Francisco Rizi: 'Auto de Fe en la plaza Mayor de Madrid', 1683.

Francisco Rizi: 'Auto de Fe en la plaza Mayor de Madrid', 1683. ©Museo Nacional del Prado

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Historia

Iván Jurado, historiador: “La Inquisición es una fuente muy rica para el estudio de la cultura oral”

El autor publica 'Palabras y transgresiones. La tentación de hablar en la España moderna'.

Se trata de una investigación sobre las blasfemias centrada en los siglos de la Contrarreforma.

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Publicada

Iván Jurado Revaliente, historiador y profesor de Secundaria en un instituto de Huelva, participa en un proyecto de investigación denominado 'Inquisición, redes y vida cotidiana', que incluye trabajos de distintos profesionales de la historiografía.

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Título: Palabras y transgresiones. La tentación de hablar en la España moderna

Autor: Iván Jurado Revaliente

Editorial: Prensas de la Universidad de Zaragoza

Año de edición: 2026

Disponible en Prensas de la Universidad de Zaragoza

Entre estas obras se incluye 'Palabras y transgresiones. La tentación de hablar en la España moderna' (Prensas de la Universidad de Zaragoza), en la que Jurado Revaliente muestra con lujo de detalle cómo blasfemaban los españoles durante la Edad Moderna, y el empeño del Santo Oficio en perseguir esas conductas.

Pregunta. ¿Por qué investigar las blasfemias en la Edad Moderna? ¿Influye que fuera la época de la Inquisición y la Contrarreforma?

Respuesta. Sí. La Inquisición fue un tribunal que, a la hora de las testificaciones, anotaba con muchísimo detalle lo que decían testigos y acusados. Es una fuente súper rica para el estudio de la cultura oral. Aparte, interesa investigar esa cultura oral para mostrar las tensiones que había en la sociedad.

»Había normas de tipo religioso que marcaban una forma de comportarte, con el fin de que actuaras de acuerdo a la religión católica. Es interesante ver que, en ciertos ámbitos, esas normas no eran respetadas. Muestra formas de actuar, hablar y ser diferentes a las que marcaba la norma.

»Y esas formas de comportamiento se daban en ámbitos y espacios donde el control de la Inquisición no era tan grande.

Blasfemia y juego

P. ¿Por ejemplo, en el juego?

R. Los jugadores lo utilizan como una especie de arma. Sentían que Dios, o el santo, o la Virgen, estaban marcando su destino al jugar a las cartas. Pero, a la vez que blasfeman, llevan una estampa o medalla religiosa.

P. Las blasfemias se castigaban con distinta dureza según quién las profiriera. Siempre hubo clases, ¿no?

R. Totalmente. El origen social cambiaba muchísimo la pena impuesta. Para alguien de origen social elevado la pena solía ser menor y mucho menos infamante. Si era un hidalgo o un religioso, se intentaba que no hubiera publicidad de la pena.

»Por ejemplo, a un religioso lo podían mandar a reeducación en un monasterio. Y para alguien de clase social baja, como un campesino o un artesano, la pena podía ser cargarlo en burro delante de todo el pueblo, o darle azotes. La idea es transmitir ejemplaridad ante el resto de la sociedad.

P. Llama la atención que en época de Felipe II la legislación sobre blasfemias tuviera en cuenta “las necesidades de remeros de la flota castellana”.

R. En ese momento, por los conflictos que mantenía España, hacían falta remeros. Pero no era una pena específica para blasfemos.

La pena de muerte

P. Aunque se centra en la Edad Moderna, menciona una legislación bajomedieval en Aragón, en época de Pedro III, que estableció la pena de muerte para quienes “se atreviesen a injuriar a Dios de forma consciente”. ¿Llegó a aplicarse?

R. La documentación judicial que he consultado es toda de época moderna. Pero generalmente no se aplicaron esas condenas a muerte. Era una especie de amenaza. Normalmente quien persiguió la blasfemia con más ahínco fue la Inquisición.

