Daniel Ramírez y Pedro J. Ramírez en el encuentro celebrado en la sede de la UDIT de la calle Colombia (Madrid), con motivo de la presentación de la novela 'Los días que no existieron' (Espasa). Foto: Cristina Villarino

Daniel Ramírez y Pedro J. Ramírez en el encuentro celebrado en la sede de la UDIT de la calle Colombia (Madrid), con motivo de la presentación de la novela 'Los días que no existieron' (Espasa). Foto: Cristina Villarino

Letras

Pedro J. desafía a Daniel Ramírez: "La novela solo es un peldaño, no te puedes conformar con la ficción"

El director y presidente ejecutivo de EL ESPAÑOL conversó con el escritor y periodista, una de las firmas más influyentes de la cabecera, en un encuentro celebrado con motivo de la reciente publicación de su primera novela.

Más información: Crimen, periodismo y poder en 'Los días que no existieron'

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"Pensé que podía afrontar este trance sin haberme leído tu novela. No sería la primera vez", bromeó Pedro J. Ramírez al inicio del acto en el que se presentaba la primera obra de ficción de Daniel Ramírez, Los días que no existieron (Espasa). Pero resulta que el histórico periodista se rompió hace unos días el gemelo jugando al pádel, según confesó él mismo, así que aprovechó para imbuirse en la subyugante historia de la intrépida periodista Julia. No lo soltó hasta la última página... Y son más de 500.

Pero lo que empezó como una broma de bajo tono se tornó en un aguerrido combate –siempre distendido y con el humor como nota dominante– entre el director y presidente ejecutivo de EL ESPAÑOL y el escritor y periodista, redactor-jefe del periódico y una de las ilustres firmas de la cabecera.

El ring fue un salón de actos de la sede de la Universidad de Diseño, Innovación y Tecnología (UDIT) ubicada en la madrileña calle Colombia. A un lado, la verdad, el periodismo; al otro, la ficción y la novela. Pedro J. encarnando el pragmatismo –"Cuéntame qué sintieron las víctimas de Guernica, no qué pudieron sentir"–; Daniel Ramírez, el romanticismo de la escritura, concebida como un gozo, y la novela como artefacto "efectivo" para seducir a los lectores. El periodismo, eso sí, es un género literario. Aquí no había discusión.

Antes de comentar los pormenores de la disputa, es conveniente apuntar, porque en la raíz de la novela se justifican los lances del debate, que Los días que no existieron sigue la peripecia de Julia, inmersa en un reportaje que implica una doble investigación: la identidad real del etarra que mató a su abuelo y la búsqueda de uno de los nazis que se camuflaron entre la sociedad española durante el franquismo.

Ramírez tiene "el don de contar bien las cosas", según apuntó su director, que considera que la narración fluye amparada en un "estilo extraordinario". Y más allá del buen manejo de los tiempos, los diálogos trazados con astucia y la organicidad con la que las tramas van engranándose, reconoce que es una ficción, pero podría haber sido verdad. O sea, "la historia es verosímil".

Pedro J. presenta el libro de Daniel Ramírez: Los días que no existieron

Pero aquí se produjo el primer tanteo: "Lo que más me gusta de la novela es lo que no tiene de novela, las referencias reales sobre los días que sí han existido", dijo Pedro J. [Daniel Ramírez, a propósito, aclaró divertido que la relación entre ambos es "estrictamente contractual" a pesar de la coincidencia en el primer apellido].

El director se apoyó en una consigna de Tom Wolfe –"Solo el periodismo puede dar el salto entre lo verosímil y lo veraz"– para plantear un desafío al autor. "Tengo la autoridad para decirle que a partir de ahora se centre en un proyecto más ambicioso", dijo dirigiéndose al nutrido grupo de suscriptores de EL ESPAÑOL invitados al encuentro.

Pedro J. Ramírez durante el encuentro con suscriptores de EL ESPAÑOL con motivo de la publicación de la novela 'Los días que no existieron', de Daniel Ramírez. Foto: Cristina Villarino

Pedro J. Ramírez durante el encuentro con suscriptores de EL ESPAÑOL con motivo de la publicación de la novela 'Los días que no existieron', de Daniel Ramírez. Foto: Cristina Villarino

Incluso se comprometió, aprovechando la presencia de testigos, a darle un permiso de hasta seis meses para investigar, por ejemplo, la historia de Anboto, la etarra cuya salida de la cárcel ha provocado una gran indignación, también en el seno del PSE.

