Novela negra

Joaquín Leguina: "¿Broma o venganza? En mi novela hay más de lo primero"

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10 julio, 2003 00:00

Joaquín Leguina, por Gusi Bejer

Pregunta: En la primera página de la novela, asegura que cualquier parecido con la realidad no es coincidencia: ¿se imaginaba que tanto cuando la publicó? Respuesta: No me lo imaginaba, pero me lo temía. P: ¿Recomienda su lectura por oportuna, oportunista o divertimento? R: Por divertimento, es decir, para pasar un buen rato. P: ¿Qué le deben los Mendiluce, Baltrás, Mediavilla y Acosta de su relato a sus modelos reales? R: Más bien poco, quizá su aspecto físico. P: Parece que la elección de Javier Mendiluce como víctima y corrupto es una venganza... ¿satisfecha? R: No es una venganza. Es un guiño. No tengo a Mendiluce ni por víctima ni por corrupto. P: ¿De qué armario político o literario le gustaría salir a usted? R: De aquél que se llama “cutrez”. P: ¿Qué le parecen los Baltrás de todo pelaje que se aprovechan de los inmigrantes y su miseria, y se ensucian en todo tipo de mafias? R: Me caen muy mal. P: Su novela es una historia de corrupciones... ¿Qué catadura moral tiene nuestra clase política? R: Si a Cristo le falló uno y era Dios, ¿cómo no van a fallar a los humanos? P: ¿Y la clase literaria? R: Hay en ella buenos lectores, pero pocos escritores. P: ¿Por qué ha publicado la novela en Tempora y no en Alfaguara, su editorial de siempre? R: Porque es una idea de Témpora, pero seguiré publicando en Alfaguara. P: Escribe que “la corrupción siempre es una traición”... ¿Se ha sentido cercado por una y otra? R: Alguna vez, pero como excepción, no como regla. P: ¿Cuál es la peor traición que ha sufrido como escritor? R: El que algunos aún piensen que escribo novelas políticas. P: ¿Y como lector? P: Que Emma Bovary, al final, se suicide. P: ¿Qué es necesario para regenerar la vida pública? R: Como dijo Nelson: “que cada uno cumpla con su deber”. P: “La corrupción debe empezar como una gripe”... ¿contra la que existe algún antibiotico eficaz? R: A veces, más que gripe parece una pulmonía. Incluso una plaga. P: ¿La literatura es un buen refugio para un político? R: Para un político y para cualquiera. Leer un libro bueno es un placer inmenso, aunque sea un placer solitario. P: Baquedano, lee todas las noches y se duerme casi inmediatamente. ¿Con su novela pasará lo mismo? R: No me importaría, siempre que el lector la retomara. P: Por cierto, ¿qué le ha prestado el Leguina intelectual, el político y el lector a Baquedano? R: El político, poco;los otros mucho. P: ¿Qué haría falta para que abandonara su prejubilación política y saltara de nuevo al ruedo? R: Las prejubilaciones casi siempre son forzosas. P: ¿Y para consagrarse a la escritura? R: Estoy ya en ello, pero no quiero dedicarme sólo a la escritura. P: ¿El género negro es el que más le gusta, o el que más le va a nuestra política? R: Me gusta el género negro, pero no exclusivamente. P: Por ejemplo, usted ¿qué está leyendo ahora mismo? R: El libro de las ilusiones, de Auster. P: ¿Cuánto hay de venganza y cuánto de broma en la novela? R: Más de lo segundo que de lo primero. Además, la venganza, que es un plato frío, se digiere mejor con humor. P: ¿Qué libro recomendaría para comprender lo ocurrido en la Federación Socialista Madrileña? R: Los libros sobre el PSOE de Santos Juliá. P: ¿Y en la Asamblea de Madrid? R: Alguno sobre los años 20 y 30 del siglo pasado. Por ejemplo, La crisis de los años 30 de Borne y Dubief. P: ¿Aplica la misma criba que Baquedano a lo que lee, es decir, que si no le engancha a las 30 páginas ni a las 100, abandona? R: Así es. P: ¿Qué es lo último que ha abandonado? R: No ofendamos a nadie. P: ¿En qué está embarcado ahora, como lector y como escritor? R: Como lector, vuelvo a mezclar el ensayo con la narrativa. Como escritor, publicaré en Alfaguara El rescoldo, una novela en la que he trabajado mucho.