Rafael Canogar posa para este medio en su espacio creativo.

Rafael Canogar posa para este medio en su espacio creativo. Sara Fernández

Región ENTREVISTA

Canogar: "Desde dentro de la democracia se puede romper precisamente la estructura de separación de poderes"

El pintor toledano y referente internacional abre las puertas de su estudio en Madrid a EL ESPAÑOL de Castilla-La Mancha para reflexionar sobre su trayectoria, su pasión por Toledo y la polarización que sufren España y el mundo.

Más información: Gregorio Marañón, Eugenia Silva, Canogar y Ana Céspedes, Gigantes de EL ESPAÑOL de Castilla-La Mancha

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Es el propio Rafael Canogar quien nos abre la puerta de su taller en la calle Bernardino Obregón de Madrid. Allí, a sus 91 años, sigue pintando cada mañana. Nos recibe con amabilidad, sin mirar el reloj, convencido de que conversar y compartir ideas es una parte más de su oficio.

Este encuentro con EL ESPAÑOL de Castilla-La Mancha se celebra tras recibir el premio Los Gigantes de este medio en la categoría de Arte y Compromiso Democrático, un galardón que reconoce toda una vida dedicada a la creación en libertad.

Confiesa que vuelve a Toledo menos de lo que le gustaría, por lo que la entrega de este premio el 12 de mayo, en el Teatro de Rojas, es el motivo perfecto para regresar a casa. Un regreso que coincide con sus futuros planes para el Espacio Canogar, en la sede de la Real Fundación Toledo, donde nos anuncia una próxima renovación de obras.

Canogar mantiene una vitalidad asombrosa. Entre cuadros y botes de pintura, el último superviviente de El Paso —el grupo que abrió la España de la dictadura a las corrientes internacionales del arte— nos cuenta que ahora puja en subastas de medio mundo para recuperar sus propias piezas y traerlas de vuelta.

En esta entrevista, analiza la política actual y los valores de la Transición. Se muestra preocupado por el "muro" que divide a la sociedad y por el estado de las instituciones, aunque prefiere invocar al arte y a la humanidad para mirar al futuro.

Canogar recoge los pinceles y nos muestra su estudio.

Canogar recoge los pinceles y nos muestra su estudio. Sara Fernández

Pregunta: Como toledano con una trayectoria mundial, ¿cómo recibe este reconocimiento?

Respuesta: Con una alegría extraordinaria. Salí muy de niño de Toledo, pero he vuelto con mucha frecuencia. Volvía cuando era estudiante para estar con mis primos, con mis tíos, para pintar Toledo y sus calles. Me siento muy cercano y muy inspirado por Toledo y, realmente, me gusta muchísimo este reconocimiento que recibo. Por otro lado, que se entregue en el Teatro de Rojas es especial, es una especie de mi paisaje porque yo nací muy cerca de la Catedral, así que ha estado siempre muy presente. Es muy emblemático para mí.

P: Sobre Toledo y su intención de ser Capital Europea de la Cultura en 2031, que finalmente no ha podido ser, ¿qué fortalezas ve en la ciudad? ¿Cree que el peso de su historia dificulta a veces la apertura hacia el arte moderno?

R: Realmente a veces es difícil en esas "ciudades museo" abrir las nuevas páginas de nuestros días; presenta ciertas dificultades. Pero indudablemente Toledo es parte de Europa ya desde los inicios de lo que fue el nacimiento de una posible idea del concepto europeo. No ha podido ser porque había candidatos muy fuertes que llevaban trabajando desde antes. Seguro que en algún momento le tocará, porque inevitablemente Toledo es candidata para este premio.

"A veces es difícil en esas "ciudades museo" (como Toledo) abrir las nuevas páginas de nuestros días"

P: ¿Cree que a veces miramos demasiado a nuestro pasado?

R: Presenta dificultades, pero a mí me parece, por lo que entiendo, veo y oigo, que Toledo está muy abierta en estos momentos para esa forma de dialogar con la problemática contemporánea. Indudablemente costará un poco más de esfuerzo que en otras ciudades y, sin embargo, es mucho más rico poder tener esta doble cara: nuestro pasado, el futuro y el presente.