Tras un entusiasmado elogio de la non-fiction novel, de la que han salido títulos imperecederos como Hiroshima, de John Hersey; Voces de Chernóbil, de Svetlana Aleksiévich; o No digas nada, de Patrick Radden Keefe –mencionó también a Norman Mailer y Truman Capote–, Pedro J. asestó a su pupilo el primer golpe. "La novela está muy bien como peldaño de una escalera. Hay pocos periodistas como tú para afrontar proyectos de gran envergadura. No te puedes conformar con las historias inventadas, hay que esforzarse un poco más".

Daniel Ramírez durante el encuentro con suscriptores de EL ESPAÑOL con motivo de la publicación de su novela 'Los días que no existieron'. Foto: Cristina Villarino

Daniel Ramírez durante el encuentro con suscriptores de EL ESPAÑOL con motivo de la publicación de su novela 'Los días que no existieron'. Foto: Cristina Villarino

Pero Ramírez, el autor, no se amedrentó. Demostró su talante al reconocer que, antes de EL ESPAÑOL, pasó por medios donde no podía dar rienda suelta a la frescura de su estilo. Pero no tuvo reparos en confesar que eligió esta profesión porque "era la mejor manera de contar una historia y, además, hacer literatura". Tanto que, si ha podido escribir esta novela, para la que ha empleado seis años, ha sido gracias a su dedicación al periodismo.

Desgranó, a propósito, algunos hitos de su experiencia profesional que motivaron algunas escenas de Los días que no existieron: los soldados de la División Azul que le contaron cómo eran los nazis en el frente, las entrevistas con etarras arrepentidos y los documentos que acreditaban la existencia de una red nazi en España. En este último caso, su fuente no le dejó publicarlo, así que aprovechó para convertirlo, años más tarde, en material de ficción.

Otro episodio, esta vez de calado familiar, también resultaría determinante en el tratamiento de la parte dedicada a ETA. Su abuelo le contó, cuando él ya tenía 25 años, que había sido uno de los empresarios extorsionados por la banda terrorista. En fin, que "el vehículo literario" es el mismo a la hora de encarar una crónica parlamentaria o una novela, vino a decir.

"La diferencia es que una cosa es verdad y otra, inventada", contragolpeó el director. Y añadió: "La particularidad del género literario llamado periodismo es la veracidad". "O, al menos, es el propósito", matizó, consciente de que también hay tretas en la manera de contar una historia, por verdadera que sea.

Daniel Ramírez y Pedro J. Ramírez durante el encuentro con suscriptores de EL ESPAÑOL con motivo de la publicación de la novela 'Los días que no existieron'. Foto: Cristina Villarino

Daniel Ramírez y Pedro J. Ramírez durante el encuentro con suscriptores de EL ESPAÑOL con motivo de la publicación de la novela 'Los días que no existieron'. Foto: Cristina Villarino

"La ficción me permite rellenar los huecos que no me permite rellenar la realidad", se defendió el autor, que prefiere leer a Dostoievski que El fin del "Homo sovieticus" de Aleksiévich para conocer la historia de Rusia. Pero Pedro J. volvió a la carga, pues esos argumentos le parecían "defensivos". Vamos, que "una novela sobre ETA y los nazis la puede escribir un veterinario de Bollullos Par del Condado, a poco que se haya informado", deslizó, y esta vez la chanza, mucho más afilada, desató las carcajadas.

Antes aludió a la serie Anatomía de un instante –dirigida entre otros por Alberto Rodríguez–, que parte del detallado análisis que hizo Javier Cercas del 23-F en el libro homónimo, considerado por él mismo "una novela sin ficción". Y resulta, según asegura Pedro J., expulsado del juicio porque los golpistas se negaron a comparecer si él estaba en la sala, que la discusión recreada entre Armada, Tejero y Milans del Bosch no transcurrió así en modo alguno. "Ese capítulo es un engaño", sentenció.

Y aprovechó para objetar el enfoque de Daniel Ramírez en la novela a propósito de la rivalidad periodística, una de las tramas cruciales. Nunca en España, o al menos no en el siglo XX, se desarrollaron las cosas en los términos "caricaturescos y esquemáticos" que propone el autor, resolvió.

Habría sido un K.O., pero la conversación no transcurrió en ese contexto. Antes al contrario, la sintonía personal entre ambos era manifiesta. También la admiración profesional que, con toda seguridad, se profesan. Ramírez, el autor, volvió a insistir en la idea de "escribir para disfrutar", sin olvidar el "deber moral" que implica ser periodista.

Pedro J. zanjó la charla con una caricia no exenta de mordiente: "Que un gran periodista como tú no se distraiga escribiendo solo novelas de ficción". Pensándolo bien, quizás fuera además una advertencia. Eso sí, "es la única novela que he leído completa en mucho tiempo", confesó. Y esta vez no atisbamos ni rastro de sarcasmo.