Image: Lola Beccaria: El arte de perder es una invitación al batacazo

Image: Lola Beccaria: "El arte de perder es una invitación al batacazo"

Letras

Lola Beccaria: "El arte de perder es una invitación al batacazo"

La escritora gallega gana el Premio Azorín con una novela sobre la búsqueda de pareja en internet

27 febrero, 2009 01:00

Lola Beccaría, con el Premio Azorín. Foto: Pepe Morell / EFE

ALBERTO OJEDA
Lola Beccaria acaba de ser ungida por Planeta y la Diputación de Alicante con el Premio Azorín. Su novela, El arte de perder, narra la historia de una mujer que, superada la cuarentena, siente la necesidad de abandonar la costumbre de encadenar amantes casi compulsivamente. Ha fracasado una y otra vez, pero no se rinde. Le queda una carta en la manga: los portales de contactos en internet. En ese territorio virtual, donde las máscaras se encubren detrás de otras máscaras, conoce a Enzo. Pronto sospecha que es el hombre definitivo. Y para atraparle teje una red de mails y sms en los que destila todo su ingenio.

Pregunta.- ¿Es El arte de perder una apología del batacazo?
Respuesta.- Más que una apología es una invitación. Dicho así, en abstracto, no parece una buena invitación. Pero de lo que se trata es de animar a la gente a arriesgar en pos de lo que desea. Y ese empeño implica que a veces pierdes, a veces te pegas el batacazo, pero no hay que dejar de ir hacia nuestros sueños: hay que ir de batacazo en batacazo hasta la consecución de la caricia final y definitiva.

P.- Dice que es una novela de pérdidas, pero no de perdedores...
R.- La filosofía del perdedor es una manera de estar en el mundo. Yo no me identifico con ella. No creo que nadie sea un perdedor, porque sobre nadie pende un determinismo inapelable hacia el fracaso. A veces perdemos pero eso nos define como personas. A mí me interesa hablar de la pérdida como algo inevitable en nuestra vida, que podemos encajarla con dignidad e incluso con sentido del humor.

P.- ¿Qué posibilidades abre internet a los juegos de seducción?
R.- Es un territorio libre donde tienes la opción de encontrarte con gente de todo tipo, de todas las partes del mundo y donde los límites los pones tú. Antes eso no existía, ya que la posibilidad de conocer gente tenía una limitación física. Te veías obligado a salir a la calle, ir a discotecas... Pero también tiene sus contrapartidas. La peor para mí es la estafa y los disfraces. No me parece mal que alguien juegue con su identidad en la red, pero si implica a personas en la farsa, estás jugando con sus sentimientos, y eso es infame. También es un territorio abonado para que la gente viva relaciones virtuales, en lugar de relaciones completas, en las que haya que mirarse, tocarse...

P.- La personas mínimamente sensibles y sensatas suelen acabar asqueadas de los portales digitales de contactos. ¿A qué lo achaca?
R.- Yo también terminé sintiendo asco. Por la sensación de estafa y porque, al final, la búsqueda de una pareja termina pareciéndose demasiado a una compra por catálogo en El Corte Inglés. Y muchos detalles que construyen la personalidad no figuran ahí; es la pura estafa.

P.- ¿La narración se articula a través de la transcripción de mails y mensajes de móvil?
R.- Hay efectivamente incrustada en la narración mails y sms, que vienen reflejados en una tipografía diferenciada. Intento plasmar el estilo de las nuevas formas de comunicarse por escrito. La idea es comprobar cuánto pueden dar de sí y cómo se incardinan en las nuevas formas de amar.

P.- ¿Cree que, a estas alturas, ya ha conseguido dominar el arte de perder?
R.- Sí. Bueno, no quisiera ser tan tajante. Digamos que me he entrenado bastante. He perdido a mi hermano, a mi padre, a mi madre y al hombre que amaba. Ahora mismo parto de cero, no tengo nada. Pero cuando venga alguien especial no tomaré cautelas, acudiré al batacazo. Si no, de qué sirve vivir, si estás anestesiado...