Vuelta al cole.

Vuelta al cole. ONCE

Educación y Universidad

La ONCE pide que la inclusión "salga del aula" para los más de 320 alumnos con discapacidad visual de Castilla-La Mancha

La organización reivindica que se garantice la participación del alumnado en el recreo, las extraescolares y todas las actividades del centro.

Más información: La Junta de Castilla-La Mancha y ONCE se comprometen con los más de 300 alumnos de la región con discapacidad visual

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Más de 320 estudiantes ciegos o con discapacidad visual de Castilla-La Mancha afrontan estos días el inicio del nuevo curso escolar con el apoyo de los equipos de atención educativa de la ONCE.

La mayoría estudia en centros ordinarios dentro de un modelo de educación inclusiva, pero la organización recuerda que la inclusión no debe limitarse a las aulas y reclama que llegue también a espacios como el recreo, el comedor, los horarios ampliados y las actividades extraescolares.

Por provincias, Toledo concentra el mayor número de estudiantes atendidos por la ONCE, con 119 alumnos, seguida de Ciudad Real, con 80; Albacete, con 52; Cuenca y Guadalajara, con 36 estudiantes en cada una.

En cuanto a las etapas educativas, durante el curso 2025/2026 había 33 alumnos en Educación Infantil, 72 en Primaria, 5 en Educación Secundaria Obligatoria, 44 en Educación Básica Obligatoria, 20 en Bachillerato, 31 en Formación Profesional, 23 en la Universidad y 45 en otras enseñanzas.

Estos estudiantes forman parte de los más de 7.000 alumnos con ceguera o deficiencia visual grave que hay en España. El 99% de ellos estudia en centros ordinarios, donde reciben los apoyos necesarios para seguir el currículo en igualdad de oportunidades.

Sin embargo, para la ONCE, la experiencia educativa va mucho más allá del tiempo que los alumnos pasan en clase. "La jornada escolar incluye muchos otros tiempos y actividades.

El recreo, el comedor, los horarios ampliados y las actividades complementarias y extraescolares son esenciales para el aprendizaje y tienen una influencia decisiva en el desarrollo de la autonomía personal y de las competencias sociales", explica Ana Llauradó, responsable de Atención Educativa de la organización.

Por ello, la ONCE reivindica que los estudiantes con discapacidad visual puedan participar plenamente en estos espacios y actividades en las mismas condiciones que sus compañeros.

Recreos accesibles para todos

Uno de los principales focos de atención se encuentra en los patios escolares. El recreo es un espacio fundamental para la convivencia y la socialización, por lo que, según la ONCE, debe ofrecer oportunidades de juego y participación para todo el alumnado.

La organización apuesta por patios accesibles, distribuidos en diferentes zonas y con propuestas variadas que faciliten la interacción y el juego compartido. También considera necesario que los niños y niñas dispongan de un repertorio de juegos inclusivos entre los que puedan elegir y disfrutar de forma autónoma, siempre con la supervisión adecuada.

El objetivo es que el alumnado con discapacidad visual no quede al margen de uno de los momentos más importantes de la jornada escolar para establecer relaciones con sus compañeros y desarrollar sus habilidades sociales.

El comedor, una oportunidad para ganar autonomía

El comedor escolar es otro de los espacios en los que la ONCE pone el foco. Más allá de su función como lugar para alimentarse, considera que puede convertirse en una oportunidad para trabajar habilidades esenciales para la vida cotidiana.

"Espacios como el comedor permiten reforzar la autonomía del alumnado con discapacidad visual en tareas cotidianas como la alimentación o el aseo", señala Llauradó.

Los técnicos de rehabilitación de la ONCE enseñan a los estudiantes a desenvolverse de manera independiente de acuerdo con su edad y desarrollo. Entre las habilidades que trabajan se encuentran acciones como cortar los alimentos, servirse agua o mantener hábitos de higiene personal.

Además, estos profesionales forman a quienes trabajan en los comedores y otros espacios escolares para que puedan reforzar estas capacidades en el día a día.

Aprender también fuera de las aulas

La organización también reivindica la importancia de las actividades complementarias y extraescolares. Las primeras permiten enriquecer los contenidos del currículo mediante experiencias prácticas y vivenciales, mientras que las segundas ofrecen oportunidades para descubrir intereses, desarrollar habilidades artísticas o deportivas y fortalecer las relaciones sociales.

Para garantizar la participación del alumnado con discapacidad visual, la ONCE considera fundamental que estas actividades incorporen enfoques multisensoriales y que los materiales sean preparados y adaptados con antelación cuando sea necesario.

Las extraescolares tienen, además, una especial relevancia en el desarrollo integral de los estudiantes, al favorecer espacios de relación con sus compañeros fuera del contexto estrictamente académico.

"Todos los espacios, tiempos y actividades que conforman la vida escolar son enormemente enriquecedores para el conjunto del alumnado y, especialmente, para los estudiantes con discapacidad visual, siempre que se planifiquen teniendo en cuenta la diversidad y se incorporen estrategias y recursos que hagan efectiva la inclusión", concluye la responsable de Atención Educativa de la ONCE.

Más de 400 profesionales trabajan por la inclusión

Para hacer posible esta atención, la ONCE cuenta con equipos específicos de atención educativa integrados por maestros y maestras de la propia organización y de las administraciones educativas. En toda España, más de 400 profesionales desarrollan esta labor.

Estos equipos prestan apoyo directo al alumnado en los centros escolares, asesoran al profesorado y acompañan a las familias, además de facilitar herramientas y estrategias para garantizar el acceso al currículo ordinario en igualdad de oportunidades.

Junto al personal docente, forman parte de estos equipos psicólogos, trabajadores sociales, técnicos de rehabilitación, instructores de tiflotecnología y braille, especialistas en animación sociocultural y mediadores para estudiantes con sordoceguera.