Vista del Park Güell con el fondo del horizonte del paisaje urbano de Barcelona, España.

Vista del Park Güell con el fondo del horizonte del paisaje urbano de Barcelona, España. iStock

Historias

El 47% de los españoles ya evita los destinos masificados para reducir su impacto: el turismo se redirige a la sostenibilidad

La rehabilitación hotelera, la desestacionalización y el consumo local emergen como algunas de las claves de un nuevo modelo de viaje.

Más información: "El turismo va a ser sostenible o no va a ser", expertos del sector se reúnen para debatir sobre su futuro

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España continúa batiendo récords turísticos. El sector generó 200.699 millones de euros en 2024, el equivalente al 12,6% del PIB nacional, y dio empleo a cerca de 2,8 millones de personas.

Sin embargo, el éxito también ha abierto un debate que hace apenas una década ocupaba un lugar secundario y este es el de cómo seguir creciendo sin deteriorar los destinos que precisamente atraen a 96,8 millones de turistas internacionales en el último año completo registrado.

La conversación ya no gira únicamente en torno al número de turistas, sino a la forma en la que viajan. Y es que la sostenibilidad ha dejado de ser un concepto asociado exclusivamente al medioambiente para incorporar cuestiones como la convivencia con los residentes, la distribución de los flujos turísticos, el consumo en el comercio local o la adaptación al cambio climático.

El reto consiste en mantener uno de los principales motores económicos del país sin comprometer el futuro de los territorios que dependen de él.

Los propios viajeros parecen estar impulsando ese cambio. De hecho, según el Informe de Viajes Sostenibles 2026 de Booking.com, el 82% de los españoles considera importante viajar de forma más sostenible.

Además, el 47% asegura que evitará destinos masificados en sus próximas vacaciones —11 puntos más que hace un año—, mientras que el 43% plantea viajar fuera de temporada alta y el 27% buscará lugares con temperaturas más suaves.

La emergencia climática también está modificando la planificación de los viajes. De ahí que el 77% de los españoles reconozca que tiene en cuenta el riesgo de fenómenos meteorológicos extremos antes de elegir cuándo viajar y tres de cada cuatro considere este factor al seleccionar un destino.

Uno de cada cinco incluso ha cancelado o modificado algún viaje durante el último año debido a las olas de calor, incendios o fenómenos naturales extremos.

Rua Augusta, calle peatonal de Baixa, Lisboa.

Rua Augusta, calle peatonal de Baixa, Lisboa. iStock

Este cambio de mentalidad coincide con un momento de transformación para una industria que también comienza a revisar su propio modelo de crecimiento.

Frente a la expansión basada únicamente en aumentar plazas hoteleras, cada vez cobran más protagonismo estrategias centradas en rehabilitar infraestructuras existentes, diversificar la oferta y repartir mejor los beneficios del turismo entre el conjunto del territorio.

El propio Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) lleva años advirtiendo de que la adaptación del sector turístico al cambio climático será determinante para mantener la competitividad de España como destino internacional.

El organismo, tal y como se expone en su informe Impactos, vulnerabilidad y adaptación al cambio climático en el sector turístico, considera que reducir el impacto ambiental y mejorar la resiliencia frente al calentamiento global no responde a una necesidad ambiental, más bien constituye una oportunidad para reforzar la imagen del país y su posicionamiento turístico.

El poder de rehabilitar

Durante décadas el crecimiento del turismo se ha asociado a levantar nuevos hoteles. Sin embargo, parte del sector empieza a defender una estrategia distinta basada en sacar más partido a lo que ya existe.

Bernat Vicens, consejero delegado de FERGUS Group, compañía hotelera española, considera que el reposicionamiento del sector una oportunidad para modernizar destinos maduros sin necesidad de aumentar continuamente la capacidad alojativa.

"Hasta la fecha hemos invertido más de 150 millones de euros en proyectos de reposicionamiento porque creemos que renovar, actualizar y redefinir activos existentes es una forma muy eficaz de generar valor para el cliente, para el destino y para la propia industria turística", sostiene.

El directivo rechaza la idea de que exista una única fórmula válida. A su juicio, habrá lugares donde nuevas inversiones tengan sentido y otros donde resulte más eficiente transformar establecimientos ya existentes para adaptarlos a las nuevas demandas del mercado.

En destinos consolidados como Baleares, explica, la capacidad hotelera apenas ha crecido durante los últimos años y buena parte del incremento turístico procede de otros tipos de alojamiento.

