Rosa María Ballesteros durante la presentación de Cartas desde el Cigarral, su primera novela.

Rosa María Ballesteros durante la presentación de "Cartas desde el Cigarral", su primera novela.

Cultura

Memoria, exilio y sororidad: el Toledo que revive en "Cartas desde el Cigarral", la primera novela de Rosa M. Ballesteros

La obra rescata figuras olvidadas de la ciudad a través de los recuerdos de María, una octogenaria que regresa tras el exilio y escribe cartas a sus nietas para preservar su legado.

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Una octogenaria que regresa a Toledo tras el exilio y escribe cartas a sus nietas antes de que la memoria termine por deshilacharse. Una ciudad que permanece incluso cuando se deja atrás. Y una constelación de nombres propios que se resiste al olvido.

En ese territorio entre la memoria íntima y la historia colectiva se sitúa Cartas desde el Cigarral. Memoria, exilio y sororidad, la primera novela de la historiadora toledana Rosa María Ballesteros, presentada el pasado jueves en la librería Hojablanca.

La protagonista del libro, María, reconstruye su vida a través de cartas dirigidas a sus nietas mientras su memoria comienza a fragmentarse. En ellas emergen la guerra "incivil", el exilio —primero en Cartagena y después en México— y el regreso a Toledo, en una narración atravesada por saltos temporales que imitan el propio funcionamiento del recuerdo.

A su lado aparece Quica, su alter ego y toledana "de pura cepa", tejiendo una red de vínculos femeninos que atraviesa generaciones y sostiene uno de los grandes pilares del relato: la sororidad entendida como "la unión fraternal de las mujeres" y "columna vertebral" de Cartas desde el Cigarral.

La novela combina ficción y memoria personal en lo que Ballesteros definió como "un puzle de recuerdos propios y de infancia". Sobre esa estructura aparecen infinidad de nombres reales de artistas, médicos, escritores y figuras vinculadas a Toledo que la autora rescata deliberadamente del olvido.

Nombres olvidados

"Dicen que uno muere dos veces: una físicamente y otra cuando tu nombre se olvida. Y yo tengo la deformación profesional de querer revivir nombres olvidados", explicó Ballesteros durante la presentación. Por eso, esos personajes reales aparecen marcados con un asterisco dentro del libro, junto a referencias al exilio intelectual de figuras como María Zambrano o José Moreno Villa.

"En el título y el subtítulo tenéis todo el contexto: es una novela escrita de forma circular a través de cartas", señaló la autora, que estuvo acompañada por Jesús Muñoz, director de la editorial Ledoria.

Memoria, exilio y sororidad articulan una obra atravesada de principio a fin por la guerra "incivil", una expresión con la que Ballesteros subraya la fractura humana y emocional del conflicto. Sobre esa herida, la autora recompone un Toledo de posguerra hecho de calles, nombres y afectos concretos.

Vínculo emocional

Nacida en Toledo y afincada desde joven en Málaga, Ballesteros regresa también a través de la escritura a una ciudad que sigue ocupando un lugar central en su vida. "Es algo que no se puede explicar racionalmente; se sale del razonamiento lógico. A pesar de que la etapa más dura de mi vida la viví aquí, es un vínculo que llevo en el corazón", confesó.

Ese vínculo atravesó también la presentación en Hojablanca. Entre el público se encontraban amigas de infancia como Carmen y Valle Vaquero, además de investigadoras y escritoras que compartieron recuerdos de juventud, dibujos, teatro y disfraces improvisados en los años de colegio e instituto.

"Esos recuerdos son los buenos. Aunque mi vida aquí fue complicada y a veces me cuesta pasar por ciertas calles de Toledo por las personas que ya no están, trato de conservar ese tipo de afectos y feeling en esta novela", explicó la autora.

Trayectoria

Doctora en Historia Contemporánea, investigadora del SEIM/UMA desde 1989 y Premio de Investigación Victoria Kent, Ballesteros ha dedicado gran parte de su trayectoria al estudio de genealogías femeninas y memoria histórica.

"Si no fuera por la investigación feminista, muchas de estas figuras seguirían en el olvido", afirmó. Y añadió: "La juventud actual no tiene perspectiva histórica porque no la conoce. Si no conoces la historia, no puedes valorar ni comparar".

Entre los recuerdos que se pierden y los que se escriben para perdurar, Cartas desde el Cigarral termina convirtiéndose en un regreso constante a los nombres, a los afectos y a Toledo.