El escritor y periodista británico, Premio Princesa de las Ciencias Sociales, Timothy Garton Ash, durante la ceremonia de entrega de los Premios Princesa de Asturias 2026, en el Teatro Campoamor de Oviedo este viernes.

El escritor y periodista británico, Premio Princesa de las Ciencias Sociales, Timothy Garton Ash, durante la ceremonia de entrega de los Premios Princesa de Asturias 2026, en el Teatro Campoamor de Oviedo este viernes. EFE/ Eloy Alonso

Historia

Garton Ash, a la Princesa Leonor: "El futuro de Europa y de la libertad dependerá de su generación"

El historiador destaca las tres cosas que hacen falta para defender una Europa libre: 'truth' (verdad), 'trust' (confianza) y "tiquitaca".

"La lección que el fútbol ofrece a Europa es que el éxito requiere tanto del genio individual como de un sofisticado trabajo en equipo".

Más información: Timothy Garton Ash, Princesa de Asturias: "Europa es hoy una casa hermosa con un incendio en la valla del jardín"

F. D. Quijano
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Con una advertencia tan lúcida como apremiante sobre el destino de la democracia en el continente, el historiador, periodista y ensayista británico Timothy Garton Ash ha recogido este 23 de octubre en el Teatro Campoamor de Oviedo el Premio Princesa de Asturias de Ciencias Sociales 2026.

Lejos de acomodarse en la mera complacencia protocolaria, el pensador decidió centrar su discurso en un diálogo intergeneracional dirigido en primera persona a la heredera de la Corona española, la Princesa Leonor.

"Europa y la libertad son los temas centrales del trabajo al que he dedicado mi vida", proclamó Garton Ash al inicio de su intervención, subrayando la estrecha relación simbólica entre el año de nacimiento de la princesa y el cenit del proyecto continental. Recordó que "nacer en Europa en 2005, como nació usted, significaba llegar al mundo en un momento de expansión sin precedentes de la libertad, la paz y la integración europea".

"Nunca, a lo largo de los siglos, habíamos estado tan cerca de hacer realidad la visión de una Europa unida y libre como en aquel momento dorado, en torno al año 2005". No olvidó deslizar una pincelada de humor británico para reivindicar la pertenencia insular a este espacio común: "Una Europa que, por cierto, incluye, como es evidente, a Gran Bretaña; al fin y al cabo, la primera princesa de Asturias fue Catalina de Lancaster".

Esta ligazón histórica con el continente conecta con sus reflexiones previas en una entrevista concedida hace unos días a El Cultural, donde afirmaba tajante que "Gran Bretaña no puede abandonar Europa, al igual que Piccadilly Circus no puede abandonar Londres", convencido de que la sociedad británica se ha vuelto aún más europeísta tras el trauma del Brexit.

El legado europeo, en peligro

Nacido en Londres en 1955 y formado en el Exeter College de Oxford, Garton Ash ha cimentado su prestigio en la conocida como "historia del presente", un método que entrelaza la investigación académica rigurosa con la crónica testimonial sobre el terreno.

Tras residir en el Berlín dividido a caballo entre las dos Alemanias en los años ochenta, se convirtió en testigo de excepción del ocaso del comunismo en Europa central, reflejado en obras maestras como The Polish Revolution: Solidarity (1983) o La linterna mágica (1990). Su prolongada labor docente en Oxford y su labor investigadora en la Universidad de Stanford lo han consagrado como el gran cronista de las libertades europeas.

Esa misma mirada analítica es la que le ha llevado a constatar en Oviedo la brusca ruptura del sueño aperturista. Ante los Reyes y la Princesa de Asturias, denunció que "todo lo conseguido desde 1945 —esa Europa que muchos miembros de su generación, Alteza, daban por sentada— se encuentra hoy amenazado en su propia existencia".

Lo ilustró señalando la crudeza de la agresión rusa contra Ucrania: "¿Cómo podemos seguir hablando, por ejemplo, de una Europa de 'posguerra' cuando estamos presenciando en Ucrania una guerra a gran escala que ya dura más que la Primera Guerra Mundial y que puede haber costado dos millones de muertos y heridos?".

En su entrevista en El Cultural, empleó un símil muy gráfico para hablar de la situación de Europa en este conflicto: "Es como si hubieras construido una casa hermosa y un incendio llega justo hasta la valla de tu jardín. El incendio son los ejércitos de Putin en Ucrania".

Frente a esta crisis existencial de nuestro continente, el historiador británico traspasó en su discurso el testigo moral a las nuevas generaciones: "Por mi parte, trataré de seguir aportando cuanto pueda, con mi pluma y con mi voz, pero el futuro tanto de Europa como de la libertad dependerá cada vez más de su generación de europeos, Alteza".

Tres pilares para el futuro

Para guiar esa misión de "defender, reformar y ampliar una Europa libre", señaló la necesidad de tres pilares.

En primer lugar, la búsqueda innegociable de la verdad (truth), apoyada en hechos contrastados y en el examen riguroso de las pruebas. Tomando prestadas las palabras de Marc Bloch en Apología para la historia, advirtió de que hoy nos adentramos en otra "vasta sinfonía de engaños" orquestada por las redes sociales, la inteligencia artificial y potencias hostiles. Para resistir a esa marea desinformativa, reclamó salvaguardar profesiones dedicadas a la constatación fáctica como el periodismo, la ciencia y el derecho, ejemplificado en la Corte Penal Internacional de La Haya; tribunal ante el que, según recordaba también en su diálogo con El Cultural, debería comparecer algún día el propio Vladímir Putin para alcanzar una paz verdaderamente justa.

El segundo elemento vertebrador es la reconstrucción de la confianza (trust), un valor erosionado en las democracias liberales, especialmente entre la juventud, que demanda tanto instituciones respetadas y maleables como el compromiso cívico de la ciudadanía.

Por último, recurrió a una expresión genuinamente española: el "tiquitaca". En presencia de otros galardonados del año como Lionel Messi, Garton Ash empleó el fútbol para explicar que Europa no puede prosperar solo con individualidades aisladas, sino mediante "un sofisticado trabajo en equipo" de pases rápidos donde todos intuyan con precisión milimétrica los movimientos ajenos.

La clave, concluía en el Teatro Campoamor, radica en emular sobre el tablero político esa armonía, "combinando, como siempre ha hecho Europa en sus mejores momentos, la diversidad y la unidad. Seríamos imbatibles".