Ernesto Tardío Boo (c), CEO de Solagro Ingeniería Alimentaria; Leonor Gallardo (d), directora del grupo de investigación IGOID de la UCLM; e Ignacio Lobato (i), director general de Domo Pistachio.

Ernesto Tardío Boo (c), CEO de Solagro Ingeniería Alimentaria; Leonor Gallardo (d), directora del grupo de investigación IGOID de la UCLM; e Ignacio Lobato (i), director general de Domo Pistachio. Ángela Pulido Díaz

El campo

Castilla-La Mancha investigará para transformar la vaina del pistacho en pavimento deportivo sostenible

El proyecto, que cuenta con una financiación de 250.000 euros concedida por la Junta a través de fondos europeos, será liderado por Solagro y contará con la participación de la UCLM, el IRIAF y Domo Pistachio.

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El espectacular crecimiento del cultivo del pistacho en Castilla-La Mancha ha abierto un nuevo desafío para el sector: qué hacer con las miles de toneladas de residuos que genera cada campaña. La respuesta puede estar en los pavimentos deportivos, los parques infantiles o incluso el mobiliario urbano.

Un proyecto de investigación liderado por Solagro Ingeniería Alimentaria tratará de convertir la vaina del pistacho y otros subproductos del cultivo en materiales biobasados con bajo contenido en plástico destinados a superficies de altas prestaciones.

La iniciativa, denominada GOVAREPI-PISTAPAVS, contará con una financiación de 250.000 euros procedentes de la Junta de Comunidades, a través de fondos europeos, y se desarrollará durante los próximos tres años con la participación de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM), el Instituto Regional de Investigación y Desarrollo Agroalimentario y Forestal (IRIAF) y Domo Pistachio.

Ernesto Tardío durante su intervención.

Ernesto Tardío durante su intervención. Ángela Pulido Díaz

El CEO de Solagro, Ernesto Tardío, ha explicado este martes durante una rueda de prensa que el objetivo pasa por "valorizar ese residuo y aprovecharlo en pavimentos deportivos", aplicando los principios de la economía circular para convertir un problema ambiental y económico en una nueva oportunidad de negocio.

Y es que la expansión del pistacho hace que el reto sea cada vez mayor. Castilla-La Mancha cuenta ya con cerca de 70.000 hectáreas plantadas, más del 80 % de toda la superficie nacional, aunque únicamente alrededor del 25 % ha entrado en producción.

La campaña de 2025 alcanzó las 11.000 toneladas de pistacho seco y las previsiones apuntan a que esa cifra se situará entre las 25.000 y las 30.000 toneladas en apenas cinco años. Eso supondrá generar alrededor de 30.000 toneladas anuales de vaina.

"Ahora mismo ese subproducto se está vendiendo de manera aislada o se tira al campo", ha advertido Tardío, quien ha señalado que la valorización de este residuo "puede servir de acicate para que otros sectores vean que un residuo puede ser un valor para la propia industria".

El responsable de Solagro considera que este crecimiento obligará a crear una industria auxiliar especializada. "Tendrá que irse creando una industria que concentre la valorización del subproducto. Tenemos que intentar que no se atomice demasiado. Habrá que crear un proceso industrial de concentración de esa vaina, secado y paletización para poder trasladarla a la planta que la convierta en nuevos materiales", ha explicado.

El deporte del futuro

La investigación correrá a cargo del grupo IGOID de la Universidad de Castilla-La Mancha, uno de los trece laboratorios del mundo que colaboran con la FIFA en el desarrollo y evaluación de pavimentos deportivos.

Leonor Gallardo.

Leonor Gallardo. Ángela Pulido Díaz

Su directora, la catedrática Leonor Gallardo, ha destacado que el deporte avanza hacia superficies "cada vez más sostenibles" y ha explicado que el proyecto permitirá ensayar durante tres años distintos materiales hasta comprobar su viabilidad.

El coordinador técnico del proyecto, Jorge García Unanue, ha recordado que el deporte se enfrenta actualmente a "una crisis de sostenibilidad", impulsada, entre otras cuestiones, por la futura normativa europea que restringirá el uso de determinados microplásticos en los campos de césped artificial.

"Necesitamos productos de carácter orgánico o plásticos biobasados procedentes de subproductos de otras industrias", ha señalado.

Jorge García Unanue, coordinador técnico del proyecto.

Jorge García Unanue, coordinador técnico del proyecto.

La investigación estudiará tres posibles aplicaciones. La primera consistirá en utilizar directamente la vaina tratada como material para pavimentos; la segunda buscará combinarla con poliuretanos y otros ligantes para fabricar bases amortiguadoras, y la tercera explorará nuevos compuestos biobasados para superficies deportivas.

"Queremos unir cabos para valorizar residuos de la industria del pistacho y encontrar nuevos materiales para superficies deportivas. Ganamos todos: la región, el sector del pistacho y la investigación deportiva", ha resumido García Unanue.

Un cultivo estratégico

Desde Domo Pistachio, su director general, Ignacio Lobato, ha recordado que Castilla-La Mancha se ha consolidado como el mayor productor de pistacho de España y de Europa, aunque el fuerte crecimiento del cultivo también está generando residuos cuya eliminación supone un coste para los agricultores.

"Se está generando un residuo que no aporta valor y eliminarlo cuesta dinero. Nosotros intentamos aportar valor a nuestros socios, que son los agricultores", ha afirmado.

Ignacio Lobato, director general de Domo Pistachio.

Ignacio Lobato, director general de Domo Pistachio. Ángela Pulido Díaz

Lobato ha defendido que aún queda "mucho por investigar" y ha celebrado la reciente creación de la Interprofesional del Pistacho, que situará la investigación entre sus principales líneas de trabajo.

También ha advertido de que el sector necesita seguir desarrollando industria y maquinaria adaptada a un cultivo que continúa creciendo a gran velocidad, con alrededor de 7.000 nuevas hectáreas plantadas cada año en España.

Con GOVAREPI, Castilla-La Mancha aspira ahora a que uno de los principales residuos del pistacho deje de ser un problema para convertirse en una nueva materia prima capaz de generar actividad económica, empleo y valor añadido en torno al cultivo.