En ese escenario, el experto indica que actualizar hoteles permite mejorar su competitividad, elevar su categoría y ofrecer experiencias más adaptadas a un viajero que demanda calidad, flexibilidad y una relación más auténtica con el entorno.

La estrategia también busca combatir la estacionalidad, uno de los principales problemas estructurales del turismo español. Pues, los hoteles abiertos todo el año favorecen un empleo más estable, generan actividad económica continuada y reducen la enorme concentración de visitantes durante los meses estivales.

El destino, en el centro

La sostenibilidad ya no depende únicamente del consumo energético o del reciclaje. También se mide por la capacidad que tiene el turismo para generar riqueza más allá de la recepción del hotel.

En ese sentido, algunos operadores están modificando completamente la filosofía de sus establecimientos. De ahí que en lugar de concentrar toda la experiencia dentro de un complejo hotelero, busquen convertirlo en un punto de partida desde el que descubrir el destino.

"El hotel deja de ser un espacio cerrado que concentra toda la experiencia del viaje para convertirse en una plataforma de acceso al destino", resume Vicens.

La flexibilidad juega un papel central. Servicios como un brunch disponible durante cinco horas sustituyen los horarios rígidos del desayuno tradicional y permiten que el visitante organice su jornada con mayor libertad.

Bar de playa en Maspalomas, en Gran Canaria, España.

Bar de playa en Maspalomas, en Gran Canaria, España. iStock

Asimismo, la digitalización facilita el acceso a propuestas gastronómicas, actividades culturales o eventos locales desde la propia aplicación del hotel. Y es que el objetivo es sencillo; se trata de que el visitante salga, recorra las calles, compre en comercios de proximidad y consuma en restaurantes independientes.

No es casualidad. Según Booking.com, el 50% de los viajeros españoles plantea comprar más en negocios locales durante sus próximos viajes y casi la mitad evitará las actividades que puedan perjudicar a la fauna o al entorno natural.

Y así, el interés por dejar un impacto positivo en el destino empieza a traducirse en decisiones concretas de consumo.

La propia guía de buenas prácticas de la plataforma recomienda explorar barrios menos conocidos, utilizar transporte público, reducir residuos, respetar las tradiciones locales y favorecer el comercio de proximidad como algunas de las acciones con mayor impacto positivo.

Un viajero consciente

El estudio de Booking.com sostiene que las generaciones jóvenes son quienes más hablan de sostenibilidad, pero las mayores quienes más la practican.

Mientras el 71% de la generación Z afirma que quiere viajar de forma más sostenible, son los baby boomers quienes lideran la reducción de residuos, el ahorro energético, las compras en establecimientos locales y los viajes fuera de temporada alta.

En cambio, los jóvenes destacan por participar con mayor frecuencia en actividades vinculadas a la conservación del patrimonio natural o al conocimiento de las culturas locales.

La encuesta también identifica los principales obstáculos para consolidar este cambio. Y es que casi la mitad de los viajeros desconfía de que las opciones etiquetadas como sostenibles lo sean realmente, mientras que muchos consideran que siguen siendo más caras o difíciles de localizar.

Si hay un elemento que condicionará el turismo durante la próxima década será el cambio climático. Pues, el aumento de las temperaturas, la escasez de agua o la mayor frecuencia de fenómenos extremos ya están alterando los calendarios vacacionales y la elección de destinos.

El 62% de los españoles considera que algunos lugares se han vuelto demasiado calurosos para visitarlos en determinadas épocas del año y casi la mitad ha eliminado destinos de su lista de viajes tras conocer noticias relacionadas con incendios, olas de calor o desastres naturales.

Para los hoteles, esta realidad obliga a replantear tanto el diseño de los edificios como su funcionamiento diario. De hecho, Vicens asegura que las reformas impulsadas por FERGUS Group incorporan medidas dirigidas a reducir el consumo energético, optimizar el uso del agua y mejorar la eficiencia de los edificios.

Según explica, las actuaciones realizadas en los últimos hoteles reposicionados han permitido disminuir el consumo energético alrededor de un 10% de media.

"En los próximos años veremos hoteles más eficientes, más digitales y más flexibles, capaces de optimizar recursos y responder mejor a las necesidades actuales", afirma.

El desafío, sin embargo, trasciende al propio alojamiento. Mantener el liderazgo turístico de España exigirá gestionar mejor los flujos de visitantes, diversificar destinos, reducir la presión sobre los espacios más saturados y conseguir que los beneficios económicos lleguen a un mayor número de territorios.