Lorenzo Silva. Foto: Cristina Villarino

Lorenzo Silva. Foto: Cristina Villarino

Letras

'Afanes sin provecho': los cuentos de Lorenzo Silva, su secreto mejor guardado

El creador de Bevilacqua y Chamorro reúne sus relatos escritos entre 1984 y 2024 en un libro que da buena cuenta de su versatilidad como narrador.

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La justa popularidad conseguida por Lorenzo Silva (Madrid, 1966) con la saga protagonizada por la pareja de guardias civiles Rubén Bevilacqua y Virginia Chamorro ha oscurecido una obra que incluye otros registros narrativos, amén de escritos de corte histórico y ensayístico.

Afanes sin provecho

Lorenzo Silva

Destino, 2025
304 páginas. 20,90 €

Por otra parte, además de novelas canónicas de variada temática, también ha cultivado un tanto en secreto el cuento o relato corto desde que se le despertó la vocación literaria. Casi una treintena de estas formas breves, datadas entre 1984 y 2024, las recoge ahora en Afanes sin provecho.

El propio Silva señala el carácter heterogéneo de la compilación en cuanto a los asuntos, advertencia que debe aplicarse también a la forma. Las piezas reunidas abarcan una gran variedad de modelos. Tenemos relatos breves convencionales, de andadura reposada, pero también un expeditivo minirrelato de una sola página. Los tres textos finales responden a un prurito de actualidad al replicar el esquema comunicativo característico de los chats.

Las hay testimoniales, otras parten de una base real y algunas rinden tributo a la invención. Y una de ellas, la más antigua, "Boceto de muchacha al atardecer", constituye un sorprendente ejercicio vanguardista al presentar un largo discurso mental sin signos de puntuación. Sin duda, el poco más que adolescente que la escribió se contaminó del gusto por la experimentación que dominaba en bastantes de nuestros narradores en los años ochenta.

Esas páginas primerizas de la prehistoria del autor revelan ya una notable destreza narrativa y anuncian un narrador consciente de las exigencias de su trabajo, aunque luego fueran otros los caminos, más tradicionales, por los que encarriló su obra.

La variedad de asuntos es, según queda dicho, muy grande. La materia policiaca o criminal centra, como es esperable, un puñado de relatos. En otras ocasiones, hay una impronta social que saca a relucir la emigración clandestina y la explotación sexual, y acerca el texto a la denuncia. Estos casos tienen el pálpito de lo actual (una pieza trata de un ciberacosador).

Cerca, otros textos recurren a la historia y la toman como un recurso para proyectar una imagen de la naturaleza humana. Una insidiosa venganza viaja a la guerra del Rif, que recrea con toda clase de horrores. Y una proclama a favor de la libertad, el constitucionalismo y el buen gobierno permea unas estampas encadenadas alrededor de las revueltas nobiliarias que se opusieron al mal gobierno de Carlos V.

Hasta cuatro piezas aportan un punto de vista raro en Silva, el autobiográfico. Algunas están cargadas de gran fuerza emocional: la que evoca a la abuela y la felicidad irrevocable de la infancia y la que homenajea a la madre. En una ocasión se celebra la luz castellana y manchega que conforma la mirada sobre la vida. Y en otra, el recuerdo de cuando el narrador/autor hizo la mili desemboca en la crítica de quienes enjuician con intransigencia al género humano y en un alegato contra los "imbéciles" que se dan importancia.

Esta atractiva reunión de cuentos nos muestra un Lorenzo Silva del todo versátil lo mismo en los asuntos que en el estilo y en las técnicas narrativas aplicadas. La galería de "afanes sin provecho" compendiada corrobora el rasgo fundamental del conjunto de su obra, el que le proporciona siempre interés, recurrir a la literatura para contar la vida, explicarla y, a menudo, juzgarla.