Nana es una de esas palabras que inspira en quien la escucha cierta melodía, el calor de un recuerdo o una imagen afectiva. Una nana consigue un tipo especial de intimidad y mueve la fibra sensible de nuestra emoción. Preámbulo del sueño o antesala del silencio, el vínculo que crea la nana va más allá de la relación entre madre e hijo, entre niña y muñeca, entre tradición e inconsciente...; la cadencia de las nanas "hiere nuestra sensibilidad", como apunta García Lorca en uno de los ensayos que acompañan la selección.
Sentimientos como éstos afloran al abrir el libro. En sus páginas crema prevalecen las nanas de autor, pequeñas ofrendas de Hernández, Fuertes, Atxaga, Goytisolo, entre otros, que invitan a dormir y a despertar, advierten la presencia del amante o alientan al niño vago. En sus hojas rosa, los poetas Lorca y Celaya son los intérpretes que recorren la geografía de las nanas populares. Junto a todos, las magníficas ilustraciones de Noemí Villamuza muestran la huella más cálida del carboncillo, suavizan las texturas e introducen la sombra del sueño en nuestros párpados. Tras varios meses de gestación ha nacido una hermosa criatura llamada Libro de Nanas.
Sentimientos como éstos afloran al abrir el libro. En sus páginas crema prevalecen las nanas de autor, pequeñas ofrendas de Hernández, Fuertes, Atxaga, Goytisolo, entre otros, que invitan a dormir y a despertar, advierten la presencia del amante o alientan al niño vago. En sus hojas rosa, los poetas Lorca y Celaya son los intérpretes que recorren la geografía de las nanas populares. Junto a todos, las magníficas ilustraciones de Noemí Villamuza muestran la huella más cálida del carboncillo, suavizan las texturas e introducen la sombra del sueño en nuestros párpados. Tras varios meses de gestación ha nacido una hermosa criatura llamada Libro de Nanas.