Isidro Fainé creció en una casa sin electricidad ni agua corriente. Tuvo la suerte de que sus padres fueron siempre un modelo de honradez y responsabilidad en el trabajo. Campesinos iletrados, supieron estimular la inteligencia de Isidro, que a los trece años no tuvo más remedio que trabajar en una tienda de reparación de bicicletas.

Su carrera posterior fue fulgurante y se convirtió en uno de los empresarios españoles de mayor prestigio. En la encuesta difundida por Iberonews sobre los 150 españoles más destacados del siglo XX figuraba ya Isidro Fainé entre los diez primeros empresarios.

Profundamente catalán, intensamente español, supo el gran economista despolitizar todas las iniciativas empresariales en las que participó. Fue siempre la moderación, la prudencia, el buen sentido, la firmeza de ideas, la flexibilidad para los que con él no coinciden, el trabajo permanente, la inteligencia sagaz en el análisis de los problemas que debía resolver. Mirada de centinela, huyó siempre de las zahúrdas políticas y de los fuegos artificiales coincidiendo con Chomsky en que la economía es virtud en la pobreza, prudencia en la burguesía y vicio en la opulencia.

No me parece aventurado afirmar que Isidro Fainé es hoy el primer nombre de la economía española y que se encuentra entre los cinco empresarios más destacados de la Unión Europea. Nombrado en el año 2007 presidente de Fundación ”la Caixa” ha invertido ya en la atención al mundo cultural y social más de 9.000 millones de euros.

Por otra parte, ha generado medio millón de puestos de trabajo y, año tras año, ha multiplicado el presupuesto de la Fundación hasta alcanzar los 800 millones que en el presente 2026 destinará como siempre a atender el mundo de la cultura, de la educación, la investigación y las áreas sociales.

Considero un deber subrayar la gran obra de Isidro Fainé, en el mundo de la cultura, la ciencia y la educación

La cultura española se beneficiará a través de la red de centros CaixaForum, del museo de la Ciencia CosmoCaixa, las exposiciones itinerantes, la programación de conciertos y conferencias y un nuevo centro que reunirá y dinamizará el conjunto de obras de la Colección Fundación ”la Caixa” de Arte Contemporáneo.

Cerca de 25.000 actividades culturales de CaixaForum vertebran anualmente la actividad cultural de la Fundación y se calcula que más de cuatro millones de personas contemplarán este año la oferta cultural de Isidro Fainé.

Instancias internacionales sitúan a la Fundación ”la Caixa” entre las cinco primeras del mundo. Teniendo en cuenta que, económicamente, España es una potencia media, se entenderá la significación que tiene el éxito de Fainé al frente de la Fundación. El olvidado Jacinto Benavente, Premio Nobel de Literatura, escribió sobre el mecenazgo: “Se trata de materializar lo espiritual hasta hacerlo palpable; de espiritualizar lo material hasta hacerlo invisible. Esa es la verdadera ayuda a la cultura”.

Tal vez algunos encuentren deficiencias en la ingente labor cultural y social de la Fundación. Yo no las he detectado porque las señalaría sin vacilar.

Escribo estas líneas en El Cultural, la revista de referencia de la vida intelectual española, porque considero un deber subrayar la gran obra de Isidro Fainé, en el mundo de la cultura, la ciencia y la educación. Estamos ante un caso ciertamente singular de inteligencia empresarial, de eficacia en la gestión y de éxito internacional.