Image: Cazador de luna
El cuento Cazador de luna podría funcionar por sí mismo sin necesidad de ilustración. De hecho, es una historia en la que hay imágenes lo suficientemente potentes como para evocar la imaginación del lector más perezoso. Aún así, ninguna lectura va a coincidir con la propuesta en este libro. Al contrario, en un hipotético catálogo en el que pudiésemos recogerlas todas abundarían representaciones muy semejantes entre sí, regidas por los mismos estereotipos y convenciones. Carmela Mayor se adentra en una dirección propia. Tendrá lectores que queden hipnotizados por su delicadeza y exquisitez, otros echeran en falta una secuencia narrativa mejor articulada. Lo cierto es que la ilustración potencia la historia y abre nuevos sentidos, constituye un nutritivo manjar para alimentar tanto imaginarios ávidos de estéticas atípicas como los desnutridos consumidores de comida basura.