El nutricionista Luis Zamora (Gtres)

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Luis Zamora, nutricionista: “No todos los yogures son buenos ni sanos: es mejor buscar otras opciones como esta"

El yogur parece siempre saludable, pero no todos lo son: la clave está en mirar si lleva azúcar añadido.

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Las claves

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Luis Zamora advierte que no todos los yogures son saludables, especialmente los bebibles con sabores, debido a su alto contenido de azúcares añadidos.

El nutricionista recomienda elegir yogures naturales sin azúcar añadido y prestar atención a la lista de ingredientes en vez de solo fijarse en la cantidad de azúcares.

No es necesario eliminar el yogur de la dieta: el yogur natural, incluso el entero, es una buena opción siempre que no contenga azúcares añadidos.

La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición aconseja priorizar yogur natural sin azúcares añadidos, especialmente en la alimentación infantil.

El yogur tiene fama de ser uno de esos alimentos con los que resulta difícil equivocarse. Aparece con frecuencia en desayunos y meriendas y puede aportar proteínas, calcio y otros nutrientes. El problema comienza cuando bajo ese mismo nombre encontramos productos con composiciones muy diferentes.

El nutricionista Luis Alberto Zamora ha puesto el foco precisamente en algunas de esas opciones que se venden con una imagen aparentemente saludable. Entre ellas menciona los yogures bebibles, especialmente aquellos que incorporan sabores como fresa o plátano.

“Los yogures bebibles, sobre todo muchas veces los que saben a plátano o a fresa, vienen con mucho azúcar”, explica el especialista en una intervención compartida por Atrévete, de Cadena Dial. Su recomendación es sencilla: buscar “los que no tienen azúcar o los naturales”.

La diferencia resulta importante porque el azúcar que aparece en la tabla nutricional de un yogur no tiene por qué proceder siempre del mismo lugar. La leche contiene de manera natural lactosa, por lo que incluso un yogur natural sin ningún ingrediente añadido mostrará varios gramos de azúcares en su etiqueta.

Eso no equivale a añadir sacarosa, jarabes u otros azúcares durante la fabricación. Para saberlo, resulta más útil mirar la lista de ingredientes que limitarse a observar la cifra de “azúcares” de la tabla nutricional.

Un yogur natural tradicional puede tener una composición extremadamente sencilla: leche y fermentos lácticos. Si empiezan a aparecer azúcar, preparados de fruta azucarados, jarabes u otros ingredientes similares, el perfil cambia.

La Organización Mundial de la Salud recomienda que los azúcares libres representen menos del 10% de la energía diaria, y señala que reducirlos por debajo del 5% puede aportar beneficios adicionales. Esta recomendación no incluye la lactosa presente naturalmente en la leche, pero sí los azúcares añadidos por los fabricantes.

El yogur natural sigue siendo una buena opción

La advertencia de Zamora no significa que haya que eliminar el yogur de la dieta. De hecho, el propio nutricionista lleva años defendiendo el yogur natural, incluido el entero, siempre que no incorpore azúcar añadido.

Tampoco existe una razón general para escoger automáticamente las versiones desnatadas. Zamora ya había explicado que retirar la grasa no convierte necesariamente un yogur en más saludable y que algunos productos bajos en grasa compensan esa modificación incorporando otros ingredientes.

La evidencia disponible tampoco apunta a que el yogur convencional sea un alimento problemático. Una revisión sistemática y metaanálisis de 19 ensayos clínicos con 1.427 participantes no encontró efectos perjudiciales claros del consumo elevado de lácteos sobre el peso, los lípidos sanguíneos o la presión arterial. El yogur mostró incluso algunas asociaciones favorables en determinados marcadores, aunque la certeza de parte de esos resultados era limitada.

Por eso el mensaje no debería reducirse a que “los yogures son malos”. La clave está en qué producto se esconde detrás del envase.

Un yogur líquido de sabor puede compartir pasillo, aspecto e incluso reclamos publicitarios con un yogur natural, pero llevar una cantidad considerablemente mayor de azúcar añadido. De ahí que Zamora los incluya entre lo que denomina productos con una apariencia más saludable de lo que realmente son.

Algo parecido ocurre con otros alimentos que menciona, como determinadas granolas, barritas de cereales o barritas proteicas. Su presencia en secciones asociadas al deporte o al bienestar no garantiza por sí sola una buena composición.

Incluso las recomendaciones oficiales para la alimentación infantil siguen esa misma lógica. La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición aconseja dar preferencia al yogur natural sin azúcares añadidos frente a preparados lácteos que incorporen azúcar.