Algunas de sus obras.

Algunas de sus obras. Sara Fernández

P: Estamos en su estudio. Empezó a pintar muy joven y continúa haciéndolo. ¿Cómo pinta hoy y en qué está trabajando ahora mismo?

R: He vuelto hace tres días de Cádiz, donde se ha inaugurado una exposición en el Centro Cultural ECCO. Y ahora mismo hay proyectos de tres exposiciones: dos organizadas por la Fundación Juan March y otra en un museo americano para más tarde. También estoy participando en muchas otras exposiciones colectivas. Me parece que mi obra está repartida. En ocasiones me entero de que participo en exposiciones porque me llega por alertas de Google.

"En ocasiones me entero de que participo en exposiciones porque me llega por alertas de Google"

El trabajo de un pintor no es solamente estar frente a la tela; en mi caso, después de tantos años, son muchas otras cosas que atender, como actualizar la página web oficial o atender entrevistas como ahora mismo estoy haciendo. Soy de los poquísimos que quedamos vivos de mi generación y por eso a veces se me pide un ejercicio de memoria para recordar los años 50, porque ya pocos testigos quedan.

"Soy de los poquísimos que quedamos vivos de mi generación y por eso se me pide un ejercicio de memoria"

P: ¿Cómo definiría ahora lo que representó en el 57 crear El Paso? ¿Qué fue entonces y cómo lo ve ahora?

R: Indudablemente fue, por un lado, fantástico ser partícipe con otros compañeros para trasladar al público esa epifanía, esa revelación de un arte nuevo. Indudablemente, en aquellos años había muy poco. Yo asistí al nacimiento del primer Museo de Arte Contemporáneo en España en un patio de la Biblioteca Nacional. No había galerías de arte contemporáneo, había tres o cuatro galerías comerciales.

Por otro lado, quizá nos faltaron también los referentes. En una situación normal en otro país, sin una Guerra Civil como la que tuvimos, habríamos tenido nuestros referentes, como Picasso, Juan Gris, Julio González o tantos otros que se habían ido muchos años antes, incluso de la Guerra Civil. Por lo tanto, había que encontrar también nuestras raíces e incluso tender puentes de conexión con estos artistas, pero de todos modos ellos se quedaban casi como históricos; nosotros estábamos en un capítulo más contemporáneo.

Buscamos estos referentes, estas raíces, en la mejor pintura española que teníamos en el Museo del Prado. Nos sirvieron esos grandes maestros; nos dieron enormemente para dar esta solidez, dimensión y personalidad. Lecciones inmejorables de la mejor pintura. Por circunstancias históricas y por una cierta leyenda negra, quedó durante mucho tiempo marginada, y tuvo que ser un artista muy conocido como Manet quien llegó a España y descubrió las grandes obras en el Museo del Prado, lo que hizo que se prestara atención otra vez, volver a estudiar y ver que fue una revelación, un adelanto y un avance a mucho del arte que vino 20 o 30 años después de Goya.

P: Además de la calidad artística, había un mensaje detrás por la época que atravesaba el país, en una dictadura.

R: Claro. Por lo menos para mí —cada uno podría contarlo según sus criterios— esa pintura de libertad, esa de romper con todos los conceptos presentes hasta ese momento como fue el informalismo, fue dar cauce también a mis deseos de expresión de libertad. Y de querer llevar también esa libertad no solamente a mi pintura, sino también a mi entorno, a mi sociedad, a mi país. Nuestra pintura de aquellos años, la pintura informalista, era esto: un grito de libertad.

Después de varios intensos años de trabajo, yo reflexioné sobre esta comunicación y me di cuenta de que no era suficientemente entendido o suficientemente fácil que llegase a un público no muy conocedor. Por eso busqué un encuentro a mitad de camino: trabajar con imágenes que llegaban a nosotros a través de los medios de comunicación y podían ser un espacio común para el público. Se trataba de reflexionar sobre un espacio nuevo, un espacio de justicia, de individualidad al individuo, de alejarle de esa cosificación del hombre en una sociedad excesivamente materialista.

