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Letras

Cómo piensa el mundo. Una historia global de la filosofía

Julián Baggini demuestra que a pesar del escepticismo de Occidente, todas las culturas y pueblos de la historia han abordado las mismas preguntas.

24 mayo, 2019 17:39
Julián Baggini Traducción de Pablo Hermida. Paidós. Barcelona, 2019. 400 páginas. 25 €. Ebook: 13,99 €
La estrecha visión utilitarista inherente al modo en que hoy se configuran los estudios universitarios constituye uno de los principales motivos del estado de postración de las disciplinas humanísticas. Pero no es el único. Su propia incapacidad para digerir los excesos del cientificismo moderno -eso que Ortega llamó el “imperialismo de la física”- provocó un cierre de filas en torno a temas, métodos y concepciones tradicionales demasiado reacio a la novedad. En el caso de la filosofía, estas defensas numantinas del canon occidental se han fragmentado luego hasta tal punto, que la tónica dominante no es sólo la de que tradiciones como la analítica y la continental se ignoren casi por completo, sino que dentro de cada una de ellas se forman grupúsculos aislados, sin ventanas al exterior, que sólo consumen su propia jerga. Si se sigue tratando de una familia, se trata desde luego de una familia mal avenida.
A pesar del escepticismo de Occidente, todas las culturas y pueblos de la historia han abordado las mismas preguntas
Así que no deja de ser tan curioso como saludable el que, en medio de esta situación de falta de entendimiento entre las distintas filiaciones de la filosofía occidental, un trabajo refrescante como el del filósofo y periodista británico Julian Baggini (Folkestone, 1968) venga a recordarnos el apellido y a decirnos que no estamos solos; que por más que desde los griegos hasta Heidegger los pensadores de Occidente hayan dudado de si otros pueblos podían hacer filosofía, hay innegables “aires de familia”, que nos muestran que son las mismas cuestiones fundamentales las que han sido abordadas por las distintas culturas y tradiciones a lo largo de la historia. Más que en estas preguntas esenciales de la vida, es en las respuestas donde residen las diferencias. Pero ahí donde se explora la naturaleza del mundo, la identidad, el lenguaje, la lógica, el valor o el bien, se hace filosofía. Las respuestas asumidas por una cultura enmarcan luego nuestro pensamiento, sin que nos percatemos de ellas. Cuando los europeos afirman el valor de libertad individual, cuando los indios apelan a los principios del karma o los chinos subrayan la necesidad de armonía, aun sin un conocimiento profundo de los fundamentos filosóficos de estas concepciones, están recurriendo a ellas para orientar su vida cotidiana. De modo que es importante reconocer estos supuestos, confrontarlos con otros y ponerlos en discusión. De ahí que este libro proponga una filosofía comparada, un estudio de las distintas tradiciones filosóficas de Oriente y Occidente, cruzando de forma fecunda a la filosofía con los estudios culturales para abrir nuestra mentalidad tanto en el plano de la alta erudición como en el de las demandas de convivencia intercultural que requiere a diario nuestro mundo globalizado. Es un programa ambicioso, sin duda. Baggini promete con su título más de lo que puede ofrecer, pues su obra no consiste tanto en una historia global de la filosofía cuanto en una antología de ideas filosóficas de Occidente cotejadas con las de la India, China, Japón o el mundo musulmán: cómo conocemos el mundo, en qué consiste, qué es la naturaleza humana, cómo deberíamos vivir y hacia dónde orientar el futuro son los temas que articulan las cinco partes en que se divide el libro. Pero la limitación señalada no debe entenderse como un reproche. El mérito de este trabajo radica en abrir camino, en presentar algunos hitos de este diálogo en un lenguaje nada académico, trufado de anécdotas y ejemplos muy intuitivos, fruto de la rica experiencia de Baggini como viajero por estos países y estudioso de su pensamiento. Con gran capacidad para rebasar la miopía habitual de nuestra mirada etnocéntrica, revindica lo más filosófico: el deseo de aprender de la sabiduría donde quiera que se encuentre.