Paula Iwasaki es la reina Isabel II en la obra de Valle.
'Farsa y licencia de la Reina Castiza', la obra de Valle que retrata la decadencia y la corrupción de la monarquía
Ana Zamora presenta en el Teatro Español este clásico sobre unas comprometedoras cartas de amor escritas por Isabel II.
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Sátira mordaz contra el poder y la monarquía, en Farsa y licencia de la Reina Castiza Valle-Inclán retrató hasta el absurdo el declive moral y la corrupción de nuestra sociedad a partir de la historia de unas comprometedoras cartas de amor, escritas por Isabel II, con las que la monarca era chantajeada.
“Pero la reina, a pesar de las advertencias de su Gobierno, en vez de enfrentarse al problema se va a un gran baile de candil, y ese baile, esa España de fiesta y pandereta, es lo que representamos nosotros”, cuenta la directora, Ana Zamora, que, en una coproducción de su compañía Nao d’amores con el Teatro Español, estrena este martes 30 –hasta el 26 de julio– su versión de esta obra.
Escrita en 1922, aunque tardaría en estrenarse hasta 1931, en ella “Valle escoge una fórmula maravillosa para ser demoledor con la España de su tiempo: como no puede atizar de cara, remite a un pasado no tan lejano, pero absolutamente referencial. Es decir, como no puede criticar a Alfonso XIII, que es su Borbón, se va a Isabel II. Esto también nos permite poder cuestionar el momento actual, porque vivimos en una continuidad política desde entonces”.
Con Paula Iwasaki como gran monarca, por esta particular corte desfilarán múltiples personajes interpretados por Miguel Ángel Amor, Alejandro Pau, Aisa Pérez, Rafael Ortiz e Isabel Zamora, en un trabajo coral que pone énfasis en la música, la plástica y la palabra.
De esta última parte se encarga también Zamora. Nieta de “valleinclanista”, afirma la directora que “meterle mano al dramaturgo da vértigo. A mí no se me olvida que mi abuelo, Alonso Zamora Vicente, fue el que más profundamente estudió en su momento el esperpento”, comenta sobre la versión que presenta.
"Esta es una obra tan delirante como la España de pandereta en la que seguimos viviendo". Ana Zamora
“El texto es complejo, está escrito en verso, que no es lo normal en las obras de Valle, y requiere un nivel de concentración por parte del actor y del público que creo que se agradece si se hace desde la esencialidad del mismo”, señala.
Aunque Nao d’amores está especializada en teatro prebarroco, Farsa y licencia de la Reina Castiza forma parte de su línea de creación alternativa. “Tenía ganas de hincarle el diente a Valle. Hay muchos Valles, pero este es imprescindible porque tiene que ver con el ámbito de especialización que hemos desarrollado. Aunque evidentemente no es un espectáculo de títeres, sí hay una concepción casi titiritesca de la teatralidad”.
Bajo esa noción, el texto permite jugar con la forma y el contenido. “Es una obra tan delirante como esta España de pandereta en la que seguimos viviendo, arrastrando todos los defectos de una sociedad inoperante que sigue consintiendo la corrupción más absoluta”.
La cuestión es: ¿hay que poner el foco creativo en resaltar esa analogía? “Yo creo que no –afirma Zamora–. La crítica debe ser profunda y artística. La dificultad es encontrar el tono y evitar la tentación. Cuando se habla de las cartas de Isabel II es inevitable pensar en los casetes de Bárbara Rey. Pero no me interesa hacer ese juego de plasmación inmediata. Eso me parece fácil y chabacano. La cuestión es esa corrupción que hay por detrás de una sociedad que la sostiene”.