Lydia Bosch (centro) protagoniza 'Fedra en los infiernos'.

Lydia Bosch (centro) protagoniza 'Fedra en los infiernos'. Jero Morales/Festival de Mérida

Teatro

Lydia Bosch regresa al teatro 37 años después con 'Fedra en los infiernos', su debut en el Festival de Mérida

La actriz vuelve a subirse a un escenario después de cuatro décadas ligada a la televisión y al cine.

"Fedra me ha elegido en un momento en que me veo capacitada para sostener el personaje", ha afirmado.

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Muchos recordarán a Lydia Bosch (Barcelona, 1963) por Médico de familia y El juego de la oca. Otros, por Motivos personales y Gran Hotel. Los más veteranos, por el Un, dos, tres..., el concurso de Chicho Ibáñez Serrador en el que ella y otras muchas caras conocidas de la TV de los años noventa saltaron a la fama. Y los más jóvenes, por concursar en Tu cara me suena y la serie Mía es la venganza.

Con cuatro décadas de trayectoria, la carrera de la actriz ha estado ligada sobre todo a las series, los concursos y la publicidad. También al cine, con una veintena de películas como El caballero del dragón (Fernando Colomo, 1985), El disputado voto del Sr. Cayo (Antonio Giménez Rico, 1986), La luna negra (Imanol Uribe, 1989) y You're the One (José Luis Garci, 2000). Este último ha sido su papel más importante en la gran pantalla, por el que fue nominada al Goya a la mejor actriz.

En cambio, hacía 37 años que no se subía a las tablas de un teatro, desde Música cercana (1989), de Antonio Buero Vallejo. Lo volverá a hacer a partir de este miércoles, 12 de agosto, en el imponente escenario del Teatro Romano de Mérida, interpretando a Fedra en Fedra en los infiernos, nueva versión del mito griego escrita y dirigida por José María del Castillo.

Fedra —que en otros montajes representados en Mérida en temporadas anteriores fue interpretada por actrices como Ana Belén o Lolita— es hija de Minos y Pasífae y hermana de Ariadna. Casada con Teseo, rey de Atenas, se enamora de forma incontrolable de Hipólito, su hijastro (hijo de Teseo y la amazona Antíope o Hipólita). Hipólito, consagrado a la diosa Artemisa y hostil al amor y al matrimonio, rechaza a Fedra.

Según la versión más conocida —la tragedia de Eurípides, retomada después por Séneca y por Racine en el siglo XVII—, Fedra, presa de la vergüenza y del rechazo, acusa falsamente a Hipólito de haber intentado violarla antes de quitarse la vida. Teseo, engañado, invoca a Poseidón para que castigue a su hijo, que muere arrastrado por sus propios caballos tras ser embestido por un monstruo marino. Solo después se revela la verdad. El mito es, en esencia, una historia sobre la pasión prohibida, la culpa, el honor y las consecuencias trágicas de la mentira y el juicio precipitado.

Lydia Bosch y Julio Peña en 'Fedra en los infiernos'.

Lydia Bosch y Julio Peña en 'Fedra en los infiernos'. Jero Morales/Festival de Mérida

La propuesta que se estrena ahora en Mérida da un giro sustancial al planteamiento clásico. En lugar de narrar los hechos de forma lineal hacia la muerte de Fedra, la obra arranca desde el Inframundo, donde Fedra pacta con las Moiras y regresa con la posibilidad de reescribir su historia. El eje ya no es solo la fatalidad del destino, sino una reflexión sobre si Fedra es capaz de cambiar su destino o está condenada a repetirlo, convirtiendo el mito en una pregunta abierta sobre la posibilidad de redención.

Este lunes, con la voz quebrada por la emoción, Lydia Bosch agradeció en la rueda de prensa de presentación de la obra haber recibido el papel. "Creo que los personajes te eligen y Fedra me ha elegido en un momento en el que me veo capacitada para sostenerlo", afirmó, y confesó sentir "vértigo" en este regreso al teatro que supone su debut en el festival de teatro clásico de la ciudad extremeña.

En una entrevista con EFE, la actriz afirma que Fedra en los infiernos es "una reflexión y un espejo" en el que el público "se verá en muchos momentos identificado". Comparó el argumento de la obra con la facilidad para juzgar a los demás que han potenciado las redes sociales.

Bosch también reflexionó sobre el ritmo acelerado que imponen las redes, unos estímulos a los que, dice, ya nos hemos acostumbrado a normalizar, y que dificultan la mirada hacia el interior de uno mismo. Frente a ello, reivindica el teatro como un espacio distinto: lo define como el "templo de la escucha, la reflexión y la pausa", un lugar no para desconectar, sino para conectar de verdad.

Lydia Bosch y José María del Castillo, en el centro, junto al resto del elenco de 'Fedra en los infiernos'.

Lydia Bosch y José María del Castillo, en el centro, junto al resto del elenco de 'Fedra en los infiernos'. Jero Morales/Festival de Mérida

La actriz, madre de tres hijos, reconoce que comprende la presión que las pantallas y las redes ejercen sobre las nuevas generaciones, y por eso defiende que la cultura es hoy más necesaria que nunca. Con los años, admite, ha ido priorizando la tranquilidad y la seguridad en sí misma, virtudes que —subraya— no dependen de la aprobación ajena. En este sentido, ha defendido a su personaje como una mujer lúcida que en un momento dado bucea en su propio interior, y ha lamentado que a las mujeres se les siga juzgando con más dureza que a los hombres.

Por su parte, José María del Castillo ha explicado que empezó a escribir esta versión de Fedra pensando desde el principio en Lydia Bosch, y define la obra como una reivindicación "del derecho a ser uno mismo".

El reparto de Fedra en los infiernos lo completan Julio Peña (Hipólito), Alejandro Albarracín (Teseo), Marta Calvó, Antonio Albella y Eva Diago (las Moiras) y Yaiza Marcos (Aricia). La obra podrá verse del 12 al 16 de agosto, y toma el relevo de Cómicos de Roma, protagonizada por Fernando Tejero, que cerró su paso por el festival con las cinco funciones agotadas y más de 16.000 espectadores.