Una mujer con la mano en un radiador.

Una mujer con la mano en un radiador. E.E.

Ciudad Real

Ciudad Real mira bajo tierra para encontrar su próxima calefacción: posible yacimiento geotérmico de 8.430 hectáreas

La Junta autoriza a la empresa Ciudad Real Earth Explorer a investigar el suelo de la capital, Miguelturra y Poblete.

Más información: Bruselas quiere impulsar la energía geotérmica en Europa: un salvoconducto para hacer frente a la falta de gas ruso

Julia Toledano
Publicada

Los ciudadrealeños podrían estar pisando sobre su futuro sistema de calefacción. El subsuelo de Ciudad Real, Miguelturra y Poblete será investigado durante los próximos dos años para comprobar si bajo sus pies existe un yacimiento geotérmico con capacidad para generar energía eléctrica y térmica.

La Junta de Castilla-La Mancha ha concedido a la empresa Ciudad Real Earth Explorer un permiso de investigación que afecta a una superficie de 8.430 hectáreas, repartidas en 284 cuadrículas mineras.

La autorización, publicada en el Diario Oficial de Castilla-La Mancha (DOCM), no significa todavía que vaya a construirse una planta geotérmica ni que se vaya a extraer energía del subsuelo.

Es el primer paso para averiguar si existe un recurso que pueda llegar a aprovecharse. Si las investigaciones ofrecen resultados positivos, el proyecto podría avanzar posteriormente hacia una eventual explotación.

La idea es sencilla, aunque el trabajo para demostrarla no lo sea: buscar calor bajo tierra para convertirlo en energía. Y en Ciudad Real quieren saber si ese calor está ahí y, sobre todo, si existe en unas condiciones que permitan aprovecharlo.

Dos años para mirar bajo tierra

La primera fase tendrá una duración prevista de dos años y estará centrada fundamentalmente en conocer qué hay bajo la superficie. Para ello se realizarán trabajos de gabinete, cartografía y reconocimiento geológico, además de diferentes estudios geofísicos.

Los investigadores utilizarán gravimetría, perfiles magnetotelúricos y sísmica de reflexión. Técnicas que permiten obtener información del subsuelo sin necesidad de abrir grandes zanjas ni realizar de entrada perforaciones de miles de metros.

Los perfiles magnetotelúricos analizarán los campos electromagnéticos naturales del terreno para conocer las características de las estructuras geológicas en profundidad. En el caso de la sísmica de reflexión, se emplearán geófonos y un sistema que dejará caer una masa de hasta 50 kilos sobre una placa metálica para generar ondas y estudiar cómo se comporta el terreno bajo la superficie.

Con toda esa información se pretende construir un modelo geológico del subsuelo que permita identificar las zonas con mejores condiciones para, llegado el caso, realizar perforaciones.

Segunda fase

La documentación contempla la posibilidad de ejecutar al menos un sondeo de investigación de unos 3.500 metros de profundidad.

Pero ese sondeo no forma parte del permiso concedido ahora ni de la evaluación ambiental simplificada que acaba de superar el proyecto. Si finalmente se plantea, tendrá que someterse a su correspondiente tramitación ambiental y sectorial.

¿Qué buscan exactamente?

La energía geotérmica aprovecha el calor existente en el interior de la Tierra. Dependiendo de las características del recurso encontrado, puede utilizarse para producir electricidad o para aplicaciones térmicas.

Por eso, detrás de esta investigación hay una pregunta con una posible respuesta energética de futuro: ¿puede el propio subsuelo de Ciudad Real convertirse en una fuente de energía para sus habitantes?

La autorización permitirá comprobarlo. Primero habrá que determinar qué estructuras geológicas existen, a qué profundidad se encuentran y cuáles son sus características. Después, si los datos son prometedores, habrá que comprobar mediante perforaciones si el recurso es realmente aprovechable.

Impacto limitado

Los trabajos previstos para esta primera etapa tendrán una ocupación limitada. Se desarrollarán fundamentalmente sobre caminos, senderos y carreteras existentes, utilizando equipos portátiles.

La evaluación ambiental simplificada concluye que las actuaciones no tendrán efectos significativos sobre el medio ambiente siempre que se cumplan las medidas preventivas, correctoras y de seguimiento fijadas por la Administración.

Las afecciones previstas son, principalmente, molestias temporales a la fauna, afecciones puntuales a la vegetación, posibles daños en caminos y emisiones de polvo y gases. El informe considera que serán temporales y reversibles a corto plazo.

La zona afectada tiene un uso fundamentalmente agrícola y cuenta con escasa vegetación forestal. Además, la resolución ambiental no aprecia afecciones significativas sobre espacios protegidos, elementos geomorfológicos de protección especial o hábitats de protección especial.

Restricciones

El promotor tendrá que respetar la vegetación natural, los majanos de piedras, ribazos y lindes, así como las vías pecuarias existentes. También deberá cumplir las condiciones de protección establecidas para las autovías A-41 y A-43 y las carreteras N-420, N-420a y N-430c, además de tener en cuenta las infraestructuras de la zona regable del Vicario.

El proyecto afecta a varios elementos incluidos en el Inventario del Patrimonio Cultural de Castilla-La Mancha, por lo que la empresa deberá realizar una prospección arqueológica y obtener la autorización de Patrimonio Cultural antes de ejecutar aquellas actuaciones que puedan afectar a estos elementos.

La investigación, por tanto, tendrá que avanzar con dos miradas: una hacia las profundidades para averiguar si existe calor aprovechable y otra hacia el patrimonio para garantizar que el futuro energético no comprometa el pasado de la zona.

Planta geotérmica

La Junta deja claro que la autorización concedida ahora es únicamente un permiso de investigación. No supone autorización para explotar el posible yacimiento ni para construir una instalación energética.

Si los estudios confirman que existe un recurso geotérmico y que además resulta viable su aprovechamiento, el promotor tendrá que iniciar una nueva fase administrativa. Cualquier futura explotación deberá superar su propia evaluación ambiental y obtener las autorizaciones sectoriales necesarias.

De momento, por tanto, no habrá perforaciones de 3.500 metros ni una planta geotérmica. Habrá equipos tomando datos, estudiando el terreno y tratando de responder a una incógnita que puede resultar mucho más importante de lo que parece: si bajo los campos de Ciudad Real hay suficiente calor como para que, algún día, parte de la energía que caliente sus hogares salga de debajo de sus propios pies.