Image: Poesía y creación

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Poesía

Poesía y creación

Vicente Huidobro

23 noviembre, 2012 01:00

Vicente Huidobro

Edición de Gabrielle Morelli. Fundación Banco Santander. LXXXXVI y 355 páginas. 20 e.

El propósito del autor del prólogo y la selección de la obra del poeta vanguardista chileno Vicente Huidobro (1893-1948) queda patente en una nota introductoria de la página LXXIII: "Nuestra edición presenta una selección que se distingue de las anteriores en cuanto que resalta la presencia de la imagen creativa, siguiendo su evolución a lo largo de toda la producción literaria del autor". Se prescinde, pues, de la habitual consideración de vida y obra y Morelli tiende a rastrear lo que se convierte en esencia de la renovación creativa del poeta. Como novedad, se incluyen algunas cartas cruzadas con autores españoles: Gerardo Diego, Guillermo de Torre, Isaac del Vando-Villar, Buñuel, Lorca; con el chileno Joaquín Edwards Bello y Luis Vargas Rosas (carta fragmentaria y tardía, de 1945, pero sumamente interesante, ya que gracias a ella nos enteramos de que Huidobro se hizo con el teléfono personal de Adolf Hitler y algunos otros recuerdos en su visita a su chalet de Adler Nast, en Austria).

Las cartas, además, revelan la difícil personalidad del autor y sobre ellas ya había trabajado Morelli, quien publicó las dirigidas a Buñuel (2001) y Epistolario. Correspondencia con Gerardo Diego, Juan Larrea y Guillermo de Torre (1918-1947) en Publicaciones de la Residencia de Estudiantes, 2008. Sin embargo, dado el objetivo de la excelente antología, acompañada de un sugestivo prólogo, no podían faltar algunas curiosidades de un autor tan destacado del vanguardismo hispánico.

Hace notar el prologuista los orígenes paternos, "el marquesado de Casa Real" y que "su abolengo materno se remontaba nada menos que al Cid Campeador y Alfonso IX" (¿?). No hace falta insistir, por tanto, que su familia formaba parte de la elite financiera chilena y que su biografía desborda cualquier fantasía: raptos, militancia comunista, luego anticomunista, presencia en el Congreso de Escritores Antifascistas en la Guerra Civil Española, dirección de revistas, candidato a la presidencia de la República, corresponsal de guerra, llegó a combatir en la II Guerra Mundial. Pero su activismo literario disminuye a partir de 1922.

La antología se divide cronológicamente: 1911-16; 1917-18; 1925; 1931 (Altazor); 1941-48. Se incluyen también los Manifiestos (decisivos a la hora de entender el papel ejercido por el autor en las vanguardias) y la correspondencia. Se prescinde de las novelas, del teatro y de buena parte del ensayo, pero existen ediciones de obras completas a las que el lector interesado puede recurrir. Porque nos hallamos ante uno de los grandes poetas de la lengua, un innovador consciente de una labor centrada en la palabra, aunque no tan lejos de la pintura -que también cultivó- o de la música. La voluntad del autor fue superar a Marinetti y demostrar, junto a Reverdy, que fue el inventor del creacionismo. A él se deben los primeros caligramas en español. Y tendrá siempre, salvo en su etapa final, buen cuidado de la composición del poema en la página. Se movió en los ambientes parisinos, junto a Apollinaire, Breton, Cendras, Picasso. Conoció a Ortega y a Gómez de la Serna, así como a Larrea y Gerardo Diego, y aunque se manifestó contrario al ultraísmo, éste le debe parte de su inspiración.

La vida de Huidobro es más que novelesca y se desarrolla en Buenos Aires, en Europa, y en su propio país. Sus polémicas antinerudianas son conocidas, así como su proximidad al dadaísmo y a Tristan Tzara. Parte de su obra inicial fue escrita en francés y aquí se reproduce también la versión española, en la que colaboró Juan Gris, su gran amigo. Excelente es la carta crítica de éste sobre Poemas árticos y Ecuatorial que se reproduce en las páginas XXIX y XXX. Huidobro fue un visionario de la imagen. Se sirvió de un lenguaje depurado y sintético en el que el adjetivo se utilizó como fórmula sorprendente. Creó o pretendió hacerlo una realidad al margen de lo cotidiano. Y, sin embargo, pese a quedar cerca de la poesía pura, se mostró tan audaz como renovador del poema como objeto. Pero, tal vez, su mayor mérito fue la defensa de su "creacionismo" y su papel de polemista. Non Serviam (1914) sigue siendo un programa que va más allá de la rebeldía. Entiende la poesía como el arte supremo. Apasionante resulta hoy la entrevista de 1939, cuando a la pregunta sobre su opinión acerca de la poesía de Lorca responde: "es un poeta muy mediocre. […]En general, los poetas españoles carecen de imaginación y de inteligencia poética" (pp. 301). El mayor número de páginas de este volumen incluye buena parte de su creación poética y la cumbre: Altazor. Iluminado y entusiasta, Huidobro fue, pese a todo, un poeta que trascendió su tiempo.