Image: Días de ira
Jorge Volpi. Foto: David Bustamante
"Días de ira", el segundo relato del volumen, resulta más inquietante. El uso del fragmentarismo y la feliz utilización de los diálogos dan vida a la figura de un urólogo, casado, con una hija, que se enamora de una cantante de blues. Volpi se sirve aquí de sueños, pero también de un lenguaje directo. La ambigüedad del otro personaje (otro yo) que intenta destruirle simboliza la relación entre autor y ser de ficción:"Cada cosa que ame, que posea, cada detalle al que se sienta ligado, que le brinde seguridad, debe ser derruido meticulosamente. Hasta que no le quede nada. Él mismo se encargará del resto, sin darse cuenta./ Es débil -dice ella- No va a aguantar mucho".
El último relato está fechado en 1999,"El juego del Apocalipsis", en Atenas y Patmos. Y, en efecto, el autor se servirá del escenario o cueva, donde se dice que se escribió el Libro. Gracias a un concurso, el protagonista y su mujer, crítica literaria, viajan desde México y allí, en el inicio del nuevo milenio, entran en contacto con los escasos moradores de la isla y un atrabiliario y rico dueño de un yate, así como un profesor inglés. Viajarán mar adentro para celebrar el inicio del milenio y utilizarán el juego de la verdad para demostrar la falsedad de sus confesiones. Se trata, pues, como en el primer relato, de integrar el ensayo a una narración. El amor y el desamor, un hámster y la cueva-escritorio sirven para iluminar un temario algo tópico.