El periodista Ramón Lobo.

El periodista Ramón Lobo. Efe

Letras

Muere el escritor y periodista Ramón Lobo, a los 68 años

Autor de libros como 'Cuadernos de Kabul', Lobo fue uno de los grandes corresponsales de guerra de nuestro país, cubriendo conflictos en los Balcanes, Oriente Próximo, Afganistán y Chechenia, entre otros.

2 agosto, 2023 23:39
C. Gómez Belén Escudero

El periodista y escritor Ramón Lobo (Lagunillas, Venezuela, 1955), ha muerto en Madrid este miércoles a los 68 años por un cáncer de pulmón que le diagnosticaron hace un año. 

Lobo ha sido uno de los grandes reporteros de guerra de nuestro país y, en sus veinte años de trayectoria en el diario El País (entre 1992 y 2012), ha cubierto conflictos y todo tipo de crisis en los Balcanes, Oriente Próximo, Afganistán, Chechenia, Haití y numerosos países de África.

Antes fue redactor jefe de Internacional en El Sol, pasó por los diarios económicos Expansión, Cinco Días y La Gaceta de los Negocios, y en Washington trabajó en La Voz de América. También fue corresponsal para Antena 3 y Euskadi Irratia.

El periodismo español despide a Ramón Lobo

Lobo dejó El País en noviembre de 2012 al verse afectado por un Expediente de Regulación de Empleo (ERE), pero continuaba a día de hoy ligado a Prisa con su colaboración en la Ser.

Tuvo además un blog (En la boca del lobo), ejerció de columnista del digital InfoLibre y de El Periódico de Catalunya. Asimismo, escribió libros con historias de su paso por las numerosas guerras como El héroe inexistente (Debolsillo), Isla África (Seix Barral, 2001), Cuadernos de Kabul (RBA, 2010), El autoestopista de Grozni (Libros del K.O, 2012) o El día que murió Kapuscinski (Círculo de Tiza, 2019), entre otros.

[Ramón Lobo: "El periodismo consiste en tocar las pelotas, ser incómodos y molestar"]

En su autobiografía, Todos náufragos (Ediciones B, 2015) contó, además, la complicada infancia que tuvo a causa de un padre muy autoritario y falangista y se consideraba, al igual que España, "víctima de una transición mal resuelta".

Encontró en el periodismo su "salvación". Desde los 14 años siempre quiso ser periodista, y encontró el sentido de su trabajo en contar historias de los que sufren dentro de las guerras, sintiéndose un privilegiado por hacer el relato de las víctimas de los dos lados. Y siempre -como contaba- intentó "buscar los grises y gente que construye puentes no muros".

Lobo, que decía que "el periodismo es mancharse los zapatos de polvo, o de moqueta si cubres política" y que "lo esencial es pisar los lugares en los que se cuece la noticia, sea Kiev, Caracas o la carrera de San Jerónimo", ha fallecido tras una vida intensa, que dejó impresa en miles de crónicas que hizo con honestidad, ética y humanidad, y persiguiendo siempre, como sostenía, la credibilidad y la verdad.

Era la forma de escribir de este maestro del reporterismo, en el que mandaba también la ironía, el sarcasmo inteligente, el sentido del humor, y por encima de todo -como él decía- el lema de vida que seguía de su madre: "No rendirse nunca jamás".

Últimos meses

Su forma de afrontar su última gran batalla, la del cáncer, ha sido una de las últimas contribuciones a sus seguidores, tal y como lo han plasmado en las redes sociales.

"Tengo un problema médico que se llama cáncer. Voy a pelear. Soy del Real Madrid y lucharé hasta el último minuto", dijo con cierto humor el pasado mes de octubre, cuando anunció que sufría dos cánceres simultáneos no relacionados entre sí en el programa de la Ser A vivir que son dos días en el que colaboraba desde hacía diez años.

Y es que a Lobo le gustaba reírse y 'jugar' un día sí y otro también sobre la muerte, algo a lo que estaban acostumbrados amigos como el periodista Gervasio Sánchez, quien le conocía desde hace treinta años.

En estos últimos días, Gervasio le quiso dedicar "una declaración de vida, admiración y amor, y una reflexión cariñosa" sobre todo lo que vivieron juntos. Antes que anochezca, querido Ramón, se titula este artículo escrito el 29 de julio.

Es un canto a la amistad, que refleja el respeto de los compañeros de profesión a Lobo, a quien le decía que se fuera tranquilo por haber conseguido algo muy difícil: formar parte de la cúpula de la 'tribu periodística' que encabezan los desaparecidos Manu Leguineche y Enrique Meneses.

A partir esa despedida, las cuentas de Twitter de Gervasio y Lobo no han parado de recibir mensajes de admiración por ser un "gran referente hasta sus últimas consecuencias", y por haber enseñado a tantos jóvenes este oficio.

Su ejemplar trayectoria le hizo merecedor de multitud de galardones como el premio de periodismo Cirilo Rodríguez (2001); Intercultura a la Convivencia en Melilla (2005); José Manuel Porquet (2010); José Manuel Porquet (2010); Premio del Club Internacional de Prensa (2013) o el más reciente, el Premio internacional Cátedra Manu Leguineche (2022).