Cientos de personas durante la manifestación convocada por la ANC el 11 de septiembre de 2025, Día de Cataluña, reclamando la independencia. Foto: Alberto Paredes/Europa Press

Cientos de personas durante la manifestación convocada por la ANC el 11 de septiembre de 2025, Día de Cataluña, reclamando la independencia. Foto: Alberto Paredes/Europa Press

Letras

'La invención del agravio': Félix Ovejero desmonta el cuento nacionalista creado con la traición de la izquierda

El ensayista sostiene que el relato triunfal independentista se construyó con falacias, fabulaciones y un cooperador necesario: el socialismo.

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Empecemos por el final sin temor al espóiler. Hay libros de necesaria lectura pese a adivinar cómo acaban, como La invención del agravio.

La invención del agravio

Félix Ovejero

Alianza, 2026
272 páginas. 18,95 €

En el capítulo penúltimo, Félix Ovejero (Barcelona, 1957), ofrece el diagnóstico sobre España y la democracia española con dos palabras sonoras, “vaciamiento” y “desguace”, en dos frases:

1. (Con las cesiones progresivas al nacionalismo) “Se ha pasado de la dramática ruptura cuántica al llevadero vaciamiento, tan conllevable”, en alusión a la conllevanza de Ortega y Gasset.

2. “Un proceso que tiene un seguro punto de equilibrio final, el desguace de la nación política común. La única duda es cómo y la duración”.

El último libro del autor lleva su sello: contundente, brillante, sin concesiones. Su propósito, como ensayista “que se entretiene”, es explicar el porqué del relato triunfal nacionalista, construido con falacias, fabulaciones, concesiones amparadas en la Constitución del 78 y con un cooperador necesario: la izquierda/el socialismo.

Este libro de Félix Ovejero sobre el nacionalismo lleva su sello: contundente, brillante, sin concesiones

Ovejero sintetiza un sentimiento prendido en la España no nacionalista ante el entreguismo de partidos nacionales como el PSOE y el PP. “En España hemos normalizado las patologías políticas. Estamos en un delirante guion según el cual las leyes se redactan de acuerdo con los delincuentes […], otorgando licencias para el delito. Una impunidad compatible con la tranquilidad callejera. Nada nuevo: donde manda la mafia, reina la paz”.

El pactismo aceptó el desvarío nacionalista: que “España es una anomalía antidemocrática” y “Cataluña ha sido aplastada con políticas de agresión, centralizadoras, uniformadoras en la cultura y expoliadoras en lo económico”.

Ovejero sitúa el origen del desastre en la Constitución del 78, concretamente en el artículo 155.2, al equiparar descentralización y concesiones con mejora de calidad democrática. El dicho de Bismarck encaja con sucesos como la ley de amnistía de Pedro Sánchez: “Las leyes, como las salchichas, dejan de inspirar respeto a medida que se sabe cómo están hechas”.

La lectura de La invención del agravio resulta útil para entender cómo políticos como Pujol idearon la fabulación de Cataluña y la construcción del tetris para justificar “la secesión de una nación merecedora de Estado”.

Historiadores convertidos en 'nation builders' previo paso por la ventanilla de pago. Cervantes y Colón, nacidos en Cataluña.

La ensoñación catalana y vasca resultó un éxito, en parte, gracias a Franco, “pese a no ser verdad que se cebara con vascos y catalanes”. ¡Las regiones más ricas, colonizadas y explotadas por las más pobres! Fue el triunfo del pensamiento contrafáctico: convertir un hecho imaginado en realidad y pedir compensaciones.

Historiadores convertidos en nation builders previo paso por la ventanilla de pago. Cervantes y Colón, nacidos en Cataluña. Pujol, con el talonario, pidiendo cambiar una investigación porque “nosotros somos arios, aquí no hubo moros como en España”.

La lengua catalana, “la sangre de Cataluña”, está en el meollo de la construcción del país imaginario, dice Ovejero. El esquema fue el siguiente: si el pueblo catalán comparte una lengua (con subvenciones y decretos) y una lengua constituye una identidad cultural, el espíritu de un pueblo (el volkgeist) conforma una nación que necesita un Estado.

Otra correlación explicaría por qué una España democrática sería como un círculo cuadrado: España = Franco = Estado = Dictadura. Como si Franco hubiera fundado España.

El extravío de la izquierda, al traicionar sus principios, se produjo al quedarse sin discurso y asirse a la estrategia nacionalista. Así se entiende que ‘españolista’ funcione como arma arrojadiza y ‘nacionalista’ como progresista, pese a promover la desigualdad entre regiones. “Y está en juego la nación de todos”.

Ovejero, auspiciador de Ciudadanos en Cataluña, evoca la frustración de Stefan Zweig, autor de El mundo de ayer, con los socialistas. Creyó que serían la tabla de salvación frente al egoísmo nacionalista de Hitler y otros, “con esa idea tan absurda de que la humanidad debía dividirse en unidades territoriales”. Como se sabe, Zweig, decepcionado, se suicidó en 1942.