Alejandro Gándara. Foto: Jeosm

Alejandro Gándara. Foto: Jeosm

Letras

Alejandro Gándara: 22 pasajes estelares de las tradiciones griega y hebrea para guiarnos en tiempos inciertos

El escritor ganó el Premio Eugenio Trías con el ensayo 'Los textos robados a la felicidad', en el que reflexiona sobre el buen vivir a partir de personajes como Edipo, Antígona o Job.

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No son muchos los premios de ensayo de relevancia existentes en España. Con su cuarta edición, el premio Eugenio Trías se va abriendo un hueco entre ellos. La obra premiada, Los textos robados a la felicidad, ofrece un recorrido muy personal por veintidós pasajes estelares de las dos grandes tradiciones, griega y hebrea, que han forjado la cultura occidental.

Los textos robados a la felicidad

Alejandro Gándara

Premio Eugenio Trías
Galaxia Gutenberg, 2026
336 páginas. 22 €

Su autor, Alejandro Gándara (Santander, 1957), rescata esos textos del polvo de las domesticaciones doctrinales para hacerlos hablar de lo que aún puede seguir interesando de ellos: más que de la estricta idea de felicidad, tan desfigurada hoy por los exitosos discursos de la autoayuda, de la cuestión de la vida buena, de cómo conducirnos en este corto periplo del nacimiento a la muerte en busca del bien y la belleza, pese a estar destinados también a toparnos con el mal y la violencia.

Así, momentos cumbre de la poesía y la tragedia griegas (Safo, Esquilo, Sófocles), de su filosofía (Platón, Epicuro) o del Antiguo (Génesis, Job) y del Nuevo Testamento (parábola de las minas) se dan cita a lo largo de estas páginas para extraer de sus encuentros y agonías, de sus disputas y diálogos en torno al amor y la ley, el sufrimiento y la culpa, enseñanzas de valor acerca de lo que distingue la vida de los mortales y les permite otorgar cierto precario sentido a sus actos.

Galardonado anteriormente con los Premios Nadal y Herralde de novela y Anagrama de ensayo, Gándara vuelve a demostrar aquí sus buenos oficios como literato y ensayista, manejando estos textos clásicos con la erudición y soltura suficientes como para dotar de rigor a sus comentarios, sin descartar por ello un tono ágil y distendido, que nos aproxima eficazmente a este compendio de sabiduría sobre la excelencia moral.

La vida es siempre una navegación insegura entre acertijos y desciframientos, nos dice Gándara. Elevar a categoría cualquiera de las fórmulas que surcan estos textos con el propósito de fijarlos en una lectura unilateral, restrictiva, “catequizándolos”, supone renunciar a lo que verdaderamente quieren expresar sobre la complejidad del mundo. En ellos hay miedo, rabia, dolor, incomprensión, orgullo, pasión y protesta ante las calamidades de la existencia.

Gándara demuestra sus buenos oficios de escritor en este compendio de sabiduría sobre la excelencia moral

Edipo no quiere saber quién es y por eso se refugia en la inquisición de los otros. Antígona se resiste a modular su piedad familiar y por eso se rebela contra el decreto que prohíbe sepultar el cadáver de su hermano, mientras Creonte se muestra incapaz de conciliar su fidelidad a las leyes ciudadanas con los mandamientos ancestrales del corazón, juzgándola con idéntico sesgo inflexible. Incluso en su aceptación resignada, Job parece reprocharle a Dios que permita el mal.

Pero en todas estas colisiones hay mucho más que la adhesión incondicional a cualquiera de esas figuras y a lo que cada una de ellas encarna por separado. Gándara abre la interpretación de estos pasajes clásicos a la polifonía de sus voces a fin de escuchar, por debajo de sus disonancias y contrastes, un aire más sereno, amén de melancólico, que invita a reconciliarnos con lo que la vida tiene de finito.

Si algo puede matizarse de tan brillante recorrido es que el sentido de estas orientaciones éticas tiende a exponerse a veces en términos demasiado individualistas. Buena parte de la literatura y el pensamiento modernos han sabido mostrarnos, con su experiencia de un mundo más desencantado, cómo los problemas existenciales ya no pueden tratarse como meramente individuales, en la medida en que nada escapa hoy día al control de la biopolítica. En todo caso, proponerse una confrontación al respecto no sería mala excusa para que Gándara pudiera así deleitarnos con una segunda entrega de estos textos robados.