Imagen de una de las aulas en la escuela rehabilitada por ONG Rescate en Damasco.

Imagen de una de las aulas en la escuela rehabilitada por ONG Rescate en Damasco. ONG Rescate

Historias

Educar entre escombros: así es la escuela de Damasco que incluye a niños con autismo y Síndrome de Down

Este centro admite a alumnos con y sin necesidades especiales para garantizar su desarrollo cognitivo, mermado por el conflicto y la crisis.

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La población Siria lleva 15 años viviendo entre los escombros. La guerra contra el gobierno represivo de Bashar al-Ásad, que duró 13 años –de 2011 a 2024– y los fuertes terremotos de 2023 han dejado a una población que lucha por sobrevivir en medio de la precariedad.

En una situación así, conseguir alimento y tener un techo bajo el que guarecerse se convierten en el objetivo principal. Dos metas que pueden relegar a un segundo plano otros aspectos importantes y necesarios para el avance de una sociedad.

Estos pueden ser la inclusión, la salud mental y la atención temprana, asegura Cristina Bermejo, directora de programas de la ONG Rescate. Los niños no solo ven interrumpida su infancia, sino también su desarrollo al verse privados del acceso a la educación porque las escuelas pueden ser objetivos o daños colaterales en una guerra.

En Damasco, capital del país, la zona de Bab Sharqui, donde se ubica esta escuela, está llena de familias que atraviesan una situación socioeconómica difícil que ha llevado a los más pequeños a ver interrumpida su infancia.

La guerra y las sucesivas crisis posteriores les han provocado ansiedad, dificultades de comportamiento, problemas de adaptación y retrasos en ciertas áreas de su desarrollo, señala Soura Al Joundi jefa de Misión en Siria para Rescate.

Por eso, la ONG decidió restaurar un centro educativo en este barrio. Solo en nivel de preescolar, acogen a 125 niños y niñas de entre 8 meses y 4 años, algunos de ellos con necesidades especiales, como autismo o Síndrome de Down.

Bermejo explica que las familias a las que está dirigido este centro son de bajos ingresos. Algunas, incluso, son desplazadas internas y otras retornadas por culpa del conflicto. Una situación aún más complicada para los hogares de niños con algún tipo de discapacidad, apunta Al Joundi.

Estas familias se enfrentan a desafíos adicionales, como el acceso limitado a servicios especializados, el alto costo de la atención y las presiones psicológicas y sociales asociadas con la crianza de un niño con necesidades especiales en las circunstancias económicas actuales.

Los principales desafíos a los que se enfrentan incluyen el número limitado de centros especializados y el alto coste de las sesiones de rehabilitación y terapia. También afrontan la escasez de profesionales cualificados y la dificultad para acceder a programas educativos adecuados de forma constante, continúa la jefa de Misión en Siria de la ONG.

Asimismo, las familias también necesitan apoyo y orientación psicológica para poder responder eficazmente a las necesidades de sus hijos, recuerda.

Por su parte, Bermejo apunta que la escuela que están rehabilitando en Bab Sharqi no está especializada únicamente en este tipo de necesidades, pero es un paso por el que empezar, apunta Bermejo. Por desgracia, la comunidad no dispone de los recursos ni del personal capacitado para ello.

Sin embargo, eso no ha frenado a la entidad en su lucha por que todos los niños accedan a la educación y puedan desarrollarse. "Es un colegio inclusivo que acoge a todos los niños y niñas de la localidad sin exclusiones de ningún tipo", dice tajante Bermejo.

Al Joundi insiste en el esfuerzo de todo el personal por integrar a niños con dificultades conductuales o emocionales, así como a algunos con trastorno del espectro autista leve "en un entorno de aula seguro y de apoyo".

Siempre que es posible, ofrecen seguimiento individual a los pequeños, en estrecha colaboración con las familias, y derivan a los que requieren intervención especializada a los servicios adecuados cuando es necesario.