"Nuestra pintura de aquellos años, la pintura informalista, era esto: un grito de libertad"

P: Usted tuvo éxito muy temprano, por ejemplo en la Bienal de Venecia del 58. ¿Qué diferencias ve para un artista joven de hoy?

R: Si uno tenía éxito en las bienales era porque eran la cita del mundo del arte, tanto la de São Paulo como la de Venecia. En el año 58 el pabellón español estuvo dedicado a los artistas jóvenes. Tuve mucho éxito, como mis compañeros, y para mí cambió radicalmente la vida: de no vender nada, pero a pesar de todo haciendo lo que yo tenía que hacer y en lo que creía, a venderlo todo con un contrato con una galería. A partir de ese momento pude vivir de mi trabajo. Por lo tanto, pude tener facilidad para poder ser libre, poder cambiar, poder trabajar con facilidades.

Hoy día para un artista joven es muy diferente. Primero, hay más dificultad de hacer cosas nuevas; quizá ya no es posible hacer algo que no se haya hecho antes. Creo que hay mucha más competitividad, mucha más presión del mundo del arte y de las galerías para presionar al artista a seguir ciertas líneas, que es lo que en ese momento interesa o se vende.

"Ahora hay más dificultad de hacer cosas nuevas; quizá ya no es posible hacer algo que no se haya hecho antes"

Y creo que también hay dificultades económicas para un joven artista. Pero lo que sí está al alcance de todo artista es tratar de encontrarse a sí mismo, siendo honesto y mirando a su propio interior, a su propia esencia; buscarla y consolidar su propio lenguaje. Hay que tener mucha fe y trabajar a pesar de que no tenga el eco suficiente.

Esta es la clave y el gran problema: hoy día hay ferias de arte, hay cientos y cientos de cuadros. Si se tiene la oportunidad de que te lleven, es incluso difícil que se fijen, y se busca excesivamente esa obra que llame la atención. A veces esto no es suficientemente honesto o no responde a su propia forma de entender el arte, sino que es un poco por modas o por presiones comerciales.

"Lo que sí está al alcance de todo artista es tratar de encontrarse a sí mismo, siendo honesto"

El toledano conversa con este medio sobre la necesidad de los artistas de buscar su propio hueco y su esencia artística.

El toledano conversa con este medio sobre la necesidad de los artistas de buscar su propio hueco y su esencia artística. Sara Fernández

P: Defiende que el artista debe mirar dentro y ser honesto con su lenguaje.

R: En la historia del arte, sobre todo el contemporáneo, el camino de los artistas ha sido trabajar años hasta encontrar la forma de que su obra llegase a los demás, de consolidar su propio lenguaje. Han tenido que tener mucha fe en su obra a pesar de los reveses y de no haber tenido eco. Esa es la mejor forma de crearte tu propio hueco.

P: ¿Cómo se le pide esa honestidad a un artista si quizá como sociedad no lo estamos siendo?

R: Deberían hacerlo. La sociedad debería demandarlo más. Yo no tengo la solución para ninguno de ellos; creo que cada uno tendrá que encontrar su propio camino. Hablo por lo que me ha ocurrido a mí. He tenido suerte, indudablemente, pero he tenido mucha fe en mí mismo y cuando he tenido necesidad he dejado de hacer lo que estaba haciendo, a pesar del éxito de esa obra. No me ha importado perder una posible imagen si mi necesidad creativa me llevaba hacia otros campos.

El mundo ha cambiado mucho, la sociedad cambia radicalmente. El mundo de los años 50, cuando empecé, no tiene nada que ver con la sociedad actual. Mis lenguajes han ido evolucionando con los tiempos, dando respuesta al reto de esos cambios, de esos problemas nuevos en la estética.

Esto es un poco lo que debe hacer un artista. Pensemos en Van Gogh, un artista que me parece que puede ser un buen ejemplo: un artista que no vendió más que una sola obra en su vida, pero tuvo enorme fe y trabajó constantemente. Al principio su obra era el hombre trabajando la tierra, paisajes oscuros, tenebrosos; fue evolucionando hacia la luz y llegó a pintar cielos estrellados y campos de trigo maravillosos, amarillos. Tuvo esa enorme fe, y eso me lleva a decir que la vida de un artista no debe ser la búsqueda de la fama o de ganar dinero. No digo que no sea importante, pero no nos supongamos una meta.

