El historietista Paco Roca, en su estudio de Valencia.

El historietista Paco Roca, en su estudio de Valencia. Mikel Ponce. Foto cedida por la editorial Astiberri

Letras

Paco Roca, autopsia de una ruptura: "Es difícil saber por qué amamos y por qué dejamos de hacerlo"

En su cómic 'El viaje', el autor se basa en su propia vida para indagar en el final de una larga relación amorosa.

El libro será adaptado como película próximamente.

Más información: Laura Pérez, ganadora de un 'Oscar del cómic': "La IA ha hecho que se reivindique más la autoría humana"

Publicada

“Tengo la suerte de poder hacer los cómics que me apetece hacer”, dice Paco Roca (Valencia, 1969). Sin duda, si hay alguien que pueda decir eso en España, es él. Premio Nacional del Cómic en 2007 por Arrugas, es desde entonces uno de los mayores referentes del cómic de autor.

Cada obra nueva suya compite durante semanas en las listas de libros más vendidos, no solo con otros cómics, sino con todo tipo de best-sellers. Eso no solo habla de su propia valía como autor, sino de cómo el noveno arte ha ido conquistando cada vez a un público más amplio.

Por eso, porque puede hacer los cómics que quiera, de vez en cuando publica alguno para explicarse lo que le sucede. Fue el caso de La casa, sobre el duelo familiar por la muerte de su padre, y es el caso de El viaje, publicada en mayo por Astiberri y que, por supuesto, es la novela gráfica más vendida desde que se publicó.

“Reflexionar sobre las cosas que te pasan siempre es una oportunidad para entender y poner en orden tus ideas. Además, como mi vida es una vida totalmente normal, pienso que lo que para mí es motivo de reflexión también puede resultar interesante a los demás”, afirma a El Cultural por vía telefónica mientras aún acaba de recuperarse de su tercer desprendimiento de retina.

Tras la operación tuvo que pasar un mes de reposo absoluto, del cual, las dos primeras semanas boca abajo casi todo el tiempo. “He estado casi sin poder hacer nada y todavía me cuesta dibujar”, explica.

Cubierta de 'El viaje', de Paco Roca.

Cubierta de 'El viaje', de Paco Roca. Astiberri

Un engorro enorme al que, sin embargo, quita hierro, quizá porque empieza a acostumbrarse con resignación: “Ya soy reincidente. Al menos esta vez me ha pillado en verano, cuando no tenía muchos compromisos”. Reconoce, no obstante, que aunque todo va bien por ahora, está algo preocupado hasta que se recupere del todo, porque “cuantas más veces te operas, más complicada es la recuperación y se va perdiendo vista”.

El fin del amor

Pero El viaje no tiene nada que ver con dolencias del cuerpo, sino del alma. Con una gran carga autobiográfica, El viaje cuenta la historia de Fran, un escritor varado en la Patagonia que en aquella soledad inabarcable reflexiona sobre el final de una relación de veinte años, con hijas de por medio.

Una página de 'El viaje', de Paco Roca.

Una página de 'El viaje', de Paco Roca. Astiberri

El autor es experto en plasmar el carácter y el estado de ánimo de sus personajes a través de acciones cotidianas. En las tres primeras páginas de este nuevo cómic, vemos a su protagonista recoger su maleta en la cinta de un aeropuerto, buscar su vuelo en la pantalla y sentarse a esperar junto a la puerta de embarque. En esa mínima secuencia (¡y una página entera es solo la maleta apareciendo en la cinta!) ya sabemos que estamos ante un hombre apesadumbrado, que arrastra por la terminal un cansancio físico, pero, sobre todo, existencial.

“Tuve una separación hace años y, aunque en principio no tenía la intención de hacer un cómic sobre ello, fui tomando notas de cómo me encontraba, sobre cómo gestionamos el pasado y sobre lo que sabía que acabaría ocurriendo. Porque a lo largo de una vida se acumulan muchas separaciones y sabes que esa persona que era el centro de tu vida con el tiempo será una más”, explica Roca.

