Manuel Vilas. Foto: Nieves Díaz

Manuel Vilas. Foto: Nieves Díaz

Letras

"Ya no estoy enamorada de ti": la frase que cambió la vida a Manuel Vilas y le ha servido para un nuevo libro

El escritor cuenta en primera persona cómo fue su reciente ruptura con la escritora Ana Merino en la novela 'Islandia'.

Más información: Manuel Vilas novela su divorcio de Ana Merino: "Ha sido una terapia, mientras escribía no sentía dolor"

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Manuel Vilas (Barbastro, Huesca, 1962) persevera en su nueva novela, Islandia, en el rasgo básico de su literatura, la autoficción. Tan inclinada a la divagación y a establecer relaciones fortuitas entre ideas como todas las suyas, tiene, sin embargo, un centro argumental fuerte y nítido. Un día, su segunda mujer, a quien llama Ada y que es trasunto inequívoco de la ya ex pareja del escritor, Ana Merino, rompe la relación de forma sorpresiva con un rotundo "Ya no estoy enamorada de ti".

Islandia

Manuel Vilas

Destino, 2026
400 páginas. 20,80 €

Islandia cuenta los antecedentes de ese dictamen inapelable y explica sucesos posteriores al 22 de mayo de 2025 en que se produjo la ruptura unilateral. La extensa primera parte del libro, un "largo lamento" por el adiós de Ada, detalla la separación y recupera la historia de amor que comenzó cuando se venía abajo el matrimonio anterior y ha durado once años.

Fiel al autobiografismo primordial de su escritura, Vilas menudea datos ciertos de su vida, ya referidos en ocasiones anteriores, y los asocia con la historia externa de este su segundo gran amor, que cristaliza en un nuevo matrimonio. Con Ada, profesora en Estados Unidos, escritora y promotora teatral, anda por Norteamérica y más tarde ambos se establecen en Madrid.

Esta peripecia sirve de base a una novela de amor desde un punto de vista particular, la evolución del amor de pareja hasta la relación amistosa, más desiderata que realidad. En tal trayectoria ocupan un lugar preeminente el reconocimiento de la pasión que Vilas sentía por su mujer y la culpa por haberlo admitido demasiado tarde. Lo cual acarrea otro hilo esencial del relato, la reviviscencia intensa de la memoria.

La historia que podría ser común de un divorcio se carga así de aditamentos especulativos en los cuales se reconocen diversos motivos corrientes en el autor. De forma destacada, la sustancia sexual del amor, sentimiento libre de ensoñaciones románticas. El erotismo se concibe como el motor de la vida y Vilas lo presenta con detallismo fisiologista que se explaya en una minuciosa enumeración de prácticas carnales libre de tabúes mentales o verbales.

Vilas narra la evolución del amor de pareja hasta la relación amistosa, más desiderata que realidad

El sentimiento de culpa, la muerte y la relación con los padres, a quienes dedica el libro, alcanzan notable énfasis. Y no faltan ni el esperable motivo de España ni la enfermiza preocupación por el dinero.

Varias partes bastante breves amplifican la historia central. En una, relata el crucero a Islandia con Ada que había contratado justo el día anterior a la determinación de la mujer y que realiza porque mantenían una "cordialidad pintoresca y agradable", que iba de la comedia romántica al absurdo existencialista, pese a no ser ya pareja. De este viaje, de lectura cansina por la tendencia a repetir ideas y recursos, toma Vilas el alegórico título del libro en el que representa la soledad.

Sigue, pues, ampliando el tema central con típicas digresiones suyas y este será solo un paso previo a lo más novedoso del relato. Por un lado, el enriquecedor desdoblamiento del monótono protagonista en "el hombre enamorado", "el animal renacido", "el sexagenario Islandia" o "el Stoner español".

Por otro, la irrupción novelesca de varios momentos posteriores al fatídico 2025 y que se extienden hasta futura fecha lejana con el reencuentro con la mujer, ya muerto el personaje. En el desenlace se proclama que nunca "existió un amor así".

Esta sorprendente paz póstuma realza la traumática pérdida del amor y la desoladora ruptura del matrimonio. Porque antes todo ha sido, al contrario, un largo rosario de dolores, quejas, desesperación y locura, envuelto en paradojas, sarcasmos, hipérboles y variadas figuras retóricas. Mucho insiste en todo ello Vilas con la consecuencia de que, al final, más que una desgarradora y emocionante historia sentimental prevalece la impresión de un artificioso juego literario.