El Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo y el joven José Romero.

El Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo y el joven José Romero. E.E. CLM

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Toledo se vuelca para ayudar a la familia de José, el joven de Cádiz ingresado en Parapléjicos: un hostelero los aloja gratis

Tras contar su historia en EL ESPAÑOL de Castilla-La Mancha, la ciudadanía se ha solidarizado con esta familia.

Más información: El periplo de Pepe y María para acompañar a su hijo tetrapléjico en Toledo: "En 10 días llevamos gastados 1.000 euros"

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María Ríos y Pepe Romero abrieron su corazón y una oleada de solidaridad los abrazó. El pasado sábado, EL ESPAÑOL de Castilla-La Mancha contó la historia de vulnerabilidad económica que está atravesando este matrimonio gaditano. La movilización ciudadana sobrecogió a estos padres, que llevan dos semanas buscando un lugar donde alojarse en Toledo mientras acompañan a su hijo, ingresado en el Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo.

Hace siete meses, uno de sus hijos, José Romero, de 25 años, sufrió un accidente de moto que le provocó una tetraplejia y cambió el rumbo de su vida y la de sus padres.

Tras meses de ingresos en su Cádiz natal, el joven fue trasladado el pasado 12 de agosto al Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo. En este centro de referencia para personas con lesiones medulares, José se está familiarizando con la que ya es su nueva realidad.

Pepe y María junto a su hijo José.

Pepe y María junto a su hijo José. Familia Romero Ríos

Este matrimonio gaditano no dudó en acompañar a su hijo. Dejaron atrás su vida en Medina Sidonia (Cádiz) y se trasladaron a la capital castellanomanchega. Al llegar a Toledo se encontraron con una situación que no esperaban: los desorbitados precios del alquiler y la escasa oferta para arrendar, temporalmente, una vivienda.

Desde hacía más de dos semanas, los Romero Ríos vivían con la incertidumbre de no saber dónde pasarían cada noche mientras hacían pericias con los gastos cotidianos. Todo cambió hace un par de días cuando su historia fue contada en EL ESPAÑOL de Castilla-La Mancha y el teléfono móvil "no dejó de sonar", según cuenta María.

A partir de ese momento, una oleada de solidaridad se hizo latente en las decenas de mensajes y llamadas telefónicas que colapsaron el móvil de esta gaditana. Ahora, gracias a la ayuda desinteresada de un empresario toledano, este matrimonio pasará la semana del 24 de agosto en un complejo de apartamentos en el corazón del Casco Histórico de la ciudad, Los Sueños de Toledo, sin tener que mirar de reojo cómo los ahorros van bajando: "No le conocemos de nada y nos ha regalado estas noches", cuenta María.

En el propio complejo de apartamentos, el propietario les va comunicando qué habitación queda libre para que ellos entren y tan solo tengan que moverse por el edificio: "Es buena persona. Nos dijo que comprendía la situación y nos regaló las noches", asegura esta gaditana, quien agradece que les haya tendido la mano de esta manera, tanto él como la empleada que trabaja allí.

"Hasta el día 29 ya tenemos un sitio seguro, ahora vamos a relajarnos" dice María, quien reitera que durante este tiempo han estado "desquiciados" buscando un lugar en el que pernoctar sin dejarse el sueldo de ambos —menor a 2.000 euros—. La noche del 29 aún la tienen en el aire antes de que su próximo hogar sean los bungalows de La Peraleda —recinto junto al que se encuentra el hospital— durante un mes.

Tras la publicación, "muchísima gente" se ha puesto en contacto con esta gaditana mandándole "montones de cosas". Desde particulares hasta "inmobiliarias", cada quien ha ido aportando su granito de arena para que la indeterminada estancia de este matrimonio fuese más sencilla.

María agradece que la gente les indique "dónde puede haber pisos". Sin embargo, aunque llaman y no pierden la esperanza por encontrar algo más asequible, la respuesta sigue siendo la misma: "Algunos están ocupados, otros lejísimos y muy caros".

Su hijo, José, insiste en que sus padres bajen de vuelta al sur, a casa, pero María y Pepe tienen claro que no se moverán de su lado: "Vamos a tirar hasta donde podamos", asegura esta gaditana.

Aún con estas ayudas, la familia sigue apretándose el cinturón para comer: "Nos apañamos con unos sándwiches y con alguna cosa fácil que hacemos en el apartamento, que tiene de todo".

Debido a la situación que están atravesando y a la cantidad de mensajes que han recibido, María, cuando esté más tranquila, irá respondiendo a quienes se han tomado el tiempo de escribirle.