“En este cómic quería centrarme en ese momento concreto, efímero, en el que estamos totalmente perdidos, nuestro futuro no nos hace ninguna ilusión y pensamos que lo más importante ha quedado atrás”, añade.

Las vivencias de su entorno relacionadas con el final del amor también han sido fuente de inspiración para El viaje. “Cuando tienes cierta edad, te das cuenta de la cantidad de personas separadas que hay a tu alrededor, y otras están luchando por mantener su relación o empezando una nueva”, afirma el autor.

Una página de 'El viaje', de Paco Roca.

Una página de 'El viaje', de Paco Roca. Astiberri

Aunque el planteamiento de la trama se inspira en una experiencia que vivió en Buenos Aires, donde quedó “atrapado” unos días por la cancelación de su vuelo de regreso, el autor decidió ambientar el cómic en la Patagonia, un lugar que es el reflejo perfecto de la desolación de su protagonista.

“Buenos Aires es un entorno que no se presta a la introspección; tienes mil cosas que hacer y habría llevado a otro tipo de historia. Me interesaba centrarla en un micromundo y en un protagonista que no pudiese distraerse con nada, que se centrase en reflexionar sobre su pasado”, explica Roca.

“Me apetecía que sucediese en Argentina porque el punto de partida real ocurrió en ese país, y creo que para cualquiera de nosotros, sobre todo si has leído a Julio Verne y El faro del fin del mundo, no hay un lugar más desolado, apartado de todo y solitario que la Patagonia”, explica el dibujante.

Aunque podría haber tirado de Google Maps y fotos de internet —y así lo hizo para los primeros bocetos—, el autor se fue para allá diez días, a un hotel alejado de todo, incluso de la ciudad más próxima, El Calafate. “Siempre me interesa viajar a los lugares donde transcurre la acción, y allí confirmé que era el sitio perfecto para situar esta historia. Metafóricamente, funcionaba muy bien”. Además, su estancia le permitió enriquecer la historia con detalles de lo que vivió allí aquellos días.

Una viñeta de 'El viaje', de Paco Roca.

Una viñeta de 'El viaje', de Paco Roca. Astiberri

Adaptación en camino

El éxito de Paco Roca también se mide por la cantidad de adaptaciones audiovisuales de sus obras (Arrugas, La casa, El tesoro Cisne Negro, Memorias de un hombre en pijama) y por la rapidez con la que se ha puesto en marcha la de esta que acaba de publicar.

“Fue una sorpresa porque el cómic no estaba ni terminado. La productora compró los derechos después de leer el guion y ver los bocetos”, explica Roca.

“El proyecto todavía está arrancando y no se puede contar mucho, pero ya lo tienen bastante armado. Hay un actor valenciano bastante conocido para el papel protagonista, y tienen una directora y un guionista que también son muy conocidos y de los que me fío totalmente por los trabajos que han hecho anteriormente”, avanza el dibujante, que prefiere no involucrarse demasiado en estas adaptaciones.

“Me encanta reunirme con el director, la directora o los guionistas a hablar del cómic y comentar cosas, pero más allá de eso prefiero seguir con mis cómics. Al final tengo un montón de proyectos que hacer y no me apetece dedicar otra vez dos años a contar algo que ya he contado con total libertad desde mi propio medio”, reconoce el autor, que, por cierto, ya está trabajando en su siguiente obra.

Paco Roca en su estudio.

Paco Roca en su estudio. Mikel Ponce. Foto cedida por la editorial Astiberri

Aunque aún es pronto para hablar de ella, nos avanza que repetirá con el periodista Rodrigo Terrasa, con quien abordó el tema de las fosas comunes del franquismo en El abismo del olvido, para sumergirse en otro episodio de nuestra memoria colectiva.

Una terapia y un lastre

¿Qué efecto tiene en el estado de ánimo darle vueltas y vueltas a algo que te ha hecho sufrir, dedicarle un año y medio de tu vida dibujando con esmero el naufragio a cámara lenta de tu pareja y tu familia? ¿Será terapéutico o todo lo contrario?

