Jacobo Cortines

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Letras

"Sigo oyendo la misma melodía": Jacobo Cortines, del tajo de la muerte al agradecimiento por la vida

'De un adiós permanente' recoge la sensación de paz y aceptación del poeta, e invita al lector a incorporar sus propios recuerdos.

Es el segundo libro del autor tras la aparición de su poesía reunida.

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Las cinco partes de este nuevo libro de Jacobo Cortines (Lebrija, 1946) –el segundo después de la aparición de su poesía reunida, Pasión y paisaje (2016)– dibujan un trayecto ascendente que se remansa hacia el final en una meseta de paz, aceptación y agradecimiento por el tiempo vivido.

Cubierta del libro 'De un adiós permanente'

Cubierta del libro 'De un adiós permanente' Vandalia

De un adiós permanente

Jacobo Cortines

Vandalia, 2026
112 páginas. 11,90 €

Bien es cierto que se abre con una declaración rotunda ("Sigo oyendo la misma melodía") que subraya la esencial continuidad de su voz, pero el tajo de la muerte ha sido un antes y un después de tal magnitud que aún resuena en los poemas iniciales de "Ofrenda" ("Ya no sé dónde estás, pero te siento/ tan dentro de mí mismo que no puedes/ ser un mero recuerdo"…). La figura de la amada ausente es tan ubicua que se aparece en los ojos de una desconocida o en los signos de la naturaleza ("Tu voz es este viento entre las ramas"…).

La irrupción de un nuevo amor es parte integral de este tejido de "muerte y resurrección", porque todo expresa una luz que tiene a bien reencarnarse en "la rosa blanca del deseo" y asegurar "el pasado equilibrio" de la vida. Con su verso clásico y bien medido, Cortines reaviva los tropos de la poesía amorosa –los viajes que acercan a la amada, la huella de su presencia en todas las cosas, el ansia del cuerpo por completarse– con el ímpetu que da la necesidad expresiva.

Una necesidad –una autenticidad– que también atraviesa las siguientes dos secciones, dedicadas respectivamente al mundo natural y el artístico. Dos poemas, "Impresiones romanas" y "Entresiglos", destacan por su manera de articular un calidoscopio de motivos y sensaciones que invitan al lector a incorporar sus propios recuerdos. Música y pintura adquieren aquí rango de vida más alta o más intensa. Y ofrecen consuelo en el momento del adiós, "a la espera de hallarme en esa orilla / de un mar que desconozco por completo".