John William Waterhouse: 'Ulises  y las sirenas', 1891

John William Waterhouse: 'Ulises y las sirenas', 1891 National Gallery of Victoria

Letras

La 'Odisea', una epopeya de mil reflejos digna de Hollywood

El helenista Carlos García Gual revela las claves del poema épico de Homero con motivo del próximo estreno de la película de Nolan.

Es una continuación de la 'Ilíada' con aventuras de horizontes marinos.

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La literatura europea comienza con dos grandes poemas épicos. Por un lado está la Ilíada, con sus miles de versos sobre el largo cerco de una ciudad, Ilión o Troya, asediada por el gran ejército que acaudilla el rey de Micenas, Agamenón, hijo de Atreo. Es una gran epopeya de escenario bélico y de una feroz catástrofe heroica. El segundo poema, la Odisea, lleva el nombre de su protagonista, otro rey griego, un héroe de muy inolvidables y largas aventuras. La Odisea viene a continuar el relato de la Ilíada en otros escenarios y en aventuras de horizontes marinos.

Este segundo poema nombra a su protagonista ándra polytropon, "hombre de muchos trucos". (Polytropos en toda la literatura griega se dice tan solo de Odiseo y de otro personaje, el dios Hermes, muy escurridizo y tramposo.) El poema insiste en recordar que él fue, en definitiva, "el destructor de Troya". Porque él fue el inventor de un enorme caballo de madera en cuyo vientre se ocultaron muchos aqueos, en una trampa decisiva para la conquista de la ciudad y así, en sangrienta y trágica catástrofe, acabó la guerra y la ciudad de Príamo.

Si Aquiles es hijo de una gran diosa, Tetis, y de un gran héroe, Peleo, Odiseo, en cambio, es hijo de Laertes, un viejo reyezuelo retirado en su isla de Ítaca. Con su hábil astucia y su invento del gran caballo de madera, Odiseo o Ulises viene así a convertirse en el héroe decisivo en la conquista y destrucción de Troya. Pero, tras la victoria, no le espera un pronto final feliz. Arrasada Troya, parte triunfante con sus doce naves hacia Ítaca, pero le aguarda un muy complicado regreso.

Navegando hacia el oeste por el misterioso mar, Odiseo se convierte en protagonista de estupendos encuentros mitológicos, en un periplo fascinante. En su deriva llegará hasta el confín último del Mediterráneo y más allá, incluso al tenebroso Hades. Penetra luego en el misterioso mundo de los muertos, y allí reencuentra a sus compañeros de antaño, Agamenón y Aquiles, y también a su madre, sombra fantasmal y silente.

Estos encuentros del fascinante viaje los relata luego Odiseo en Feacia.

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Los filólogos del Museo de Alejandría editaron la Odisea dividida en veinticuatro cantos (tantos como las letras del alfabeto). Esto ahora nos viene muy bien para destacar la compleja estructura del gran poema.

El canto I, tras breve prólogo, cuenta una reunión de los dioses en el Olimpo. En ella interviene la diosa Atenea, muy preocupada por el héroe rezagado. Ruega a Zeus que no demore más su regreso a Ítaca, pero Zeus se disculpa mentando el rencor de Poseidón, a cuyo hijo, Polifemo, Odiseo dejó ciego. Entonces la misma Atenea desciende del cielo al palacio de Ítaca. Quiere impulsar al joven Telémaco a zarpar en busca de su padre.

Los tres cantos siguientes cuentan el viaje del joven a las cortes regias de Pilos y Esparta, a visitar a Néstor y Menelao y a la famosa y ya retirada Helena. Estos cuatro cantos configuran la "Telemaquia".

Atenea vuelve a insistir. Y los dioses envían al mensajero Hermes a ordenar a Calipso, la ninfa enamorada de Odiseo, que lo deje partir, tras su idilio de siete años. Muy quejosa, la diosa despide al héroe, nostálgico de su Ítaca. Pronto Odiseo se construye una balsa de troncos y zarpa, pero tras veinte días navegando es descubierto por el enfurecido Poseidón, que monta una gran tempestad que destruye la balsa. Nadando entre las olas Odiseo llega fatigado y desnudo a una costa, la de la isla de los feacios. Allí lo encuentra y acoge fascinada Nausica, bella y joven princesa, ya pronto enamorada del náufrago.

Desde el canto VI al XII Odiseo está en Feacia, y, en un banquete del rey Alcínoo, relata sus muy fabulosas aventuras, desde la Troya en llamas, su encuentro con el cíclope Polifemo, su viaje al Hades y sus amoríos con Circe y su escape de las peligrosísimas sirenas. En fin, los ingenuos feacios lo escuchan arrobados y le conceden un raudo navío para arribar pronto a su añorada Ítaca.

Ya allí, en la costa, se le presenta Atenea para advertirle del peligroso choque con los ambiciosos y brutales pretendientes de Penélope. Luego, la diosa lo disfraza de viejo mendigo para presentarse a salvo en su palacio. Odiseo, sin descubrir su nombre, es acogido por Eumeo. Allí, en la cabaña del guardián de los cerdos, se encuentra con Telémaco y se prepara para la reconquista de su hogar.

La 'Odisea' es un espléndido poema épico, pero a la vez es el primer relato de la literatura fantástica

Pronto todo se precipita. Los pretendientes ultrajan e insultan al falso viejo mendigo. Pero llega la prueba del gran arco que solo Ulises sabe tensar, y con ella la matanza de los jóvenes gorrones e insensatos. En ese canto XXIII viene el reconocimiento de Penélope, y así un final feliz. Queda aún otro encuentro, el de Odiseo con su padre, el viejo Laertes. Y luego la escena de la llegada de las almas de los pretendientes muertos al Hades, una extraña Nekuia.

La Odisea es un espléndido poema épico, pero a la vez es el primer relato de la literatura fantástica, fascinante por su astuto héroe y sus muy variadas aventuras. Con muy varios escenarios y sus personajes, puede leerse como una gran novela de aventuras, un clásico de singular frescura y fantasía, de mil reflejos, fascinante inolvidable.

Tan solo he podido ver algunas breves escenas de la muy reciente Odisea de Christopher Nolan. Me han dejado una magnífica impresión de toda ella. Tanto por sus escenarios, variados e impresionantes, de mares y montes y cuevas, y la audaz nave oscura desafiando la feroz tempestad, como por sus impresionantes figuras míticas, encarnadas por estupendos grandes actores. Y me alegra pensar cuánto me queda por ver del conjunto de escenas épicas.

Esta fastuosa Odisea se ha rodado en varios países e imponentes paisajes, sin ahorrar ni medios ni andanzas en sus impactantes escenarios. Me parece un magnífico homenaje al recurrente poema homérico. ¡Qué espléndido recorrido y qué fascinante recreación de fulgores homéricos!

Carlos García Gual (Palma, 1943), helenista y miembro de la RAE, acaba de reeditar su versión canónica de Odisea (Alianza).