unidos, Dubái, Singapur y otros países en la sede del IE University.

La pregunta ya no es cuántas somos o dónde estamos, sino qué vamos a hacer para que este activo estratégico deje de ser una isla inexplorada y se convierta en un verdadero motor de nuestro país. No podemos permitir que el éxito fuera siga significando invisibilidad en casa. Es hora de pasar de la descripción del talento a la ejecución de soluciones concretas que derriben las barreras que hoy frenan el retorno de nuestras directivas a nuestro país.

La primera solución pasa por una transformación y un compromiso real de la sociedad española. No basta con cumplir cuotas. Necesitamos una apertura estratégica en los Consejos de Administración y en la Alta Dirección del sector privado y público para incorporar perfiles con visión global.

Integrar a estas líderes en sus planes de sucesión, utilizando su veteranía para acelerar la transformación de sectores clave como la tecnología, las finanzas y la sostenibilidad permitirá contribuir a aumentar la competitividad y la internacionalización de nuestra economía.

Proponemos la creación de "pistas de aterrizaje" profesionales donde no solo se busque el talento local, sino que se activen procesos de selección diseñados para captar perfiles femeninos internacionales.

Esto implica fomentar alianzas con instituciones clave (ICEX, Cámaras), empresas y redes de headhunting especializadas para mapear activamente a las ejecutivas en la diáspora, asegurando que estén identificadas cuando se busca excelencia, experiencia internacional y visión de futuro.

Asimismo, profesionalizar los paquetes de relocalización y, sobre todo, reconocer salarialmente la experiencia adquirida en mercados de alta exigencia, evitando que el retorno sea percibido como un retroceso profesional.

En segundo lugar, debemos conectar este capital con el ecosistema del conocimiento para generar modelos de referencia y de transferencia de conocimiento para las próximas generaciones de líderes. No hay mejor forma de inspirar nuestro talento joven que mostrarle el camino de las españolas que ya lo han hecho, de quienes ya han conquistado los centros de mando globales o impulsado proyectos científicos de impacto mundial.

Proponemos establecer convenios con universidades y escuelas de negocio para que estas directivas y referentes internacionales se incorporen como ponentes, docentes y mentoras.

Esta transferencia de conocimiento no debe ser anecdótica, sino estructural, inyectando en las aulas la resiliencia, la capacidad de adaptación y gestión multicultural que define nuestro liderazgo de acción en el exterior.

Desde el Club de Ejecutivas Españolas en el Exterior, asumimos nuestra responsabilidad como facilitadoras de este cambio con medidas tangibles. Nos comprometemos a dar visibilidad al talento femenino en el exterior y a conectarlo en cada país y a nivel mundial para apoyarse y reforzarse mutuamente.

Queremos trabajar con los principales actores del ecosistema en programas específicos para la "segunda carrera", orientando a las socias en su transición hacia consejos de administración o puestos de asesoría estratégica en España.

También nos comprometemos a establecer convenios de colaboración para mitigar el aislamiento profesional que muchas sienten al volver, creando espacios de networking que reconstruyan redes de contacto locales.

Además, nos ofrecemos como puente de asesoría estratégica para las empresas españolas que deseen internacionalizarse, poniendo a disposición la experiencia y conocimientos de nuestras líderes que lo deseen en cada mercado.

España no necesita inventar el talento; lo tiene listo y dispuesto para actuar. El 8 de marzo debe ser el punto de partida para que instituciones y empresas empiecen a ver a sus ejecutivas en el exterior como la reserva estratégica que son. El éxito de nuestras directivas en el extranjero es un gran activo de nuestra marca país, pero su verdadero impacto se medirá por nuestra capacidad colectiva de abrirles las puertas de casa.

Estamos conectadas a pesar de la distancia, tenemos las soluciones y estamos listas para contribuir a la transformación que nuestra querida España merece.

***Silvia Arto es presidenta fundadora del Club de Ejecutivas Españolas en el Exterior.