La apertura del centro ofrece a los niños un espacio seguro donde pueden aprender, jugar y crecer en un entorno de apoyo. Ayuda a los niños a desarrollar sus habilidades sociales y comunicativas, fortalece su autoestima y les brinda mejores oportunidades para interactuar e integrarse, sobre todo a los que tienen necesidades especiales.

Además, "alivia parte de la carga diaria de sus familias y les brinda una renovada sensación de esperanza y estabilidad", agrega la jefa de Misión en Siria.

En muchos hogares son las mujeres quienes están trabajando para sostener a sus familias, pero a menudo lo hacen en labores informales o en el sector privado por una remuneración baja. Situación que se complica todavía más si tienen que cuidar de sus retoños.

La disponibilidad de escuelas como esta, no solo garantiza el desarrollo de los menores, sino que les da a ellas la autonomía, disponibilidad horaria y la tranquilidad para incorporarse al mercado laboral formal o capacitarse para ello. Así pueden aportar una estabilidad real a sus familias.

Autonomía del juego

Aunque la ONG ha centrado su campaña en la parte de educación infantil, este centro de Damasco también atiende a menores en niveles de primaria y secundaria.

Bermejo explica que ya se han realizado "algunas reparaciones menores" que han permitido al colegio continuar con sus actividades más básicas. Hablamos de pintura y mantenimiento, reparación de puertas y cocina, provisión básica de camas, armarios e iluminación, informan desde Rescate.

No obstante, el edificio aún se encuentra "en situación de precariedad y sin los espacios y medios adecuados para la enseñanza, la recreación, el deporte y el juego", indica la directora de programas de la entidad.

Por eso están recaudando fondos, para poder completar todo este trabajo y que sus alumnos reciban la mejor de las atenciones. Su meta es conseguir 3.500 euros y con ello poder adquirir medios como material escolar, juguetes y mobiliario infantil que permitan desarrollar la docencia de forma adecuada.

"Buscamos mejorar las condiciones para una educación de calidad", remarca Bermejo. La entidad ha decidido que los juguetes adquiridos sean del método Montessori. Esta pedagogía, basada en la libertad de elección en un entorno preparado y estructurado, ayuda al menor a tener una sensación de seguridad, previsibilidad y autonomía, apunta.

Bermejo explica también que la población infantil en zonas de posconflicto han experimentado "un entorno complejo y altamente estresante, que afecta su salud mental y condiciona su infancia". El desarrollo cognitivo también se ve severamente interrumpido por el estrés crónico y la falta de escolarización continua.

La Organización Mundial de la Salud reportó a finales del 2025 que entre el 73% y el 89% de la infancia evaluada en zonas con alta vulnerabilidad en Siria presentan síntomas de angustia psicológica o riesgo de trastornos de salud mental.

Ante eso, el trabajo libre con materiales concretos "reduce el estrés y ayuda a procesar el trauma emocional sin necesidad de verbalizarlo", expone Bermejo. Los materiales Montessori permiten trabajar conceptos abstractos imprescindibles para las primeras edades como matemáticas, lenguaje, lógica a través del tacto y la exploración visual.

"Esto resulta idóneo para cerrar brechas de aprendizaje de forma personalizada, respetando el ritmo de cada niño o niña sin la presión ni la frustración de las aulas colectivas rígidas", subraya la directora de programas de la ONG.

Además, se trata de herramientas duraderas, no fungibles y altamente manipulables. No requieren de infraestructuras complejas o digitales. Una vez instalados y capacitado el personal local, el valor educativo perdura en la comunidad durante años.

Al Joundi insiste en el esfuerzo que está poniendo todo el personal "por crear un entorno donde cada niño se sienta seguro, aceptado y valorado". Como defiende Bermejo, "la inclusión educativa no debe ser un lujo reservado para tiempos de paz o estabilidad económica".

Para ella, tendría que ser una de las prioridades más acuciantes. La directora de programas hace hincapié en que una atención adaptada combate el estigma social de la discapacidad en situaciones de crisis y asegurar que ningún menor quede rezagado.