Image: Amado monstruo, Javier Tomeo

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Letras

Amado monstruo, Javier Tomeo

Personaje sin etiquetas de nuestra literatura, maestro indiscutible del cuento y autor de una obra hipnotizante e imaginativa, ha fallecido a los 80 años

24 junio, 2013 02:00

El escritor Javier Tomeo ha fallecido a los 80 años. Foto: Kike García


El escritor aragonés Javier Tomeo ha muerto este sábado en Barcelona a los 81 años. Deja una obra imaginativa e inclasificable, caracterizada sobre todo por su libertad. Nacido en Huesca en 1932, estudió criminología y derecho en la Universidad de Barcelona (UB) --ciudad donde ha vivido muchos años--, y ha escrito también novelas y algunas de sus obras se han llevado al teatro. Gozó de una salud y de una energía envidiables hasta cumplir los 80. Había ingresado en el hospital por una ciática, pero una infección hospitalaria ha puesto fin a su paso por el mundo. Tomeo ha fallecido después de tres semanas en la UCI.

Elogiado por Roberto Bolaño, que se declaró lector indiscutible de sus obras de un marcado minimalismo estitlístico, en 1971 obtuvo el premio de novela corta Ciudad de Barbastro, por El Unicornio. En los años ochenta publicó algunas de sus principales novelas como Diálogo en re mayor y Amado monstruo en la editorial Anagrama. El año pasado, a los 80 años ya cumplidos, la editorial Páginas de Espuma publicó Cuentos completos, en casi 900 páginas. Buena parte de sus temas son "la soledad, la insolidaridad y la falta de comunicación entre la gente", como destacaba en el prólogo Daniel Gascón, que realizó la edición.

Tomeo fue autor de títulos como El gallitigre, El crimen de Oriente, Los misterios de la ópera y Cuentos perversos. Sus libros han sido traducidos a 15 idiomas y algunos de ellos se han llevado al teatro. Al respecto de estas adaptaciones, el autor declaró: "Me han satisfecho. Unas más que otras. Algunas llegaron incluso a emocionarme por la lectura inteligente del texto que hicieron el director y los actores. Un texto teatral exige llevar el principio de economía literaria a sus extremos. Las palabras precisas, en el momento preciso. No sirven las pirotecnias literarias. El resultado final, sin embargo,debería ser el mismo".

El mundo de las letras celebró el encuentro de Tomeo con los lectores y autores jóvenes, publicado como fue por nuevas editoriales. Junto a Páginas de Espuma, Alpha Decay quiso llevar a su público su novela Los enemigos, libro que, según declaró el autor, "merecía ser rescatado del olvido y gozar de una nueva oportunidad". Al hilo de esta recuperación de una obra escrita hace casi 40 años, Tomeo advirtió: "Una novela debe de estar por encima de sus circunstancias sociopolíticas y trascender. Deberían ser más que simples reportajes literarios que quedan obsoletos y que apenas cambian las circunstancias que en un momento de la historia pudieron justificarlos.

La capilla ardiente del escritor se instalará este martes, día 25, en el tanatorio de Les Corts, y el miércoles tendrá lugar un funeral laico.

Algunas frases de Tomeo en El Cultural

- "Literariamente, lo que me interesa es el Ello de mis personajes, es decir, lo atávico, lo irracional, lo puramente instintivo que hay dentro de cada persona y que normalmente reprimimos, con la ayuda del Súper Yo, para que no se diga de nosotros que, como muchos políticos al uso de este país, somos también "politicamente incorrectos".

- "Para mí, de todos modos, es un gran motivo de satisfacción que mis novelas hagan pensar en las de Kakfa, aunque sea vagamente. Me parece preferible parecerse a Kafka que a otros escritores"

- "El diálogo. Eso es lo que prevalece en mis novelas. Algunos hablan incluso de monodiálogo: uno habla, el otro escucha. Pocos personajes. No hay apenas descripciones. Personajes confinados por lo general en espacios cerrados, que facilitan al adaptador una visión anticipada de esas criaturas moviéndose ya por el escenario. No escribo directamente para el teatro porque no sé hacerlo. La palabra que se escribe para ser leída en silencio no tiene el peso específico que el de las palabras que se escriben para ser dichas, para ser actuadas".

- "Algunas veces adviertes que vives enquistado en un mundo absurdo. No entiendes lo que está sucediendo a tu alrededor".

- "Escribir es un proceso alquímico que se afana por conseguir la piedra filosofal de una perfección inalcanzable".

- "Lo cierto es que me siento muy a gusto escribiendo cuentos y novelas de 125 ó 150 folios. Podría añadir que no soy yo quien decide la extensión de mis novelas. Son los personajes".

- "Los monstruos están ahí, rodeándonos, configurando la gran metáfora de nuestras frustraciones. Monstruos que exigen nuestra comprensión y todo nuestro amor".