La meta no es precisamente llegar a ser famoso o ganar dinero. Es el camino mismo lo que es enormemente enriquecedor. Es todo lo que te va ocurriendo en el trabajo, lo que vas descubriendo, lo que te responde a las preguntas que te haces. Encontrar ese lenguaje plástico, que es muy hermético, es una experiencia visual única. Trabajar es estar en la esencia del hombre mismo. Hacer objetos culturales es una forma de dar sentido a nuestra especie; somos una especie sensible e inteligente.

Conversar a través de preguntas para entendernos a nosotros mismos. Es gracias a estas obras que se hacen sobre materiales, trabajando con materia sobre la pared con grasas en los primeros momentos o con otros materiales hoy... todo esto es lo que ha hecho que el hombre sea inteligente. Hay que creer en ese camino y no tanto buscar el éxito.

"La meta no es precisamente llegar a ser famoso o ganar dinero"

P: ¿Qué piensa hoy sobre el franquismo al ver que hay jóvenes que parecen reivindicar la figura de Franco?

R: Es un tema muy difícil. He oído muchas veces que, si se les pregunta a los jóvenes, a veces ni siquiera saben quién fue Franco. No me creo que ahora haya un enaltecimiento del franquismo por su parte; me llegan más mensajes de que no saben quién es que lo contrario.

Indudablemente estamos pasando por una situación dura. Yo creo que la juventud lo que quiere es que cambien las cosas. Estamos en un debate enorme, duro y difícil, y no solamente aquí, sino en todo el mundo y en Europa: la regularización de la inmigración. Si pensamos en toda la humanidad, cuando hemos podido vernos desde fuera, desde el espacio, se entiende que estamos en la misma nave. En este planeta Tierra todos somos hermanos, pero si nos vamos todos a un lado, el barco puede zozobrar.

"Yo creo que la juventud lo que quiere es que cambien las cosas"

Esto es muy difícil de calibrar. Hay que ser justo para todos; encontrar la mejor armonía, aunque va a ser muy difícil, si no imposible, llegar a una solución. Los problemas de cada grupo de población son demasiado antagónicos, pero hay que buscar una forma justa. Los jóvenes, por lo que leo y oigo continuamente, tienen grandes dificultades para la vivienda.

Recuerdo que cuando yo era joven también las había, pero quizá con mayor facilidad; yo compré mi primera vivienda y mi estudio a los 24 años. Tuve la suerte de un reconocimiento temprano, pero también es cierto que no existían las inflaciones de ahora. Era una economía de precios controlados, sin la presión actual en la sociedad. Son temas muy difíciles de remediar.

"En este planeta Tierra todos somos hermanos, pero si nos vamos todos a un lado, el barco puede zozobrar"

P: ¿Le gusta la España actual?

Yo la sufro. Quiero a España, pero creo que a veces es muy madrastra con sus creadores; desde luego lo ha sido siempre. Me parece que en su momento nació en Europa una Leyenda Negra y nosotros hemos sido los primeros que nos la hemos creído. Somos víctimas de eso mismo que se creó contra este país. En estos momentos, España es más capaz de aceptar lo que viene de fuera que de creer en lo que nace de dentro. Esto debe ser corregido: hay que tener más confianza en nosotros mismos, en nuestras capacidades, y defendernos.

"Yo la sufro. Quiero a España, pero creo que a veces es muy madrastra con sus creadores"

"España es más capaz de aceptar lo que viene de fuera que de creer en lo que nace de dentro. Esto debe ser corregido"

P: ¿Hay algo que le asuste y algo que todavía le ilusione?

R: En los años 50 nosotros formamos el grupo El Paso. Éramos artistas que veníamos cada uno de un lado: uno de la izquierda, otro más de derechas, otro más liberal. Pero había un horizonte utópico que nos unió: un arte nuevo y una España libre y democrática. Eso fue enormemente enriquecedor; te daba una fuerza enorme.

