Han Kang. Foto: Paik Dahuim

Han Kang. Foto: Paik Dahuim

Letras Libro de la semana

Nadie conoce a nadie en 'Tinta y sangre', la rabiosa novela de Han Kang recién publicada en España

La historia, escrita después de 'La vegetariana', es un 'thriller' psicológico palpitante, con hechos inesperados que desbarajustan cualquier certeza.

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La Premio Nobel de Literatura en 2024, Han Kang (Gwangju, Corea del Sur, 1970), materializa a lo largo de su obra una gran elegía moderna sobre la vida y la muerte. Cuando hace dos años una novelista del continente asiático recibió por primera vez el Nobel, el jurado puso de relieve su intensa prosa poética y la conciencia acentuada de las violencias colectivas en contrapunto con los sufrimientos y traumas individuales de los seres humanos.

Tinta y sangre

Han Kang

Traducción de Sunme Yoon
Random House, 2026
307 páginas. 22,90 €

La fragilidad y también los denodados esfuerzos de los individuos para luchar contra la inhumanidad del mundo revelan en las obras de Han Kang la sublimación del espíritu de revuelta y supervivencia. Pero en ese territorio de confrontación entre vida y muerte, no siempre salen vencedores los protagonistas de la surcoreana.

Tinta y sangre se publicó en Corea en 2010, entre la novela que más tarde le daría fama mundial, La vegetariana (Premio Booker Internacional 2016) y la posterior, La clase de griego. La autora, que fue profesora de Escritura Creativa en el Instituto de las Artes de Seúl, recibió el Premio Malaparte 2017 por Actos humanos, y, entre otros muchos reconocimientos y galardones, el Premio Médicis Étranger en 2023, por Imposible decir adiós.

En el viaje lingüístico del coreano a más de treinta lenguas, su destreza convirtiendo la palabra en sensaciones no ha perdido la capacidad de trastornar y transformar al público.

En Tinta y sangre, traducida del coreano por Sunme Yoon, como el resto de sus obras publicadas en castellano por Random House, además de la amistad entre mujeres, la enfermedad, el arte como tabla de salvación de la libertad, la hostilidad humana, aparecen con fuerza la astrofísica, el universo, el tiempo y el espacio y la manipulación intelectual de los gurús artísticos.

Inju, una destacada pintora con un futuro brillante y Cheonghee, la narradora de esta historia, dramaturga y traductora, son amigas desde la infancia. La pintora muere en un misterioso accidente en el paso montañoso de Misiryeong, un lugar extremadamente peligroso y abatido por los vientos y las nevadas.

El poderoso crítico de arte Kang Seogwon prepara un libro sobre la artista defendiendo que su muerte fue un suicidio. Seogwon afirma que sus últimas pinturas fueron las más geniales de la producción de Inju. Cheonghee no acepta esa interpretación de la muerte de su amiga; también sabe que las últimas piezas de Inju son la copia exacta de las obras de su tío materno.

La relación de Cheonghee con el tío de su amiga enriquece el relato con una delicadeza sutil; la amistad y la admiración delatan un enamoramiento tierno y excitante, transparente como un sueño ligero. Él es un hombre enfermo, astrofísico y creador de unas sublimes pinturas en tinta china, como explosiones de estrellas, descritas morosamente por la narradora, que ha sido su alumna.

Si el juego de las teorías astrofísicas y las descripciones de los cuadros crean un trasfondo onírico y algo denso, la verdadera carne de la historia se plantea en la lucha ética y física entre Cheonghee y el crítico Kang, que quiere apropiarse de la memoria y la obra de Inju.

'Tinta y muerte' es una extraordinaria historia sobre los que sobreviven, aunque la pelea contra el mal haya sido a muerte

Conforme nos vamos adentrando en las investigaciones de Cheonghee para desmontar al crítico y ofrecer su propia versión sobre la vida y muerte de su amiga, la novela se convierte en un thriller psicológico palpitante, con ramificaciones inesperadas que desbarajustan cualquier certeza.

Abundan los pasos detectivescos de la narradora, entremezclados con una memoria lírica señalada en letras cursivas. Las mudas temporales que recorren el devenir de los personajes dejan adivinar los traumas heredados y un simbolismo psicológico: lo que sabemos de los otros es como la cara oculta de la luna.

Cheonghee se casó con un marido violento: "Sus fuertes brazos me retorcieron los hombros como con una llave inglesa. Me pegó una patada en las costillas, como si fuera una pelota. Mi cuerpo no rebotó porque no era de goma. […] Me escupió en la cara. Me desnudó y me tiró al frío suelo de la sala".

Cuando se publica la biografía escrita por el crítico y comisario de arte corrupto Kang Seogwon, la indignación de Cheonghee crece. El volumen está lleno de manipulaciones interesadas, Kang ha comprado toda la obra y hasta el estudio de Inju y prepara una gran exposición de la artista muerta.

Para Cheonghee es un dolor moral que se transforma en síntomas físicos, así expresa su malestar: "Un libro que no decía nada. Un libro mudo, un libro sucio, un libro sin una gota de sangre, un libro arrojado al mundo como una bomba. Un libro en el que cada frase, cada palabra, me abría un corte en la frente, un libro que yo sentía como una lluvia de agujas clavándose en mi cráneo".

El impulso de esa rabia se convierte en lo mejor de la novela, la búsqueda desesperada de nuevos testigos, el recorrido de calles con intuiciones detectivescas, los encuentros fortuitos y reveladores, los asaltos al estudio de la artista, las terribles peleas físicas con Kang.

Las reflexiones de astrofísica, sobre todo en la primera parte, pueden implicar insólitos recorridos por la vida interestelar y hacer la lectura de la novela algo incómoda o lenta. Las imágenes de la luna o las rotaciones de la tierra transcurren en paralelo con los trabajos de técnicas de tinta china recreados en la novela con todo lujo de detalles. Esa conciencia tan obsesiva del espacio y el vacío se mueve en abstracciones que contrastan con seres humanos solitarios en medio de ese universo.

El deterioro emocional de los protagonistas, incapaces de conectar del todo unos con otros, se inserta en un espacio inmenso y desconocido. Los títulos de algunos capítulos de esta novela hacen referencia a esa magnitud espacial, donde se mueven como hormigas aturdidas las gentes de la Premio Nobel: "El tiempo de Planck", "El mar de magma", "La paradoja del cielo negro", "La cara oculta de la luna", "El volcán de hielo", "Luz primordial".

Hay que atravesar esas barreras entre la ciencia y la abstracción, para proseguir el camino detectivesco de la protagonista. Para emocionarse con el heroísmo de la narradora para salvar la memoria del hijo de Inju. Porque mirando atrás, la madre de la pintora, alcohólica hasta rozar la locura, tendrá mucho que ver en esta historia. Tinta y sangre no tiene la pretensión de salvar a los seres perdidos en un universo inhóspito y rodeados, a menudo, de hostilidad. Es una extraordinaria historia sobre los que sobreviven, aunque la pelea contra el mal haya sido a muerte.