Iván Jurado Revaliente. Foto: Prensas de la Universidad de Zaragoza

Iván Jurado Revaliente. Foto: Prensas de la Universidad de Zaragoza

P. El libro muestra cuadros con datos de procesados por la Inquisición por blasfemia en los siglos XVI y XVII. ¿Por qué se incluye a Logroño en Aragón, siendo política y geográficamente Castilla? ¿Y a Cartagena de Indias, Lima y México?

R. Porque en la Inquisición, el tribunal de Logroño pertenecía a la secretaría de Aragón. Y la de Aragón también se ocupaba de América.

P. La virginidad de María fue un dogma discutido por el pueblo. En algunos casos que ha documentado, con mucha 'creatividad'. ¿Cómo encontraba la Inquisición a esos blasfemos? ¿Por delaciones anónimas?

R. La Inquisición tenía comisarios por todos los pueblos, una figura bastante extendida. El cura del pueblo podía ser el comisario. Si era un pueblo pequeño sin tribunal inquisitorial, había delaciones de los vecinos al comisario, y el comisario lo ponía en conocimiento de la Inquisición.

»En el periodo posterior al Concilio de Trento se persigue la blasfemia con más ímpetu y la Inquisición hacía visitas de distrito y tomaba declaración de posibles desviaciones.

»Se recogían las delaciones en los libros de testificaciones. El inquisidor podía imponer una pena en ese momento si consideraba que era leve. Si era grave, lo derivaba al Tribunal de la Inquisición.

Blasfemia y mujer

P. Las blasfemias no eran solo cosa de hombres. Las mujeres también juraban lo suyo.

R. Sí. De hecho, en la casa de recogidas de Mallorca, una institución para reformar a antiguas prostitutas para buscarles un hombre y concertarles matrimonio, las blasfemias eran bastante potentes.

»Estas mujeres no estaban de acuerdo con el encierro al que fueron sometidas y recurrieron a todo tipo de actos blasfemos y transgresores con el objetivo de salir de esa institución.

»El número de casos contra mujeres por blasfemias es notablemente inferior al de hombres: un 10% del total.

P. Afirma que uno de los mitos del nacionalcatolicismo español es la uniformidad religiosa, y que nunca existió esa unidad confesional. ¿Es la existencia del lenguaje blasfemo e irreverente una prueba de ello? ¿No es compatible una blasfemia puntual con la fe?

R. Con eso no digo que no existiera creencia en la religión católica. El autor que defendió la uniformidad era Menéndez Pelayo. Y esa idea no es cierta. Una de las muestras de ello son todas las expresiones que documento en el libro. La gente no creía exactamente aquello que la Iglesia marcaba.

»Seguramente la mayoría de blasfemos creían en aspectos de la Iglesia católica. ¿En todos los dogmas exactamente? Probablemente, no. No existía un único modelo de religión.

»Ha habido otros estudios, sobre Inquisición y vida cotidiana, hechicería, protestantismo español... también muestran que esa uniformidad del catolicismo español no era tal.

P. Saltemos al siglo XXI. La Audiencia de Barcelona ha reabierto la causa contra la revista 'Mongolia' [por un belén en el que el Niño Jesús era sustituido por un excremento], impulsada por la asociación ultra Hazte Oír. ¿Tiene base esta querella? ¿O vuelven la Inquisición y la Contrarreforma?

R. Es diferente. En la Edad Moderna, la propia Inquisición iba tras el delito, se buscaba la blasfemia de una forma activa. Ahora la denuncia viene de particulares. Un particular que se siente agredido porque tiene unos sentimientos religiosos y presenta la querella. El Estado no está persiguiendo este tipo de delitos.

»Las legislaciones que buscan proteger los sentimientos religiosos conceden cierto poder represivo al Estado, pero España no tiene ningún interés en perseguir este tipo de delito. Es un particular el que siente que sus sentimientos religiosos han sido ultrajados e inicia la causa, y el juez decide.

»Es difícil establecer la línea entre libertad de expresión y ofensa a los sentimientos religiosos.