Tijan Sila. Foto: Christianwerner.

Tijan Sila. Foto: Christianwerner.

Letras

'Radio Sarajevo': Tijan Sila retrata la niñez en el infierno balcánico en una novela deslumbrante

El autor, que tuvo que abandonar su país tras la guerra de los Balcanes, refleja el dolor de un conflicto que nunca se supera, ni siquiera termina, y deja huella permanente.

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Tijan Sila (Sarajevo, 1981) es uno de los muchos bosnios que tuvieron que abandonar su país tras la terrible guerra de los Balcanes. En su caso, en 1994, con apenas trece años, pasó, junto a sus padres y su hermano, a ser un refugiado en Alemania, donde rehízo su vida hasta especializarse en Filología alemana y escribir todas sus obras en ese idioma. Tardó unos 25 años en volver a visitar su patria natal con motivo de una presentación literaria.

Portada de 'Radio Sarajevo'.

Portada de 'Radio Sarajevo'.

Radio Sarajevo

Tijan Sila

Traducción de Javier García Albero. Libros del Asteroide, 2026. 200 páginas. 19,95 €

Por Radio Sarajevo obtuvo el prestigioso premio Ingeborg Bachmann, y no es de extrañar, porque se trata de una obra deslumbrante y sin fisuras, en la que el lector se sumerge, desde un comienzo poderoso y estremecedor, en lo que de verdad supuso el estallido del conflicto para la población civil, con el horror que aparece de golpe mientras el niño protagonista, un día cualquiera, se encontraba tumbado en la moqueta del cuarto escuchando en la radio una canción de David Bowie.

Compartimos su propio desconcierto, la sensación de irrealidad al estallar los primeros proyectiles mientras los vecinos bajan al sótano sin apenas entender qué está ocurriendo. El micromundo de su barrio y del alto bloque de viviendas en el que vive nos dan una buena muestra del desgaste y del daño físico y psicológico que puede producir un conflicto tan largo como el de la vieja Yugoslavia y el cerco de Sarajevo, desde la aparente solidaridad inicial a los resentimientos que van creciendo a lo largo de los meses.

Tijan Sila hace ver cómo en el fondo esta era una guerra anunciada, que se palpaba hasta en los patios de recreo, pues la propaganda de odio antibosnio y antimusulmán en los medios, o en el seno de las familias, se había ido cultivando poco a poco, pese a que aquella sociedad multicultural era un crisol de matrimonios mixtos y de convivencia de serbios, bosnios, montenegrinos, croatas…

El cierre de los colegios, el bombardeo de hospitales como el de Novi Grad, la escasez temprana de alimentos, el frío cuando todos los cristales han reventado y no hay electricidad ni agua corriente, suponen solo el comienzo de esta “lucha de todos contra todos”, un infierno en medio de la desesperada defensa de la ciudad frente a las baterías serbias o sus francotiradores.

El libro revela cómo una guerra nunca se supera y ni siquiera termina, y cómo imprime huella sobre el carácter

Caen las bombas y lo que el niño Tijan llama “ejercicios de autocontrol” para aislarse del miedo termina siendo años después, para el adulto afincado en Alemania, la conciencia clara de “años reprimiendo mis sentimientos”. Algo que no sale gratis, pues el libro revela cómo una guerra así nunca se supera y ni siquiera termina, y cómo imprime una huella sobre el carácter, sobre el modo de entender y controlar las reacciones violentas en la vida cotidiana o en el entorno laboral.

La novela irradia un perfecto equilibrio entre el decir y el mostrar, con una gran caracterización psicológica y social del ambiente que se respiraba, un paisaje en el que la brutalidad (también de padres, docentes y policías) era la norma, y donde proliferaban toda clase de gánsteres del mercado negro, tipejos despreciables y señores de la guerra.

Muy interesante la descripción de cómo en tiempos de comunismo se mantenían también las diferencias de clase, con el consiguiente recelo del pueblo llano hacia aquellos que tenían estudios universitarios, algo que se ejemplifica aquí en el desprecio vecinal a los padres del protagonista (profesores universitarios) o al matrimonio de cirujanos, que también marcha al exilio. Sila muestra a la perfección cómo una guerra prolongada es capaz de cambiar, embrutecer, trastornar, o volver insensibles a los seres humanos.