"Cuando formamos El Paso, había un horizonte utópico que nos unió: un arte nuevo y una España libre y democrática"

Sin embargo, en estos momentos se ha creado un muro de separación entre un lado y otro, y esto es realmente desolador. Ese muro es una forma de polarizar, precisamente para separar y controlar más desde ciertas instancias. Tenemos que buscar nuevas metas que nos ilusionen, y no solamente mantenerse en un lugar como hacen algunos personajes.

"En estos momentos se ha creado un muro de separación entre un lado y otro, y es desolador"

Rafael Canogar en un momento de la entrevista.

Rafael Canogar en un momento de la entrevista. Sara Fernández

P: Ese muro del que habla parece alejado de los valores que se atribuyen a la Transición.

R: Democracia ya la tenemos, pero la democracia tiene también que desarrollarse y crear una estructura de defensa de sus ideales; está claro que no tiene suficiente fuerza y, desde dentro, se puede romper precisamente la estructura de separación de poderes. Está ocurriendo en EE.UU., en Europa y, especialmente en España, lo percibo así. Trump se está dejando llevar por estas nuevas teorías de que la democracia hay que dirigirla y tiene que estar controlada y romper con lo que ha sido el origen de construir un mundo democrático y libre. Es preocupante.

"Democracia ya la tenemos, pero la democracia tiene también que desarrollarse y crear una estructura de defensa de sus ideales; está claro que no tiene suficiente fuerza"

Hay muchas nuevas ideologías y fenómenos que están buscando dónde colocarse; está todo en movimiento. Hay como una especie de temblor, de terremoto en todos los lugares.

Por otro lado, la globalización del mundo también está creando una problemática difícil de conllevar. Sabemos lo que pasa en cualquier lugar del mundo al instante, y eso a veces, para personas sensibles, es un enorme dolor. ¿Cuál es la solución? No lo sé. Me gustaría tener esa clarividencia, pero creo que el hombre hoy está viviendo una situación muy dura.

Detalle de almacenaje en su estudio.

Detalle de almacenaje en su estudio. Sara Fernández

P: ¿Qué hubiera sido de usted sin el arte?

R: Yo tuve una vocación muy temprana; pude convencer a mis padres de que me pagasen los estudios de pintura aunque ellos pensaban que me iba a morir de hambre. Decían que los pintores no pueden vivir de su trabajo, que era mejor estudiar una carrera y ser pintor en los tiempos libres. Pero a mis 14 o 15 años no me preocupaba para nada mi futuro económico: pintar era mi pasión. Por lo tanto, siempre he pensado en mí como un pintor. No me ha interesado otra cosa, pero no miento: me ha interesado mucho la arquitectura porque está muy cerca de ese trabajo con los espacios. De no haber sido pintor, habría sido arquitecto; me gusta muchísimo.

"A mis 14 años no me preocupaba mi futuro económico: pintar era mi pasión. Siempre me he pensado como pintor"

P: Sobre la Inteligencia Artificial, ¿cómo se relaciona con ella o cómo cree que le afecta?

R: Sobre la Inteligencia Artificial, es difícil saber. Puede facilitar y puede entorpecer también. Hace escasamente un mes, mi hijo Daniel, que trabaja con herramientas tecnológicas, hizo una escultura en el centro de Madrid. Ocurrieron dos cosas: una, que al alcalde Almeida que la inauguró le cagó una paloma en la cabeza; y otra, que mi hijo se llama Canogar también.

Todas las noticias decían "el escultor Rafael Canogar" en lugar de Daniel Canogar. ¿Qué ocurre con esto? Que sale Rafael porque llevo más tiempo, a pesar de que él es muy conocido. Quizá se confía excesivamente en los datos y son erróneos. Pero, indudablemente, es una herramienta muy competitiva; ya gana al hombre jugando al ping-pong o al billar. Depende de la capacidad crítica que tengamos para saber hacerla funcionar y que no sea un vehículo que entorpezca nuestras propias capacidades.

"Me gustaría que el hombre encontrase unas nuevas metas que diesen un destino por el que luchar"

P: Para terminar, ¿qué mensaje le gustaría que dejara esta entrevista para el futuro?

R: Me gustaría que el hombre encontrase la forma de comunicación más armónica. Que encontrase unas nuevas metas que diesen un destino por el que luchar y defender. Pero lo veo con mucha dificultad.