En el caso de Roca, las dos cosas. “Tiene una parte muy terapéutica porque exige, tanto al creador como al lector, colocarse en puntos de vista diferentes al propio. Es terapéutico durante unos meses, mientras haces el guion y los bocetos preliminares, pero hacer un cómic es un proceso tan largo que acaba siendo un lastre; llega un momento en el que solamente estás pensando y dándole vueltas a ese tema. Hablas con amigos y amigas, te cuentan sus situaciones, lo añades al cómic, piensas en ello... Al final es casi como un ancla que te deja en el lugar en el que estabas al principio de todo, y se te hace complicado pasar página", opina el dibujante y guionista.

"Y no solamente eso —continúa—, sino que luego terminas el cómic y llega toda la promoción, y durante meses vuelves otra vez a ese tema. Tienes que volver una y otra vez a un asunto que ya tenías totalmente superado. Aunque es bonito poder compartir tus emociones y tener la respuesta de los lectores”.

Una página de 'El viaje', de Paco Roca.

Una página de 'El viaje', de Paco Roca. Astiberri

El amor es un misterio

Aunque sus cómics autobiográficos le ayudan a poner orden en su cabeza y buscar respuestas, Roca reconoce que en El viaje no le ha servido para llegar a ninguna conclusión. “A veces te encuentras en el mismo punto al final del viaje que al principio, porque es difícil racionalizar y encontrar respuestas cuando hablamos de sentimientos y emociones. Es difícil llegar a saber por qué amamos a alguien y por qué dejamos de amarle. Hay un montón de condicionantes: química, emociones, pero también muchos factores culturales o simplemente heredados de la sociedad y unas carencias de la infancia y la adolescencia”.

Mientras hablamos, Paco Roca sigue masticando este misterio en voz alta, añadiendo factores a un extraño mejunje cuya receta nunca tendremos del todo clara: “Por cuestiones prácticas y económicas es mucho más conveniente vivir en familia que criar por separado. Pero, aunque tener una pareja estable nos da seguridad, la seguridad nos lleva a la monotonía y el aburrimiento, que entra en conflicto con el deseo. Queremos fundirnos con una pareja, pero al mismo tiempo seguir teniendo una identidad individual. Quizás se trata de una balanza: en un lado pones los sacrificios y frustraciones que acompañan a la vida en pareja, y al otro la recompensa. Mientras la cosa esté equilibrada, las parejas funcionan. Pero cuando pesa más lo que no consigues y lo que pierdes que lo que obtienes, las relaciones empiezan a hacer aguas”.

“Además —continúa Roca— vivimos en una sociedad en la que constantemente, por las redes sociales y todo nuestro entorno, tenemos la sensación de que nos estamos perdiendo algo, de que hay algo mejor fuera de nuestra relación”.

Esta reflexión del dibujante tiñe la conversación con el mismo pesimismo que domina a su alter ego, Fran, el protagonista de El viaje, allá encerrado en un hotel de la Patagonia tras un evento literario porque le han cancelado el vuelo de vuelta a España. Desde su habitación hace videollamadas con sus hijas, que están con su exmujer. Y recrea en su cabeza todos los momentos de la relación: los ilusionantes comienzos, sus diferentes etapas, su desgaste, su final. Para entender por qué se acabó, qué pudo salir mal, qué podrían haber hecho para evitarlo. Quizá nada.

Volviendo a nuestra conversación, Paco Roca cambia el chip —¡no caigamos en el desánimo!— y rompe una lanza a favor del amor: “Yo creo que afortunadamente existe el amor, esa cosa tan difícil de razonar de la que hablábamos al principio y que, cuando te enamoras, te hace olvidarte de todo eso. A mí me sigue maravillando que, después de una relación que ha terminado, te vuelvas a enamorar y a creer que esa nueva relación será la definitiva. Hay gente que se vuelve a casar con un bodorrio por todo lo alto, que vuelve a tener hijos… Toda esa apuesta creo que es fruto del amor, que nos hace capaces de olvidar los fracasos y de seguir creyendo que las relaciones de pareja a largo plazo son posibles. Da igual que tengas 18, 58 o 68 años”.